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07 oct 2021 - 1:15 a. m.

La resiliencia es un verbo, no un sustantivo

Significa el salto que se debe dar para así poder prosperar.

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Ante una situación con variables complejas, de las proporciones y afectaciones que ha generado la pandemia, los cambios deben ser significativamente mayores.

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En esta coyuntura mundial, sin precedentes históricos, la resiliencia organizacional se manifestó como una oportunidad para aquellos que emprendieron acciones desde la innovación, la superación y el resurgir inteligente para la supervivencia.

La etimología de la palabra en inglés, que es el origen del hoy muy conocido vocablo, proviene a su vez del verbo latino resilire, que en su significado original está asociado con el verbo ‘rebotar’, que contiene el prefijo ‘re’ usado para indicar ‘repetir/intensidad/reiteración’ y el verbo ‘salire’ que tiene que ver con el significado ‘salir/brincar/bailar’ y el sufijo ‘ia’ que indica cualidad.

(Vea: Estas son las reglas empresariales que nos deja ‘El juego del calamar’).

Hoy en día, entendemos que no significa volver al estado anterior en el que se encontraba. Ahora la resiliencia va más allá del estado anterior y significa el salto que se debe dar para sobrepasar la situación que se nos presenta y así poder prosperar.
Así que siempre la realidad de hoy no es la misma de la realidad de ayer. Y ante una situación con variables complejas, de las proporciones y afectaciones que ha generado la pandemia, los cambios deben ser significativamente mayores.

DE LO PERSONAL A LO CORPORATIVO

La resiliencia se construye primero en lo personal, se fortalece en lo comunitario, en lo organizacional y territorial o regional. Se debe entender, entonces, que la realidad, que no es una sola, sino que son múltiples vistas desde ópticas y perspectivas diferentes, las cuales deben ser escuchadas y tenidas en cuenta para una mayor comprensión.

(Vea: La bioseguridad, entre las prioridades de las empresas de alimentos).

La situación nos ha inducido de manera vertiginosa a implementar acciones en los productos y servicios, incluso en el diseño y en sus cadenas de producción y distribución o entrega, en las formas de promocionar y hacer negocios, de comercializar o vender. Un ejemplo fue el sector de las telecomunicaciones, en Claro cumplimos el reto para mantener a Colombia conectada. Desde luego, todo esto forma parte de la acción derivada de cómo debemos gestionar los riesgos y las crisis cuando ellos se materializan.

SER RESILIENTES, UN RETO

Las áreas de resiliencia organizacional y continuidad de negocio en las compañías tienen y tendrán nuevos retos que la actualidad les demanda, y las personas que trabajan en ellas deberán contar con nuevas capacidades, habilidades, conocimiento y experticia para enfrentarlos.

Así que estas áreas y sus líderes deben cambiar rápida y creativamente para mantenerse competitivas, frente a los retos que les imponen las necesidades de las organizaciones, en un entorno permanentemente cambiante.

(Vea: Políglota, la nueva alternativa para aprender un segundo idioma).

LA ORGANIZACIÓN Y SUS COLABORADORES

Un factor esencial de la resiliencia organizacional es el que tiene que ver precisamente con las relaciones organización-colaborador, y es que la cohesión en momentos de crisis es crucial para generar el dinamismo emprendedor y la energía necesaria que le permita a la compañía adaptarse y avanzar hacia el crecimiento y al éxito.

Esto implica contar con cultura de la resiliencia, alineación estratégica dentro de la empresa, incluidos sus proveedores, liderazgo efectivo reconocido y valorado por todos, innovación y simbiosis en las operaciones diarias, mancomunidad y colaboración entre áreas, no hay cabida para los silos, customer experience tanto en el servicio al cliente interno como externo, apropiación de las nuevas tecnologías como factor de desarrollo no como una moda, motivación y productividad de los empleados, retención del talento humano y compromiso de los empleados, entre otros.

(Vea: Oceanía, el nuevo paso en la expansión de Juan Valdez).

COMUNICACIÓN SIMÉTRICA

Para ser resilientes, las comunicaciones compañía-cliente/usuario deben estar dentro de lo que se conoce como las comunicaciones simétricas bidireccionales, que facilitan la comprensión y el beneficio mutuo, para adaptar de forma positiva a la organización a su entorno y sus necesidades.

Estos ambientes colaborador-organización-cliente-organización-colaborador dentro de entornos cambiantes deben estar dinamizados y en construcción permanentemente, para enfrentar los retos que imponen nuevas situaciones, que deben ser entendidas como nuevas oportunidades, dentro de marcos de desarrollo sostenible, en el que se permean las fronteras para beneficio mutuo.

La cultura de anticipación y colaboración facilitan la adopción de futuro, desde luego, sumados a los riesgos conocidos siempre existirán aquellos emergentes e inesperados, por eso, la mayor virtud de lo resiliente es la capacidad de reacción antes, durante y poscrisis. No hacer nada no es una alternativa viable, siempre habrá ocasión para mejorar y subsistir o transformarse.

(Vea: Comprar fábricas en Norteamérica, entre planes de expansión de Procaps).

Resiliencia no es un sustantivo, ni un adjetivo. Resiliencia es un verbo, que tiene de manera intrínseca e inherente: la acción.

GERMÁN VARGAS G.
​Líder de Gestión de Continuidad y riesgos del negocio de Claro Colombia

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