Diversificación, el secreto de Transportes Vigía

Gonzalo Echeverry, presidente de la compañía, habló sobre el recorrido de la empresa después de sus 40 años en el sector.

Gonzalo Echeverry, presidente de Transportes Vigía

Gonzalo Echeverry, presidente de Transportes Vigía, habló de los planes de la empresa.

Cortesía Vigía

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Portafolio
noviembre 28 de 2018 - 09:36 p.m.
2018-11-28

La empresa colombiana Transportes Vigía, que tiene un legado familiar de un siglo en el sector, cumplió a mediados de noviembre 40 años y su secreto para mantenerse vigente ha sido la diversificación.

Eso le contó a Portafolio Gonzalo Echeverry, presidente de la marca, quien recordó cómo la organización le ha apostado a prestar servicios que tienen poca oferta y ese, precisamente, ha sido el camino que los ha llevado a ser una de las organizaciones del sector más reconocidas.

Transportes Vigía, que cuenta con más de 850 empleados, es una de las 10 empresas líderes en el transporte de carga masiva. Además, ha logrado posicionarse en otros negocios como el de soluciones logísticas con transporte especial o el del almacenamiento y operación de productos en sectores como el de cosmético, de retail, moda, tecnología, farmacéutico, entre otros.

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Echeverry habló sobre sus planes para seguir creciendo y los negocios en los que se quieren consolidar.

¿Cuál ha sido la trayectoria de la empresa en estos 40 años?

Nosotros empezamos transportando petróleo y luego pasamos a mover aceite de palma. Luego hicimos la tarea de transportar productos químicos derivados de la sal. Con la experiencia en esos trabajos fundamos Vigía en el año 1988, y ahí iniciamos con la carga seca de industria y comercio, que es una carga masiva.

En el año 1993 iniciamos con el transporte de vehículos para las ensambladoras y los importadores y en ese sentido se hizo una tarea muy importante con Venezuela y Ecuador, en una época muy buena de intercambio para los tres países.

En se campo hicimos una labor muy importante en la internacionalización de la economía a través del transporte terrestre.

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Y coincidió con la apertura económica que vivió el país...

Sí, y luego de eso, entramos en el negocio petrolero, que tiene grandes necesidades de transporte. Posteriormente entramos en el negocio del almacenamiento y la distribución, lo que también incluía el almacenamiento refrigerado; un complemento de la operación logística del transporte muy interesante. Y después de eso incursionamos en el transporte refrigerado, que es clave en la industria de los alimentos y bebidas.

Teniendo en cuenta la variedad de climas que tiene el país y que el camión los atraviesa ¿por qué decidieron entrar en ese negocio?

Porque es una necesidad del país, de la industria, del sector de ganadería, de la pesca y toda la agricultura. En un país desarrollado no se transporta un kilo de alimentos que no venga refrigerado, mientras que en Colombia es todo lo contrario. De hecho, aquí es raro que haya ese tipo de transporte y nosotros logramos incursionar en ese servicio. Creemos que estamos prestando un servicio de alta calidad y conveniencia.

Transportes Vigía es producto de una larga tradición familiar, ¿cómo mantenerlo vigente?

Desde hace un siglo unos tíos-abuelos empezaron transportando en mulas. La familia ha estado en el sector desde 1919. Ha sido un trabajo muy satisfactorio pero también difícil. Incluso, yo me he quebrado unas tres o cuatro veces. Hemos tenido momentos duros, como en la época de la guerrilla, cuando nos retenían mercancías importantes, o se las llevaban. Y a veces las personas no valoran el trabajo que hacemos. Por ejemplo, ni tienen en cuenta que nosotros trabajamos los 365 días del año.

También tenemos un gran número de restricciones en las ciudades que nos afectan, a lo que se suman los sobrecostos. Pero al final, todo ese esfuerzo vale la pena y los conductores tienen un compromiso con el país con la operación.

¿Por qué siempre le han apostado a nuevos servicios y no se han concentrado en uno solo?

Nuestra filosofía siempre ha sido hacer cosas escasas, como el transporte de automóviles, de productos refrigerados o de gas. Entonces nosotros hemos identificado unas operaciones muy útiles para la gente, en las que no ha habido una oferta muy grande. Eso, precisamente, es lo que ha salvado a la empresa y nos tiene en una muy buena posición.

¿Cómo se ha visto esa curva de crecimiento de la empresa en estos últimos 40 años?

Yo empecé en una oficina de 17,5 metros cuadrados y éramos dos personas. Hoy seguimos en la zona de Paloquemao’, tenemos en toda la organización 850 empleados, y contamos con un posicionamiento en la industria muy importante. Nos sentimos muy contentos.

¿Qué se viene en los próximos años para la empresa?

La misión es renovar equipos con nuevos combustibles limpios, como a gas; ese es un gran reto que tenemos. Lo otro es crecer en el transporte refrigerado, que es una necesidad muy sentida para el país. Otro de nuestros objetivos es mejorar nuestros seguidores tecnológicos, porque actualmente terminamos siendo también una empresa de seguridad, de seguros e, inclusive, financiera por cuenta de los servicios que tenemos que financiar.

A propósito de la renovación de equipos, ¿se acogerán al plan del Gobierno?

Ese es otro de los motivos por los cuales nuestro negocio se ha encarecido; porque nos toca pagar la póliza o chatarrizar un vehículo para entrar uno nuevo y eso trae problemas de costo y de tiempo. Entonces lo que vivimos es que compramos un camión y lo podemos poner a funcionar a los cuatro meses.

¿Piensan entrar en nuevos negocios?

No, lo que buscamos es crecer en el transporte de gas y en el refrigerado. Además, queremos reponer equipos, porque tenemos unos muy viejos que ya no son rentables.

María Camila González Olarte

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