Hacienda ‘gourmet’, una empresa que busca sacar lo mejor de la tierra

En 2017 Colombia obtuvo el Premio de Bronce, con la mermelada de lulo con yerbabuena, de la marca ‘Estado Puro’ en el exterior.

Hacienda ‘gourmet’

Norma Chaparro, izq. (sentada), y sus hijos María José y Juan Guillermo Ordóñez.

Archivo particular

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Portafolio
octubre 15 de 2018 - 04:02 p.m.
2018-10-15

Durante ocho décadas la familia Botero Salazar y sus descendientes han preservado una vocación cafetera en Palestina, Caldas, en los predios de una hacienda producto del trabajo de varias generaciones y consolidada hoy con 74 hectáreas sembradas en plena producción de café de calidad excelso. 

El nombre ‘Hacienda la Mesa’ ganó el reconocimiento en su entorno regional y así expandió su operación a tres departamentos más. Además, hace 18 meses se codeó con los mejores productores de mermeladas del mundo.

En esas prometedoras ventanas de oportunidades tiene mucho que ver Norma Chaparro, una administradora de empresas bumanguesa, al igual que su esposo Elías Botero. Ambos decidieron potenciar la productividad de la hacienda la Mesa, un emprendimiento multipropósito convertido en marca que aprovecha al máximo la cadena productiva: tierra, cultivo y punto de venta, para el desarrollo y comercialización de café calidad excelso, salsas y aderezos de ají tipo gourmet, y mermeladas mezcladas con sabores y aromas vegetales.

Cada producto del actual catálogo de la Mesa propone un valor agregado a sus consumidores, además de ejercer como política de empresa la responsabilidad social tanto en su enfoque laboral como en el ecológico. Tan pronto crearon, probaron y procesaron sus líneas de nuevos productos, proyectaron su expansión en el mercado con la apertura de los primeros puntos de venta propios, con el nombre Juan Gato, inicialmente para incentivar el consumo de su café. En otro frente de la ofensiva de expansión, están promoviendo el volumen de ventas suministrando a los clientes una máquina de alto desempeño para la preparación de bebidas calientes en las que el café sea protagonista, a cambio de exclusividad con su marca en el establecimiento comercial.

Se suma a la ecuación una labor educativa que desarrollan en predios de la hacienda, exponiendo a visitantes y turistas las labores y quehaceres del procesamiento del café y todo lo que hay detrás de cada paquete o tasa que disfrutan. Asimismo, bajo el nombre de Food School House de Hacienda la Mesa, imparten cursos itinerantes sobre el aporte de las frutas en culinaria y coctelería, las combinaciones ideales de las diferentes frutas y su correcta manipulación.

Chaparro autodenomina la operación global que comanda dentro de la empresa como una transportadora de valores. “Cada vez que producimos, distribuimos, exhibimos o entregamos alguno de nuestros productos a un cliente, y este a su vez lo consume o regala, es portador del resultado final de un trabajo en equipo que contiene la suma de muchos valores: el respeto, la honestidad, la equidad; el compartir, hacer reconocimiento e impartir gratitud”, explica.

MÁS ALLÁ DEL CAFÉ 

Luego de estudios y experimentación con semillas mexicanas, peruanas y orientales, se robusteció el cultivo de ají para el proyecto de lanzar productos que superaran las propuestas de la competencia, y que incorporarán el sentido ecológico y social compartido por la familia, y por todos bajo el sello ‘Hacienda la Mesa’. Hoy la empresa comercializa varias referencias y presentaciones de salsas de ají y aderezos, además de mermeladas saborizadas y aromatizadas con otras plantas, a lo largo de un proceso que involucra la creación hasta de 300 empleos directos en cosecha, además de la participación de más de 100 proveedores en la región cafetera. La operación fue optimizada relocalizando el procesamiento de frutas en Bogotá, con el sembrado bajo invernadero de 5.000 plantas de ají de las variedades poblano, cayenne, habanero y jalapeño en Villa de Leyva, más el mejoramiento de la producción de café en Palestina, Caldas.

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