Eternit da el paso al negocio de la construcción liviana

Sin dejar su oferta de cubiertas y tejas, la empresa evoluciona y amplía su portafolio. Acaba de adecuar su planta en Yumbo.

Miguel Rangel Galvis

Miguel Rangel Galvis, presidente de Eternit, del Grupo Elementia.

Abel Cárdenas / Portafolio

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Portafolio
febrero 18 de 2020 - 10:00 p.m.
2020-02-18

La tendencia en construcción es hacia las edificaciones verticales y en esa medida la demanda de techos y cubiertas tiende a descender.

(Lea: Empresarios locales, a la cacería de firmas del exterior)

Esa realidad del mercado es lo que ha llevado a la emblemática marca Eternit, que va camino a los 80 años, a sacar adelante productos en línea al concepto de la construcción liviana.

(Lea: El sector edificador rompería tendencia y crecería 2% en 2020)

Miguel Rangel, presidente de la firma, explica que como parte de esa nueva estrategia la empresa decidió readecuar la planta que tiene en Yumbo. Allí invirtió US$10,6 millones.

Esta infraestructura que tiene 76 años de operaciones amplía su capacidad para la producción de placas planas Eterboard que complementa la producción de tejas onduladas libres de Asbesto y tanques plásticos, dijo Rangel.

“Se trata de sistemas que se utilizan en muchos mercados, buscando sismorresistencia. Son placas planas que reemplazan las paredes de bloque o concreto. Son mucho más fáciles de instalar, no requieren todo un proceso en húmedo y, por eso, también se habla de la posibilidad de una técnica de construcción en seco que permite hacer muros, fachadas, bases de techo y entrepisos”, indicó.

La principal ventaja es que es una solución completa para construcciones que se pueden hacer en la mitad del tiempo habitual.

“Los ahorros son en costos indirectos y otros administrativos. Cada vez el tema de la mano de obra se está volviendo más complejo y de mayor valor. Igualmente, tener una edificación es un tiempo más corto y beneficia al inversionista”, comentó. Esta tecnología da la opción de que los edificios se pueden hacer con estructuras metálicas que luego se forran con este tipo de materiales.

Esta modalidad es una tendencia en Estados Unidos y en Europa. En Latinoamérica la construcción liviana también empieza a ser atractiva en países como Chile y Ecuador donde el tema de la sísmica es importante.

De hecho, la planta está ubicada estratégicamente para cubrir todo el Suroccidente del país para atender esa zona, al tiempo que se abre el paso de exportación a Ecuador, Perú y Bolivia. Eternit también cuenta con otro centro de producción en el Muña, cerca a Bogotá. Allí tiene un sistema de planos, otro de ondulados y un centro de fabricación de tanques con la capacidad más grandes del país.

Según el Presidente de la firma, esta sede productiva es importante para atender las necesidades del oriente colombiano en donde el tema de abastecimiento de agua es fundamental.

Allí también se producen tejas traslúcidas de PVC, complemento de las onduladas.
Igualmente, agrega “allí producimos pintura porque necesitamos para nuestro proceso y vendemos algo a nuestros clientes”.


Por su parte, en la planta que opera en Barranquilla produce ondulados, tanques y tejas de polipropileno que es una línea, cuya demanda ha crecido por encima del 40%, con una aceptación muy alta.

Además de lo que destinó a Yumbo, Eternit estima inversiones por US$5 millones en el país, especialmente en mejoras productivas en la capital del Atlántico.

En todo caso, el directivo planteó que “seguimos vendiendo la cobertura. Es parte de nuestro negocio y es una solución que siempre ha sido utilizada por constructores y sigue creciendo. No es un tema solo de sustitución de techos y seguimos participando de obra nueva”.

Miguel Rangel consideró que el portafolio abarca el sistema de cubiertas porque no solamente ofrecen unas de fibrocemento, sino de polipropileno y de PVC. También maneja tanques de agua y sistemas de pozos sépticos para el tratamiento de aguas.

El tema de la sostenibilidad ha sido pilar de la compañía. Con el desarrollo de esos productos viene sustituyendo materias primas como es la celulosa virgen que salen de los árboles por una reciclada que provienen de cajas de cartón o bolsas de cemento para utilizar en el proceso de producción de tejas onduladas.

Además, las tejas de polipropileno son hechas, en un 65% de la resina que es de material reciclado, dando una solución social a sitios muy calientes donde, por lo general, las que se usan son de zinc, generan mucho calor y ruido con la lluvia. Asimismo, es fácil de cargar.

La compañía viene trabajando una estrategia que se llama Terranova que tiene varios componentes. Uno de ellos consiste en fortalecer la relación con los distribuidores a través de la ampliación del portafolio.

“Adicional a eso estamos enfocándonos en trabajar más con los arquitectos y los ingenieros, mostrándoles el conocimiento sobre la tecnología. Estos sistemas livianos se utilizan más en espacios comerciales, oficinas y bodegas. Cuando se va al campo de la vivienda no hay mucho conocimiento sobre el uso”, destacó Rangel.

También está en otra estrategia que se llama Advance que se trata de brindarle a los constructores casi un 70% de su oferta con una solución completa.

En general, Eternit espera crecer este año un 15%, en medio de un 2019 en el que no se registró aumentos en los ingresos, los cuales fueron de $220.000 millones.
La expectativa de aumento en los negocios está basada en una proyección favorable de la actividad constructora.

“El sector ha tenido un ritmo difícil, hay acumulación de inventarios que apenas empieza a rotar. Se espera que la activación se dé en el segundo semestre del año”, comentó al respecto el alto directivo de Eternit.


CAMBIO DE LA IMAGEN

La marca decidió renovar su imagen. Miguel Rangel advirtió que “nos perci- bían como una marca antigua y lo que hicimos fue un logo con líneas mucho más rectas, mostrando que no solo hacemos techos, sino que también estamos en el interior y buscando poner a la construcción en evolución”. Agregó que la compañía hizo un proceso de reconversión para sustituir el asbesto, el cual terminó en 2017.

“Esta empresa lleva 78 años en el mercado y si no fuera responsable ya se hubiera acabado hace mucho tiempo. Obvia- mente, ese ruido del asbesto causó una afectación en la categoría y muchas de estas situaciones se presentan más por conflictos empresariales”, puntualizó Rangel.

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