Inicie su negocio, enfrente sus temores

Un buen consejo para hablar en público es simplemente tratar de imaginar que esta en una sala de estar teniendo una charla con alguien.

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Inicie su negocio, enfrente sus temores

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abril 28 de 2012 - 02:59 a.m.
2012-04-28

El espíritu emprendedor requiere un tipo de valentía especial. Uno debe enfrentar mucha incertidumbre al iniciar y mantener su negocio. La capacidad para reconocer sus temores, evaluar las causas y, luego, tomar decisiones sobre cómo proceder puede significar la diferencia entre el éxito y el fracaso para una nueva compañía.

Pero todos sabemos que el temor puede ser absolutamente agobiante, especialmente las fobias. Aprender a superar las propias fobias también puede ser útil en el mundo empresarial, pues esto ayuda a aprender a discernir la diferencia entre el temor menos racional y la alarma muy razonable. ¡Así que enfrentemos nuestros temores juntos!

Todos tienen sus propios demonios, pero los expertos parecen coincidir en que dos de las fobias más comunes son el temor a volar y el de hablar en público.

Tengo suerte: volar nunca me ha molestado, pero, por otra parte, varios de mis viajes en globos aerostáticos terminaron en algunos aterrizajes bastante atemorizantes, de modo que, ciertamente, puedo comprenderlo.

En los primeros días de Virgin Atlantic, muchas personas iniciaron sus comentarios sobre nuestra aerolínea con una línea introductoria del estilo “Para alguien a quien le aterroriza absolutamente volar, debo confesar que disfruté el viaje”.

Una pasajera me dijo que los videos en los respaldos durante el vuelo le habían ayudado a alejar su mente del hecho de que estaba “sentada dentro de un cilindro de metal, volando a ciegas por el cielo a 500 millas por hora”.

Pronto descubrimos que había algunas cosas más que podíamos hacer para ayudar a reducir los temores de la gente.

Algunos pasajeros se volvieron viajeros mucho más felices después de que les permitimos presenciar el seguimiento de las muchas listas de verificación de seguridad requeridas con su estilo tranquilo y metódico, y poder ver el frente del avión fue de gran alivio para muchos.

Después del 11 de septiembre, a los pasajeros ya no se les permitió entrar en la cabina, así que buscamos otras soluciones. Encontramos que los programas de simulación de vuelo, junto con las lecciones sobre cómo vuelan los aviones y el increíble historial de seguridad de la aviación moderna, funcionaron muy bien.

Los cursos de ‘Vuela sin temor’ de Virgin Atlantic actualmente se jactan de una tasa de éxito del 98 por ciento, y hay muchos otros programas similares por ahí.

Luego están los temores que solo se pueden superar con la práctica, para mí, hablar en público. Esto realmente me atormentaba, pero ha ido mejorando.

Me di cuenta por primera vez de que tendría que enfrentar mis temores cuando el difunto Sir Freddie Laker me aconsejó convertirme en el rostro público de nuestra nueva aerolínea. Recuerdo haber pensado: “Eso se dice fácil”. Yo estaba completamente aterrorizado.

Probablemente, el mejor consejo que recibí sobre las apariciones en televisión o hablar en público fue: “Simplemente trata de imaginar que estás en una sala, de estar teniendo una charla con alguien”.

Este enfoque me ayudó mucho, aunque bien podría ofrecer una disculpa a quienes se sentaron ante mí en mis primeros esfuerzos.

Siempre que es posible, ahora trato de concertar sesiones de preguntas y respuestas menos estructuradas en vez de los tradicionales discursos de 25 minutos.

No solo me pone menos nervioso, sino que también encuentro que el público disfruta mucho más una sesión cuando puede saltar a las preguntas en vez de estar sentado ahí pensando: “Desearía que hablara sobre x, y, z”.

Ayudar a otros a superar sus temores puede ser muy gratificante e iluminador cuando en conjunto se encuentran soluciones. Siempre me he sentido cómodo en el agua, y me encanta ayudar a amigos, invitados y empleados en la Isla Necker a enfrentar y superar una fobia que en ocasiones es embarazosa para los adultos: el temor al agua y a nadar. La mayoría de la gente que tiene esta fobia no sabe nadar.

El hijo de cinco años de un amigo alguna vez llamó a nuestras sesiones diarias en la piscina las ‘clases de ahogamiento del tío Richard’, pero nunca he perdido a un estudiante.

La semana pasada ayudé a tres adultos a aprender a nadar. Primero, uno ayuda a sus estudiantes a vencer su temor de sumergirse por completo. Una vez que superan este obstáculo, se les estimula a retener el aliento bajo el agua un poco más. Cuando los estudiantes empiezan a disfrutar el hacer burbujas, ya están del otro lado.

RICHARD BRANSON

FUNDADOR DE VIRGIN GROUP Y COMPAÑÍAS COMO VIRGIN ATLANTIC, VIRGIN AMERICA, VIRGIN MOBILE Y VIRGEN ACTIVE.
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richardbranson@nytimes.com
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