El exitoso emprendimiento que comenzó con 25 millones de pesos

"Lo que tenemos no es una empresa, tenemos una familia", aseguró la dueña de la repostería.

Sajos

Un panadero empaca unas tortas en la repostería Sajos en Envigado. 

EFE

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Portafolio
mayo 11 de 2019 - 02:18 p.m.
2019-05-11

Verle la cara al desempleo, con el cierre intempestivo de la empresa para la que trabajó por ocho años, hoy tiene a Luz Yasmín Ospina Hoyos como propietaria de una afamada repostería en un barrio de la población colombiana de Envigado, donde en compañía de sus empleados atraen clientes con el aroma de sus horneados.

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Conocer la dinámica del negocio gracias a su paso por una cadena de pastelerías, que entró en proceso de liquidación cuando su dueño fue secuestrado y asesinado, fue un capital significativo al momento de iniciar su aventura empresarial, que supo combinar con su rol de mamá.

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"No había dinero. Apenas me entregaron unas ollas, moldes, latas y cuchillos como liquidación. Así que vendía eso como chatarra o lo ponía a producir", narró Yasmín, que tiene su negocio en el barrio San Mateo, en Envigado, población vecina a Medellín, capital del departamento de Antioquia.

Se inclinó por la segunda opción y en 2012 abrió junto a su esposo e hijo la Repostería Sajos, una "empresa milagro" que surgió gracias a la devoción de sus propietarios por San José, el santo que intercedió para darle forma a un emprendimiento bautizado en su honor. "Sin dinero, pedirle a San José era nuestra única salida aunque no creyera en eso. Nos funcionó", contó la ahora gerente, y agregó que el milagro se materializó con el pago de una indemnización por accidente de tránsito que dejó secuelas en Gustavo Lancheros, un profesor de historia que respaldó el sueño empresarial de su esposa.

Con 25 millones de pesos, que de "la noche a la mañana" les entregó la aseguradora, Sajos despegó con tres empleados y buenas señales tras aprovechar los procesos de fabricación, la logística y los clientes que dejó tras su cierre la empresa para la que trabajó Yazmín.

Desde el primer día fueron más allá del horneo. Trabajan para compañías del prestigio de Sodimac Colombia, suministrando refrigerios para sus trabajadores, además comercializan productos en tiendas y supermercados, y venden sus innovaciones en panadería y pastelería en un acogedor punto de venta.

El éxito se lo atribuye a saber distribuir los roles con una mamá gerente que ha guiado el barco familiar y empresarial, en especial su hijo, Sebastián Lancheros, quien desde temprana edad ha estado vinculado al trabajo en el proyecto productivo de sus padres.

"He podido ser mamá y empresaria al mismo tiempo", referenció como otro logro de la repostería, que al día produce más de 1.500 refrigerios, en la que "respetan las funciones" y sus cabezas manejan una misma línea y discurso, para "no crear un caos entre los empleados".

Yasmín, contadora de profesión, gerencia y lidia con los números. Su esposo maneja la parte logística y está al tanto del punto de venta, mientras que Sebastián lidera la parte comercial, se encarga de la publicidad, de las redes sociales y de los nuevos productos.
"Esta experiencia convirtió a mi hijo en una persona emprendedora. Le enseñó a ser arriesgado y a tomar decisiones. Eso nos brinda tranquilidad", sostuvo Yasmín.

Mientras los reposteros preparan tortas para el Día de la Madre, recordó que crear un pan artesano relleno de tres quesos les permitió ganar un concurso de innovación y conocer a la corporación Interactuar, encargada de incentivar la creación de empresa en Colombia con créditos y capacitaciones. "Empezamos a tener consultorías con ellos y se dio un crecimiento exponencial", contó la empresaria, quien dijo que el año pasado contaban con once empleados, pero el aumento en la producción le abrió espacio a otras cinco personas.

De ese primer local que abrieron en el barrio La Magnolia, donde los vecinos con un "acá huele muy rico, por favor véndanos" los obligaron a adecuar un pequeño café dentro de la fábrica, conservan la esencia del buen servicio y la calidez, enmarcada en la filosofía del buen trato al equipo de trabajo.

"Lo que tenemos no es una empresa, tenemos una familia", enunció sobre su repostería, en la que trabaja "gente con valores", que disfrutan del día a día entre hojaldrados, tortas y panes, o innovando con la elaboración de croquetas de pollo o empanadas orientales.

Para Yasmín, después de sortear sus primeros pasos como emprendedora y levantar una "empresa con devoción", la apuesta está en incursionar en los postres como proyecto inmediato, para más adelante buscar convertirse en una marca posicionada en el país

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