En suspenso, 1.780 firmas de transporte especial del país

Las compañías tienen más de 100.000 vehículos parados e igual número de conductores en riesgo de perder su empleo.

Transporte especial

Las empresas de transporte especial señalan que los colegios aún no les giran recursos clave para su superviviencia.

Archivo particular

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Portafolio
abril 02 de 2020 - 12:38 a. m.
2020-04-02

Tal y como ha sucedido con numerosos sectores económicos en semanas recientes, el transporte terrestre en Colombia todavía no termina de contar cuánto dinero ha dejado de ingresar a las arcas de miles de empresas y, por supuesto, a los presupuestos de los empleados y sus familias.

(Por trámites, 200 camiones ‘limpios’ esperan en puertos). 

Así, en medio de esta coyuntura, el servicio especial de transporte, los taxis, e incluso las plataformas que conectan conductores (como Uber, Didi, Picap, entre otras), tratan de sobreaguar las múltiples dificultades que no solo se ven reflejadas en miles de vehículos estacionados, sino en empresarios buscando soluciones para pagar nóminas y buscar sobrevivir dos meses más.

Lupoani Sánchez, presidente de Acoltés (gremio que agrupa a las empresas del transporte especial), relata que 1.774 compañías (en su mayoría pequeñas), que al año logran contratos por más de $5 billones para prestar servicios escolares, empresariales, médicos, turísticos, entre otros, buscan hoy cómo afrontar una temporada en la que los ingresos solo muestran ceros.

“De 100.000 carros que tienen las empresas, apenas está funcionando el 5%. Nos hemos acercado al Gobierno para buscar soluciones financieras con entidades como Bancóldex y el Fondo Nacional de Garantías (FNG)”, asegura Sánchez.

Sin embargo, afirma, los empresarios del transporte especial se han visto en aprietos ya que la banca no les ha prestado recursos que garanticen la supervivencia de las compañías y, por supuesto, la preservación de los puestos de trabajo de sus colaboradores.

“Tan solo en transporte escolar, están parados 76.000 carros en Colombia. Estamos hablando de dejar de recibir $228.000 millones al mes, pero lo más complejo es que los giros de marzo -que los padres de familia hicieron a los colegios- todavía no llegan a las empresas de transporte.

“El Gobierno dice, no saquen a sus empleados. En nuestro caso son 100.000 conductores y 70.000 monitores. Llevamos un mes sin recibir un peso”, apunta el Presidente de Acoltés quien afirma que es urgente que el Estado tome medidas para favorecer a los empresarios del transporte especial como, por ejemplo, aplazar el pago de impuestos y, también, de los parafiscales.

“La Supertransporte nos sigue cobrando la tasa de vigilancia y, además, las empresas también tienen que cumplir con el pago de prediales y de arriendos”, añadió Sánchez.

Y al igual que ha sucedido con el transporte especial en el país, el servicio de taxis también busca oxígeno para pasar la temporada. Cristina González, representante de la firma Taxis Cafetalito, insiste en que no ha habido opciones tanto para taxis como para vehículos especiales.

“Hay preocupación por contagios. Los propietarios y conductores se ven afectados por igual. Es importante que el Estado pueda darle una solución a quienes viven del diario”, apunta González. Sin embargo, en medio de las restricciones, los taxistas han intentado buscar su sustento (en medio de la escasa demanda) accediendo a servicios únicamente por medio de aplicaciones.

Pero las plataformas que vinculan conductores para prestar servicios de transporte (como Uber, Didi, Picap, entre otras), también han buscado múltiples fórmulas para salirle al paso a la coyuntura.

Daniel Rodríguez, CEO de Picap, cuenta que en medio de esta situación la compañía (que también conectaba a conductores para prestar servicios de transporte en motocicletas), está dedicada a hacer domicilios. “No tenemos a quién transportar, sin embargo los conductores (cerca de 50.000 activos) tienen que trabajar porque viven del día a día”, resalta.

Entretanto, aplicaciones como Uber y Didi han dispuesto de recursos para asistir financieramente a los socios conductores que puedan resultar afectados por el coronavirus. En el caso de Didi, se dispuso de un fondo de US$10 millones con el que será atendido no solo el mercado colombiano, sino otras naciones donde opera esa solución tecnológica.

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