Fiat-Chrysler y Peugeot ponen en marcha su plan de fusión

Los consejos de administración aprobaron por unanimidad el proyecto, en el que cada uno tendría el 50% de capital del otro.

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Carlos Tavares, el actual responsable del fabricante francés (PSA), se convertiría en director general del nuevo grupo.

AFP

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Portafolio
octubre 31 de 2019 - 08:36 p.m.
2019-10-31

El grupo francés Peugeot Sociedad Anónima (PSA) y el italo-estadounidense Fiat-Chrysler (FCA) oficializaron este jueves su proyecto de fusión para crear el cuarto grupo mundial del sector del automóvil y, además, prometieron no cerrar ninguna planta en los distintos países en los que opera.

Los dos grupos anunciaron un acuerdo, aprobado por unanimidad por sus respectivos consejos de administración, para que se lleve a cabo una fusión considerada “entre iguales”. El acuerdo definitivo podría llegar “en las próximas semanas”, señalaron ambas compañías en un comunicado común.

(Fiat Chrysler y PSA negocian fusionarse para competir con Volkswagen). 

La nueva entidad, con ventas de 8,7 millones de vehículos anuales, tendría la sede en Holanda y se convertiría en el cuarto grupo mundial, por detrás de Volkswagen, de la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi y de Toyota.

De acuerdo con la comunicación que se ha hecho, PSA y Fiat-Chrysler prometen una repartición al 50% del capital entre los accionistas de ambos grupos.

El nuevo consejo de administración también mantendría el equilibrio, con cinco miembros nombrados por Fiat-Chrysler, otros cincos por PSA y el undécimo puesto para Carlos Tavares, el actual responsable del fabricante francés, que se convertiría en director general del nuevo grupo.

Por su parte el consejo de administración estaría presidido por John Elkann, el actual responsable de Fiat-Chrysler.

Por el momento el proyecto parece tener el beneplácito del estado francés, propietario del 12% de las acciones de PSA, que acogió “favorablemente” la idea, tal como indicó el ministro de Economía Bruno le Maire.

El Gobierno seguirá estando sin embargo “especialmente atento” para que se mantengan los puestos de trabajo industriales en Francia.

NO HABRÁ CIERRES

No obstante, para contentar a las partes implicadas en esa dirección, ambos grupos aseguraron que no habrá “ningún cierre de plantas” de producción.

Las bolsas recibieron con reacciones encontradas el proyecto de fusión. Las acciones de PSA, que cotizan en París, cayó alrededor de 13%, mientras que en Milán Fiat-Chrysler se disparó casi un 9%.

En Francia, los representantes de los sindicatos CGT y FO en el grupo PSA criticaron por su parte la decisión de instalar la nueva sede en Holanda, que consideran un “apaño fiscal”.

PSA y FCA evalúan en 3.700 millones de euros anuales las sinergias que crearía la fusión, mientras que la nueva entidad tendría una facturación de unos 170.000 millones de euros.

Con todo esto, al menos sobre el papel, ambos grupos parecen además complementarios. La fusión podría permitir a PSA volver al mercado estadounidense con los modelos Dodge y Jeep, mientras que FCA podría a su vez consolidar sus posiciones en Europa, lo que podría suponer un importante impulso para esas marcas en los diferentes mercados.

La fusión “protege potencialmente a PSA de la competencia mundial y además son dos actores muy complementarios, porque Fiat también es Chrysler, es decir Estados Unidos”, declaró a la radio Europe 1 Agnès Pannier-Runacher, secretaria de Estado francesa de Economía.

Según varios expertos del sector, PSA también podría aportar su conocimiento en la electrificación de vehículos mientras que FCA puede proponer coches de gama alta con sus marcas Alfa Romeo y Maserati.

NECESIDAD DEL SECTOR 

La creación de un nuevo gigante del automóvil parece inevitable en el contexto de un sector en plena transformación, que se enfrenta a la caída de la demanda y a nuevas reglamentaciones. “Lo que está pasando en el mercado del automóvil será extremadamente difícil. Necesitamos tener un Renault o un PSA que sean extremadamente sólidos”, explicó Pannier-Runacher.

Además, esta operación se engloba dentro de la tendencia mundial de realizar tanto fusiones, como alianzas estratégicas y operaciones conjuntas para impulsar las grandes inversiones que suponen las nuevas tecnologías de la industria, como lo son la electrificación de los vehículos, la mayor conectividad para ofrecer servicios complementarios, o la conducción autónoma.

El proyecto de fusión llega solo unos meses después del fracaso de las negociaciones de acercamiento entre Fiat, Chrysler y Renault, número uno francés del automóvil.

El grupo italo-estadounidense tiró rápidamente la toalla porque no obtuvo garantías de Renault, frenado por el Estado francés, presente de forma importante en su accionariado.

AFP

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