‘El empresario tendrá que volver a generar beneficios sociales’

El español, Fernando Rodés, asegura que la cuarta revolución industrial va a transformar los roles de las organizaciones. 

Fernando Rodés

El empresario español, Fernando Rodés, es director ejecutivo del Grupo ISP, entre otros cargos y estará presente en el Foro de Presidentes.

Archivo particular

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Portafolio
octubre 31 de 2018 - 07:44 p.m.
2018-10-31

Inmersos en un mundo en el que no se sabe a ciencia cierta qué impacto tendrá la revolución digital en las empresas, la quinta edición del Foro de Presidentes, que se realizará este 2 de noviembre en el Club el Nogal y contará con la presencia de Iván Duque, reunirá a más de 300 empresarios del país para discutir acerca de lo que es necesario para sobrevivir en el mundo digital actual.

Ante esto, Portafolio habló con uno de los principales invitados del evento, el empresario español Fernando Rodés, director ejecutivo del Grupo ISP, quien afirma que esta tendencia va a transformar por completo el rol de las compañías y los empresarios, al tiempo que deja claro que cualquier país podrá adquirir protagonismo, pues las cartas se vuelven a repartir.

¿Le asusta el mundo empresarial actual?

No asusta, pero claramente es un reto para todos lo que estamos en este mundo, el cual cambia a gran velocidad y la adaptación siempre es retadora. Esto no significa temor, pero se debe tener mucha atención porque conlleva riesgos, pero también oportunidades. Hay aspectos inquietantes como la idea de volumen, sobre todo para países periféricos como España o Colombia, o la idea de capital, que también lo es.

¿Qué significa para usted el mundo digital?

Hay dos perspectivas: una inquietante y otra tranquilizadora. La primera es tratar de ver los árboles sin ver el bosque, es decir, adoptar una visión muy cercana a la realidad y que se pierda de vista la integridad del fenómeno. Pero si se mira desde una perspectiva más atemporal, la digitalización es una revolución parecida al neolítico o a la primera revolución industrial, por lo que se puede aplicar una lógica para describir esa realidad, ver los aspectos macro y las grandes líneas. Si un empresario solo se centra en sufrir, será muy complicado.

¿Cree que las empresas todavía están a tiempo de subirse a la transformación digital?

Aquí hay dos aspectos; ¿toda empresa tiene que digitalizarse? En principio si, pero hay excepciones. Por ejemplo, si se tiene un hotel muy exclusivo en Cartagena, que solo conocen quienes se lo pueden permitir, no haría falta, e incluso se recomendaría no hacerlo. Más allá, el resto de empresas tienen que entender si digitalizarse va a afectar a su negocio y, concretamente a tres aspectos de este: pensar si es importante para el producto o la marca estar digitalizado. Luego, ver el retorno y, por último, cómo va a afectar eso a la capacidad de resiliencia. Si se contesta que sí a todo, se tendrá que digitalizar y pronto.

¿Qué aspectos debe tener un gerente para adaptarse a esta tendencia?

Lo más importante es el equipo humano, que eso no quiere decir que todos tengan que ser egresados de Sillicon Valley, de hecho, hay personas de 60 años mucho más preparadas para una empresa digital que un nativo digital. Hay otros factores como el sentido común o la preparación, etc.

A los retos del volumen y capital, ¿le sumarías el empleo?

Claramente. Sobre el empleo hay una controversia sobre si la revolución digital va a generar desempleo o no. Ante eso, la opinión con la que me siento más cómodo es la más híbrida, que dice que la tendencia elimina puestos de trabajo, pero luego también los genera; eso es lo que ocurrió en las anteriores revoluciones industriales. Obviamente hay perdedores y empresas que no se adaptan al cambio.

¿Algún otro?

Una fundamental, que el rol mismo de la empresa y del empresario. En este sentido, creo que el rol del empresario va a evolucionar y recuperar lo que fue hace un siglo, que era alguien que se preocupaba, desde luego de ganar dinero y rentabilidad, pero también de generar beneficios sociales más allá del suyo propio, y de generar capital social.

Esto va a ocurrir porque en toda la revolución digital hay un hecho clave y es que la ciudadanía tiene un papel mayor en el canal de comunicación. Antes era un sujeto pasivo, pero ahora gracias a la tecnología es activo. Esto cambia todo, las personas van a exigir del empresariado unos niveles de comportamiento que hasta ahora no lo hacían. Además, la economía cada vez es más de demanda, la gente no se limita a comprar, sino que dice lo que se le van a vender y, además, exige un comportamiento.

¿Qué tan preparados están países como Colombia?

Lo que está ocurriendo es como si en una partida de cartas, estas se volvieran a repartir. Eso sí no sabemos qué cartas le van a tocar a Colombia. Yo creo mucho en Latinoamérica porque tiene la mejor demografía del mundo. En segundo lugar porque empieza a haber una clase social media bien formada con profesionales de primera línea y, en tercer lugar, porque son sociedades cuya salud democrática es la mejor en 40 años. Todo eso les lleva a ser países más eficaces y avanzados. Si además consiguen empezar a integrarse de una manera inteligente y de eliminar barreras, no le veo el freno a la región.

Con todo, se puede decir que la región tenía cierto déficit de innovación y que no hay suficiente inversión para iniciativas industriales importantes, esa oportunidad ya se perdió. Pero ahora esas grandes inversiones no se van a necesitar. Otro problema es el déficit en infraestructura, pero hoy eso ya no se va a necesitar como antes, pues hay otras tecnologías que lo sustituyen. Por ejemplo, una Rappi hace 40 años en Colombia era algo inconcebible en y ahora es algo normal.

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