Juntas diversas, clave para supervivencia de las empresas familiares

Conocedores aseguran que las compañías que tienen sus juntas directivas conformadas solo por familiares dejan de ser innovadoras.

Empresas familiares

El 30% de los grupos familiares llegan a la tercera generación.

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Portafolio
enero 30 de 2019 - 07:41 p.m.
2019-01-30

Uno de los grandes dilemas de las compañías familiares que quieren innovar para mantenerse en el mercado es la composición de las juntas directivas.

De acuerdo con la firma especializada en consultoría de dueños de empresas familiares, Virtus Partners, en las empresas familiares es muy común ver que la composición de sus juntas directivas es predominante por miembros de familia y es la que determina la compañía, razón por la cual los grupos familiares dejan de ser innovadores y tienen una alta tasa de mortandad (apenas el 30% de los grupos familiares llegan a la tercera generación).

Y no es para menos esta advertencia. Según la Encuesta de Gobierno Corporativo en América Latina realizada por la Superintendencia de Sociedades de Colombia, el 97,1% de las empresas de este tipo en la región no separan el negocio de la familia en las juntas directivas. Adicional a esto, solo el 8,3% de las juntas directivas de América Latina cuentan con miembros independientes.

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De igual manera, según Virtus, los grandes emprendedores de la región suelen darle poca importancia a la necesidad de integrar a otro tipo de miembros a los órganos directivos, además de su propia representación patrimonial.

Según estudios de EY, el 80% de las empresas del mundo son de origen familiar. De estas, no se suma únicamente las pymes. El 25% del top 100 de empresas europeas son de propiedad familiar. Y en el caso de las economías emergentes, el 60% de las empresas valoradas en más de 1 billón de dólares son controladas por grupos familiares.

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“Por su importante relevancia, la modernización de las juntas directivas de empresas familiares es un tema apremiante. Siendo estas una de las mayores fuentes de generación de valor y empleo a nivel global, los órganos directivos de estos grupos tienen la necesidad de revisar de manera constante su objetivo, pues el contexto económico, político, tecnológico y regulatorio está cambiando de manera cada vez más acelerada, imponiendo nuevos retos en términos de capacidades y formas de abordaje”, señaló Virtus Partners.

En el caso de Latinoamérica, la importancia de este tipo de empresas es mayor, pues el 60% del PIB regional proviene de estos grupos, quienes además emplean al 70% de la mano de obra de América Latina y el Caribe.

Según Andrés Maldonado, Socio Director de Virtus Partner, no hay una receta única que funcione para todos, pues cada empresa tiene sus particularidades. Sin embargo, sí existen algunos principios rectores que se deben buscar cuando se piensa en la composición de las Juntas Directivas en empresas familiares.

Maldonado señala que por un lado debe haber un balance entre los miembros de la junta, dependiendo del nivel del talento familiar. “Si hay poco talento debería haber una mayoría de independientes, pero puede ocurrir lo contrario cuando existen buenas capacidades y experiencia entre los miembros de la familia”, explicó.

También debe existir diversidad entre los miembros de la junta como diversidad de género, edad, experiencia, educación y nacionalidad, para nombrar algunos, todo ello para evitar el pensamiento uniforme de grupo y garantizar un buen nivel de debate.

Finalmente, según Maldonado, las juntas deben propender de la complementariedad de sus miembros. Esto quiere decir que existan perfiles que sumen más al colectivo vs propender por mantener una contribución individual y distintas formas de abordar los desafíos para evidenciar factores racionales como factores emocionales.

“Es fundamental tener cuatro tipos de miembros en las juntas directivas. Es esencial que los dueños estén sentados en la mesa. También es clave que hayan miembros sucesorales, quienes tienen un rol de aprendizaje que ayuda a asegurar la sostenibilidad del sistema, miembros independientes que aportan una mirada externa al negocio y miembros ejecutivos, estos son clave pues son el puente con lo que está pasando en la organización”, explicó Maldonado.


Maldonado enfatizó sobre el rol y aporte de los miembros de junta independientes por ser quienes logran traer conocimiento específico de industria, tener una visión objetiva y sin sesgos que ayude a balancear la emocionalidad de los grupos familiares, fortaleciendo la profesionalidad de las Juntas y por teniendo la capacidad de disentir con los miembros de la familia cuando las circunstancias lo ameritan.

Por otro lado, resaltó que la experiencia y las habilidades técnicas de los miembros de Junta son tan importantes como sus capacidades adaptativas y de dinámica. "Se necesitan conocimientos específicos de industria, de tecnología, de variables económicas, así como capacidades de planeación estratégica y de organización, cultura y liderazgo", apuntó.

Sin embargo, son igual de importantes las características personales de los directores, incluyendo su integridad, su capacidad de escuchar, de trabajar en equipo y construir colectivamente, además de que exista un nivel de conexión y compromiso con el negocio familiar.

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