El foco de una empresa debe ser el trabajo, dar trabajo y no la plata

Así lo afirma Aníbal Roa, uno de los fundadores de arroz Roa, empresa que cumple 50 años de operaciones.

Aníbal Roa, presidente de la Organización Roa Florhuila S.A (ORF S:A:)

Aníbal Roa, presidente de la Organización Roa Florhuila S.A (ORF S:A:) explicó el plan de expansión de la empresa.

Cortesía ROA

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Portafolio
octubre 22 de 2018 - 03:27 p.m.
2018-10-22

Arroz Roa cumplió 50 años como empresa, en los cuales su operación se ha multiplicado como 'arroz': desde un molino con capacidad para procesar 35 bultos por hora a unas 700.000 toneladas al año, siendo la empresa del sector más reconocida del país.

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Actualmente, la compañía tiene una lista de producción de 17 clases de arroz, entre ellas el integral y el parbolizado, que acaba de ser lanzado, con plantas en Neiva y Campoalegre (Huila), Ibagué, Chicoral y Espinal (Tolima), Villavicencio y Granada (Meta) y Villanueva y Pore (Casanare), en donde se procesa el grano para las 17 líneas de Roa, además de Florhuila y Doña Pepa.

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Todo comenzó en 1968 cuando los tres hermanos Rafael Vicente, Ramón Hernando y Aníbal Roa, se trasladaron desde Viotá (Cundinamarca), de donde eran oriundos, a Neiva con el fin de comprar y trillar café, pero su buen olfato de comerciantes los llevó a procesar arroz, un producto básico en la dieta de los colombianos.

De allí siguió un trabajo continuo y disciplinado por sacar adelante una empresa que ya está en el corazón de los colombianos. Arroz Roa se convirtió hace poco en una compañía de alimentos en el ofrecimiento de productos como atún y café.

Aníbal Roa, uno de sus fundadores y quien todavía recuerda  sus hermanos con mucha nostalgia, habló con Portafolio.co sobre el desarrollo de la compañía de medio siglo de vida.

¿Cómo empezaron en el negocio del arroz?

Somos de Viotá (Cundinamarca), que es una zona cafetera, empezamos con el negocio de café y nos llamó la atención la zona del Huila porque era cafetera. Entonces nos fuimos desde el año 57 o 58 y seguimos comerciando con el café.

Pero vimos el asunto del arroz, que eran grandes áreas cultivadas y que había muy poca industria, además de molinos muy pequeños. Nos llamó la atención montar el primer molino y lo prendimos el 2 de marzo de 1968. Fuimos creciendo y adquiriendo otros molinos y desarrollando la empresa, hoy en día en el Huila tenemos dos molinos, en el Tolima tres y cuatro en el Llano.

¿Cómo era el negocio del arroz en ese momento?

Había industria muy pequeña, faltaba capacidad para poder atender al agricultor y por eso fue que empezamos nosotros. Para hacer uno industria debe tener interés de trabajar, de progresar, de hacer las cosas. Si los demás pueden por qué yo no puedo. Hay que hacer industria, desarrollarla, sacarla adelante.

Usted dice que todo era pequeño, ¿por qué ustedes decidieron hacerlo a lo grande?

Había una necesidad que tenía el agricultor y si hay necesidad hay que hacer empresa grande. Si se tiene interés de desarrollar, se sigue adelante. Se hace la industria grande y el mercado grande para poder vender el producto.

Vimos la necesidad del agricultor que cortaba el arroz y no había como procesar todo lo que estaba produciendo, a veces le tocaba ir hasta el Tolima, estando en el Huila.

¿En ese primer momento pensó que se iba a convertir en una de las empresas más grandes del país?

Uno siempre piensa que las cosas hay que ir desarrollándolas. La industria no se puede quedar quieta, hay que agrandarla porque se necesita también dar empleo para que haya desarrollo en el país. Sin empleo no hay desarrollo: tengo 1.800 empleos directos, fuera de los indirectos, de los cuales 45% son mujeres, porque es muy laboriosa, es cabeza de familia y le gusta cumplir con su deber y su trabajo.

¿Qué consejos les da a los nuevos empresarios?

El que tenga interés o intención de hacer algo, que lo haga. Si quiere progresar que no empiece hoy y mañana ya no, tiene que seguir. La plata no se hace de la noche a la mañana, hay que buscar cómo hacerla.

¿Hay que tener como objetivo la plata?

No, el foco debe ser el trabajo y dar trabajo, se va desarrollando y todos nos vamos ayudando. Eso es lo importante.

¿De dónde vino ese espíritu empresarial de ustedes de hacer algo grande?

La necesidad de desarrollo estaba ahí. Si uno tiene intenciones de trabajar, lo hace. No hay que pensar hoy qué voy a hacer, hay que pensar es: hoy debo hacer. Se sale adelante cuando hay interés de hacer algo en la vida y tener desarrollo para el país.

¿Se siente satisfecho?

Perfecto, una satisfacción muy grande haber podido llegar donde estoy en día. Muy contento y muy satisfecho. Espero que los colombianos me apoyen y consuman arroz Roa.

¿Cómo es un día normal suyo?

Me la paso entre Colombia y Miami. Cuando estoy acá siempre estoy en la empresa, mirando los procesos, me gusta trabajar, cosas que se puedan corregir, mejorar, cosas nuevas, etc. Ya la gente que está manejando la empresa la conoce perfectamente, me gusta estar metido.

¿Y le hacen caso?

Claro.


Pedro Vargas Núñez
Editor Portafolio.co

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