Blush-Bar inicia camino para convertirse en una marca latinoamericana

Tiendas de maquillaje de Claudia Lloreda aceleran la expansión nacional y abrirán en Chile, gracias a la llegada del Grupo Pegasus como inversionista.

Claudia Lloreda, fundadora y directora general de Blush-Bar

Claudia Lloreda, fundadora y directora general de Blush-Bar, habla sobre el crecimiento de la cadena.

Mauricio Moreno

POR:
Portafolio
septiembre 02 de 2019 - 07:19 p.m.
2019-09-02

Claudia Lloreda, fundadora y directora general de las tiendas de maquillaje Blush-Bar, logró lo que considera lo más complicado para un emprendedor: tener un socio inversionista.

Gracias al Grupo Pegasus, que posee otras inversiones en el país, la cadena tiene hasta US$10 millones para una agresiva expansión dentro y fuera de Colombia. En el exterior, trabaja en el montaje de su primera tienda en Santiago de Chile.

¿Qué es Blush -Bar?

Es un emprendimiento de mujeres para mujeres, del cual soy la fundadora y gerente general. Llevamos cuatro años en el mercado. Somos un ‘retail’ que se define por un mensaje empoderador a la mujer. Nuestra filosofía es “El secreto de la belleza es ser tú misma”. Significa que cada mujer es linda y nuestra misión es ayudarla a crear su mejor versión a través del maquillaje, del cuidado de la piel y los accesorios.

¿Logran eso con las tiendas?

Sí. Somos una tienda experiencial. Allí se encuentran más de 50 clases y servicios relacionados. Nos encanta compartir con las clientas los ‘tips’ de aplicaciones y ayudarlas a sentirse cómodas y ellas mismas.

Blush-Bar ha traído por primera vez a Colombia marcas como Too Faced Cosmetics, BECCA Cosmetics, Anastasia Beverly Hills, Supergoop, Farmaesthetics, y la marca coreana de cuidado de piel Dr. Jart. También están las de trayectoria mundial como Clinique, MAC Cosmetics, Estée Lauder y Carolina Herrera.

Blush- Bar se identifica como ‘Specialty multi’ con alto servicio y portafolio amplio.
Si alguien hoy en día muestra la cosmetiquera, nadie tiene la misma marca. La lealtad que había ya no existe y, al ser una tienda multimarca, esto funciona muy bien, les encanta explorar.

¿Cuál es el diferencial frente a la competencia?

Diría que Blush-Bar se diferencia en varios aspectos. Uno, el mensaje empoderador y el rosado como un color distintivo y femenino, que atrae a nuestro consumidor que es Millennial y que está debajo de los 35 años, aunque todos son bienvenidos.

También cuenta el portafolio de servicios. Por ejemplo, nuestros servicios son consumibles porque se puede pagar una clase y llevarse el valor en productos de la tienda. La clienta puede tomar diferentes niveles, o divertirse con clases o fiestas de maquillaje. Contratamos maquilladoras profesionales y somos muy digitales, con más de 167.000 seguidores en Instagram.

¿Cómo están en tiendas?

Ahora somos ocho en el país, cuatro en Bogotá, dos en Medellín, una en Barranquilla y una en Cali. Además de la virtual.

¿Cómo se van a expandir?

Después de cuatro años de emprender estamos recibiendo nuestro primer hito de inversión del Grupo Pegasus, que ha destinado hasta 10 millones de dólares en nuestra expansión.

Empezamos un crecimiento más agresivo en Colombia para llegar a más o menos 25 a 30 tiendas, en dos a tres años. Estamos abriendo tres en septiembre y la meta es que para el cierre de este año tengamos de 12 a 14. La idea es consolidar 20 puntos al cierre del 2020.

¿Qué aporta Pegasus?

Estamos muy contentos y sentimos que hay mucha empatía entre los equipos, y que vamos a recibir mucho apoyo. Nos complementan con la inversión y contactos.

¿Tienen planes afuera?

Sí. Estaremos abriendo en Chile, el primero de noviembre de este año. Tenemos las operaciones en marcha y es un mercado afín con nuestras marcas. Las consumidoras chilenas aman las opciones que son parte del portafolio.

Además, nos permitirá validar la tesis de que Blush-Bar se puede expandir por Latinoamérica, que es la meta final.

¿Con la expansión, las tiendas seguirán siendo propias?

Sí, La idea es ser un concepto disruptivo y liderar esto con las tiendas físicas y la virtual. La venta ‘on-line’ tiene que ser la número uno, hoy es la número 3, y ha tenido un desempeño muy bueno. Hacemos envíos seguros y rápidos a todo el país. Tenemos la logística muy organizada y es un modelo escalable.

¿Les interesa el cliente de alto desembolso?

Nunca nos definimos por la capacidad de desembolso de un cliente, sino por el amor que le tienen a la categoría. Cuando una persona ama esto, logra comprar y lo prioriza sobre muchas otras. También hay una población importante de maquilladores que se interesan por nuestros productos.

¿Cómo surge su pasión por este sector?

Creo que es una historia linda y luchada de emprendimiento femenino en Colombia. Yo trabajé en el exterior, en diversos cargos con marcas de mucho reconocimiento como Clinique y Estée Lauder. Amo el sector de los cosméticos, es mi favorito, tuve dos abuelas adictas al maquillaje, a los perfumes y al cuidado de piel, entonces aprendí de ellas. Además, es una categoría que me apasiona, es democrática, toda mujer puede usar maquillaje o cuidarse de piel, no importa su edad, su tono. Es para todo el mundo.

Creo que la barrera más compleja en la creación del emprendimiento en Colombia es encontrar la inversión.

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