Aranceles específicos para textiles: se rompe un paradigma

Esperemos que así como el Gobierno logró romper un paradigma en política comercial, los demás actores reflexionen y cambien sus reacciones ante un escenario que parecería abrirles camino a tratamientos diferenciales.

Aranceles específicos para textiles: se rompe un paradigma

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Aranceles específicos para textiles: se rompe un paradigma

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enero 31 de 2013 - 12:00 a.m.
2013-01-31

He tenido el privilegio y la fortuna de haber participado en el diseño de la política comercial de Colombia desde 1991 como funcionaria del Gobierno.

Posteriormente, como consultora he podido seguir sus desarrollos. En esa medida, aplaudo la decisión reciente del Gobierno para los sectores textil, confecciones y calzado, no solo porque se dirige a contrarrestar una práctica de precios anormalmente bajos en las importaciones, sino porque rompe con un imaginario creado en los noventas al momento de diseñar la política de apertura económica para la modificación de aranceles.

Sí, ciertamente con la inteligencia y el conocimiento que tenía el presidente Gaviria de este país, y con su decisión de cambiar el modelo de desarrollo, logró implantar el paradigma de que el arancel solo se podía modificar cuando las importaciones estaban amenazando los sectores, paradigma que fue recogido por el presidente Pastrana en 1999 con el decreto 1407.

Sí señores, mientras que en todos los países del mundo se cambian los aranceles y se usan como lo que son, instrumentos de política comercial, en nuestro país del Sagrado Corazón llegamos a pensar que solamente cuando los sectores enfrentaban algo que se denominó perturbación o daño importante, amenaza de daño importante o perjuicio a la rama de producción nacional, se podrían modificar las tarifas.

Así, el incremento de aranceles de los últimos años se ha dado por salvaguardias o dumping. La semana pasada se decidió recuperar el papel del arancel como herramienta sectorial y para mi sorpresa, en lugar de que se produjera un apoyo a la medida, lo que hemos visto son reacciones viscerales de rechazo.

¿Es proteccionismo? Hemos visto exfuncionarios del Gobierno que impulsaron medidas como los precios indicativos, que fueron declarados incompatibles por la OMC, calificando de proteccionista la decisión. Yo me pregunto, ¿es proteccionismo subir los aranceles?

Si la respuesta de Colombia es afirmativa, pues simplemente estamos renunciando a tener política industrial. También me pregunto por qué criticar el papel del PTP en este sector, si un instrumento como este precisamente se debe caracterizar por ser capaz de diseñar medidas ajustadas a cada sector, pues ya el país ha comprobado que no es suficiente implementar medidas transversales.

Tampoco entiendo la posición de consultores y lobistas en temas de comercio que se rompen las vestiduras ante la medida. ¿Será que al final, el problema es que los aranceles específicos no se aprobaron para los sectores a los que han defendido, sino a otros? ¿Será que la explicación de la reacción ante esta medida simplemente confirma lo que dijera Cochise Rodríguez, que la gente en Colombia se muere más de envidia que de cáncer? El rechazo de la medida me llama aún más la atención teniendo en cuenta el escenario internacional.

En el último reporte publicado por la OMC sobre el monitoreo de los últimos 3 años de las medidas comerciales adoptadas por los países del G20 postcrisis financiera, se observa que el 33 por ciento de las medidas adoptadas frente a dicha crisis están catalogadas como fronterizas (aranceles, procedimientos aduaneros, impuestos y restricciones cuantitativas).

En el último periodo reportado, mayo a octubre del 2012, se produjeron 36 incrementos de aranceles, es decir, el 70 por ciento de las medidas fronterizas adoptadas por los países del G20 fueron incrementos arancelarios.

Ante esta evidencia estadística, no pareciera que Colombia, al adoptar los aranceles específicos, se encuentre tan alejada de la tendencia internacional.

Más solidaridad Para tener política industrial no solo necesitamos un Gobierno que dé señales como las que está dando con la medida de los aranceles específicos.

Es también necesario un sector privado que sea solidario con los sectores que en un momento resultan beneficiados con una medida, que pueda vivir con instrumentos diferenciales, asesores constructivos y creativos que piensen en cómo resolver realmente el problema de sus clientes y no cómo evitar la solución de los inconvenientes de otros, satanizando las medidas adoptadas.

Esperemos que así como el Gobierno logró romper un paradigma en política comercial, los demás actores reflexionen y cambien sus reacciones ante un escenario que parecería abrirles camino a tratamientos diferenciales.

Debemos caminar todos hacia la construcción de otros imaginarios que, además de estar en consonancia con la realidad internacional, puedan tener la generosidad que se necesita para apoyar medidas que ayudan a otros.  

Olga Lucia Lozano F., subdirectora / Subdirectora de Aprovechamiento de los TLC. 

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