‘Inclusión: el cambio se logra desde la infancia’

Para que el ambiente sea más equitativo entre géneros se necesita formación en empresas y una modificación en los idearios, corporativos y familiares.

Claudia Jañez, presidenta de Dupont México y Latam.

Claudia Jañez, presidenta de Dupont México y Latam.

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Portafolio
agosto 30 de 2019 - 08:14 p.m.
2019-08-30

Las ideas de cómo se debe establecer un ambiente laboral más equitativo han cambiado, esto gracias a las nuevas generaciones, las tecnologías y las mismas políticas empresariales, de acuerdo con Claudia Jañez, presidenta de Dupont México y Latam que hizo parte de la portada de la edición especial de Forbes México con las mujeres más poderosas de 2019, el futuro requiere que se vea a los trabajadores como seres integrales.

Jañéz se convirtió en la primera mujer en ser nombrada presidenta del Consejo Ejecutivo de Compañías Globales (CEEG) y explica que se requiere el derribar mitos y prejuicios en la inclusión, para que el respeto de cada talento vaya más allá de lo profesional.

¿Cómo estamos en la región en inclusión?

Eso depende y varía de acuerdo con quién nos comparemos, si lo hacemos con algunos países europeos estamos muy atrás, pero si lo hacemos con Asia y África, las cosas están más parejas. En el caso de Estados Unidos a veces estamos mejor en algunas cosas en Latinoamérica y ellos no siempre llevan la punta de lanza necesariamente. No solamente hay que cambiar las políticas públicas, hoy, el mundo está hecho para que los hombres trabajen, no las mujeres y hay que seguir haciendo juntos verdaderamente que las mujeres no tengan que escoger entre su vida personal y la profesional.

Pero, ¿cómo se logran esos cambios?

Con las adopciones que hace cada empresa, con rankings, teniendo datos de las realidades en cada compañía y del país. Así mismo hay que educar a la sociedad, hay que cambiar el modelo desde el colegio, hacer una reconfiguración social en casa también, porque al llegar a la vida laboral tienes en la cabeza unas ideas que no van de acuerdo a las políticas públicas ni de las compañías, eso es lo que nos falta por hacer, seguir educando tanto la institución como a las nuevas generaciones para que los cambios sean desde los inicios y se respete el talento calificado. La inclusión requiere también no solo a las mujeres en las empresas sino a los hombres en el entorno familiar.

¿Cuánto tardará en darse ese cambio o responde a las generaciones?

Al paso que vamos, podríamos durar 100 años hablando de las mismas cosas, lo cuál es deprimente, porque si seguimos igual sin meter el acelerador a estos temas, nada va a cambiar. Yo creo que lo que estamos viendo ahora es producto del pensamiento de las anteriores generaciones, para los niños ahora, es más normal aceptar la inclusión de género o la diversidad en la orientación sexual.

Lo que nos ha funcionado para cambiar la realidad es premiar las mejores prácticas y actitudes en pro del mismo cambio, tenemos que dejar de educar igual, acabar con los prejuicios en nuestro diario actuar.

Estas generaciones nuevas piensan diferente, no hacen los comentarios que tienen personas mayores, destacan el valor profesional, son conscientes de lo relevante para la carrera y lo que no.

En Latinoamérica, este tema está tan arraigado en la cultura y también trasciende las generaciones, aún se piensa en nuestros países que es el hombre el que provee, que la mujer solo debe recibir, que solo uno de los dos debe cuidar a los niños, que además de volver del trabajo debe responder por el hogar, es impresionante, pero esos pensamientos persisten. También pasa que no se deja participar al hombre en las tareas del hogar, que se juzga a las mujeres que no cuidan de sus familias o que no se dedican lo suficiente y lo que tenemos que hacer es acabar con todo esto.

Es un cambio más profundo que tener políticas empresariales, de nada sirve tener programas internos, fomentar el trabajo flexible, las jornadas, un esquema de bienestar si a la mujer la van a criticar por tomar alguna de estas opciones o se le contrata solo por ser mujer y no por estar preparada para su puesto.

¿Por qué persisten esos miedos de tomar vacaciones, teletrabajo o otros programas?

Eso ocurre porque no hemos entendido que las personas somos seres integrales, que no trabajamos como robots, que no se puede estar todo el tiempo en modo de trabajo, está comprobado que las personas que no toman vacaciones pierden productividad por falta de descanso.

No nos enfocamos en nuestros pasatiempos, no nos damos espacio a nosotros mismos de divertirnos o hacer otras cosas, todavía carecemos de confianza en el trabajo de los demás, los latinos aún necesitamos ver a las personas sentadas, para creerles que están trabajando.

¿Cómo se dan esos cambios de cultura en las empresas al estar en uno u otro país?

Las compañías no cambian, no se caen si hay un mes o dos de vacaciones, lo que hay que hacer es empezar a trabajar y ser más productivos, confiar, porque de eso se trata, de contratar a un profesional y al más adecuado para el cargo, que si bien puede crecer, se espera que por lo menos esté preparado y listo para cumplir con ciertas funciones y entre esas está el hacer su trabajo.

Lo importante desde las empresas es tener muy claros los objetivos de cada posición y que si una persona debe ser despedida es por que no cumple con su labor, no porque se fue de vacaciones o porque es mamá. En el momento en que nos movemos por resultados y objetivos las cosas cambian, si bien no se puede en todos los trabajos sí se puede estructurar un plan de beneficios adecuado.

¿Es más fácil ser jefe ahora o antes?

Antes era más fácil ser jefe, era el que sabía todo, no tenía que demostrar su liderazgo, y se debía cumplir todo lo que decía y no lo que la empresa necesita.

Hoy eso cambió, nadie se cree eso, el ser un líder cuesta más trabajo y es lo mismo con el género, todos tenemos una vida personal y hay que quitarnos eso de encima, si es papá o mamá debe responder a eso, también verle la facilidad a la tecnología, en no gastarnos la vida en el tráfico cuándo se puede ser más productivo desde la casa, hay que estar felices en el trabajo y que la empresa también lo sea, ese es un ganar- ganar para todos.

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