close
close

Empresas

Acelerar su transformación: el reto de las empresas

Para Alfonso Jiménez, gerente de estrategia y mercado de Huawei Latinoamérica, cada compañía tiene sus propias fortalezas para renovarse.

Alfonso Jiménez, gerente de estrategia y  mercado de Huawei

Para Jiménez, es necesario que las compañías mejoren sus procesos para ajustarse al ritmo de la transformación digital.

Archivo particular

POR:
Portafolio
septiembre 03 de 2020 - 10:03 p. m.
2020-09-03

Tuvo que llegar una pandemia para demostrarle al mundo -de una vez por todas- que nada está escrito, nada es infalible y todo puede ser mejorado. En el marco de aceleración tecnológica que vivimos por cuenta de la pandemia, las personas, las industrias y, en general, las organizaciones han dado de sí para transformar rápidamente todo aquello que, por alguna razón u otra, se estaba postergando.

(Huawei se acerca al liderazgo mundial en venta de celulares). 

Cualquiera que sea el caso, hay que reconocer que la crisis que hemos experimentado a lo largo de este año nos enseñó que pensar diferente, trabajar de manera más inteligente y eficiente, confiar en la tecnología y romper paradigmas es la vía para definir lo que será una ‘nueva normalidad’ con más procesos de mejora, investigación e innovación.

En entrevista con Portafolio, Alfonso Jiménez, gerente de estrategia y mercado de Huawei Latinoamérica, da una mirada de las lecciones que deja el gran salto tecnológico que transcurre en el mundo. Así mismo, Jiménez brinda una perspectiva de las áreas de oportunidad que tiene América Latina para aprovechar las bondades de esta aceleración.

¿Qué venía haciendo Latinoamérica en materia de aceleración tecnológica antes de la pandemia?

Desde hace ya un tiempo, las diferentes industrias, gobiernos y organizaciones en nuestra región estaban trabajando en diferentes iniciativas, planes de mejora, evaluación de tecnologías, actualización tecnológica y nuevas formas de brindar un servicio a clientes (directos e indirectos), usuarios y ciudadanos, para así lograr mejores niveles de competitividad y eficiencia.

(Huawei asciende al primer lugar como vendedor de celulares del mundo). 


La gran mayoría tenía muy claro desde antes de la pandemia que era necesaria una evolución de sus sistemas de información. Y no hablamos solo de hardware, sino de todos los componentes de las diferentes soluciones, así como también de los procesos y de las personas (colaboradores) que forman parte de la empresa.

Todo bajo una trilogía eficiente compuesta por personas, procesos y sistemas.

¿Considera que Latinoamérica estaba preparada para la aceleración tecnológica?

Definitivamente, sí. En la región ya estábamos preparados para un cambio, para dar el siguiente paso y para ser más competitivos. Ya estábamos abiertos para escuchar y evaluar nuevas formas de hacer las cosas.

Este proceso de aceleración que vivimos hoy nos ha permitido transformar en los últimos meses lo que, por alguna u otra razón, estábamos postergando.

¿Cómo aprovechar las bondades de esta aceleración tecnológica?

Hoy hay que ir más allá del área de Sistemas o Informática en las empresas. La tecnología dejó de ser aquella ‘caja cerrada’ solo configurable y entendida por ingenieros especializados, y ahora se extiende a todas las líneas de negocio de la empresa e, inclusive, a toda la cadena de suministro y clientes.

Servicios y soluciones especializadas por industria, por tamaño de empresa, por región, por tipo de servicio, producto o solución que ofrezca la empresa, entre otros, ahora los podemos encontrar ‘a la carta’ y listos para ser implementados en pocos días o semanas, a diferencia de las viejas prácticas de invertir varios miles (o millones) de dólares en centros de datos internos en la empresa, largos procesos de instalación y configuración, y en donde la ley de Murphy (“si algo malo puede pasar, pasará”) siempre se hacía presente y los cronogramas de proyectos difícilmente eran cumplidos.

Tecnologías como el cómputo en la nube permiten a empresas, organizaciones, gobiernos de cualquier tamaño, así como a las personas, aprovechar las bondades de esta aceleración, de este Salto Tecnológico.

¿En qué consiste eso de ‘acelerar su propia transformación digital’?

Cada organización de la región, sin importar su tamaño o la industria a la que pertenezca, tiene líderes de diferentes perfiles (unos más innovadores, otros más conservadores), tienen diferentes prácticas administrativas y de operación (algunos pueden estar, inclusive, certificados en mejores prácticas de industria y están auditados, y otros lo hacen aún de manera empírica y manual), algunos otros tienen importantes porcentajes de reinversión de sus utilidades para procesos de mejora, investigación e innovación, pero otros rara vez reinvierten parte de sus utilidades, entre muchas otras métricas.

Independientemente del caso, cada organización, si quiere permanecer en el negocio en medio de esta ‘tormenta perfecta’ -que nos está impactando a todos, y que nadie sabe cuándo terminará-, debe tomar sus propias decisiones, asignar un presupuesto de acuerdo a sus capacidades y ayudarse del personal externo (consultores, asesores) si así lo decide.

Así mismo, esto conlleva a que mejore (o, a veces, reescriba) sus procesos (que quizá ya sean obsoletos) y, derivado de esta renovación, de esta reestructura, de esta transformación, podrán identificar que la tecnología es un habilitador, un facilitador no solo para lograrlo, sino para mantenerse y crecer de acuerdo a sus capacidades.

Cuando me refiero a “acelerar la propia transformación” en cada empresa u organización, me refiero a que no hay una fórmula mágica, no podemos (ni debemos) copiar lo que hizo la empresa “A” para hacerlo en la empresa “B”.

Cada organización tiene sus propias áreas de oportunidad, sus propios dolores internos y problemáticas, y, mejor aún, tiene cada una sus propias fortalezas por ser aprovechadas.

Finalmente, ¿cuáles son los lastres que nos impiden aprovechar las ventajas de la transformación digital?

Cada país en América Latina trabaja en sus propias áreas de oportunidad, que van desde temas de cobertura, hasta reglamentaciones y políticas vigentes.

Tomemos como ejemplo la historia de la industria automotriz en el planeta. Las habilidades requeridas, las leyes o reglamentos, los caminos (infraestructura), el mantenimiento, entre otros, fueron requeridos cuando los primeros automóviles empezaron a producirse en serie y a rodar a principios del siglo pasado. Fueron así evolucionando y mejorando, hasta encontrar el día de hoy vehículos autónomos, controlados por tecnología como el GPS, la Inteligencia Artificial, edge computing, entre otros.

De igual manera, las diferentes políticas, reglamentos, infraestructura, habilidades requeridas y especialistas técnicos y de negocio tienen el reto de actualizarse de manera permanente para seguir el ritmo de la transformación digital y ser más eficientes en los nuevos tiempos que corren. Y, de esta manera, estar en capacidad de afrontar las exigencias que toda la región tiene, como lo son educación, salud o alimentación, entre muchos otros.

Con base en lo anterior, podemos concluir que la inclusión digital no es opcional, es un componente del crecimiento y transformación de nuestra región.

Destacados

  • NEGOCIOS
  • TENDENCIAS
  • MIS FINANZAS
  • OPINIÓN
Siga bajando para encontrar más contenido