La tormenta perfecta que sacó a Germán Efromovich

La devaluación, precios de los combustibles, estrategia de crecimiento apalancado y el costo de la huelga, le pasaron factura al salvador de Avianca.

Germán Efromovich muestra la nueva cara de Avianca.

Efe

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Portafolio
mayo 26 de 2019 - 08:00 p.m.
2019-05-26

Como en la película La tormenta perfecta, del director Wolfgang Petersen, en la que el capitán de un barco pesquero convence a su tripulación de salir a altamar para recuperarse de una mala racha, a pesar de las complejas condiciones metereológicas que al final lo terminan hundiendo; Germán Efromovich, principal accionista de Avianca, que en el 2004 salvó a la compañía y le apostó a hacerla crecer exponencialmente, terminó perdiendo el poder sobre la misma luego de enfrentarse a una serie de eventos inesperados.

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Para Efromovich todo comenzó en el 2014. En ese año, cuando finalizó la bonanza de las materias primas (fenómeno que golpeó a la economía de Latinoamérica) el modelo de rápido crecimiento con el que había venido funcionando la aerolínea, el cual se había favorecido por los incrementos acelerados del tráfico de pasajeros y por el valor inferior del dólar, cambió de manera radical.

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Por un lado, algunos mercados regionales se vieron afectados, y aunque técnicamente la operación de Avianca Brasil no estaba relacionada con la de Colombia, por tratarse de dos empresas distintas, ese escenario se volvió cada vez más complejo, de acuerdo con fuentes cercanas a la compañía local.

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Además, Avianca tuvo que afrontar un problema que no esperaba, y fueron las deudas que no se pagaron en Venezuela, lo que produjo un agujero en su liquidez, que se calcula en unos US$200 millones.

El panorama se volvió más complejo aún cuando, a pesar que los precios de la gasolina cayeron, el dólar se mantuvo alto. Y luego, los del petróleo empezaron a aumentar, lo que se tradujo en un incremento de los costos operativos que repercutió en los precios de los tiquetes.

En ese entonces, Avianca empezó a ser vista con precaución por los analistas financieros porque su nivel de endeudamiento se consideró elevado. Por eso, emprendieron un plan de choque que al principio fue exitoso pero, cuando vino la huelga de pilotos en septiembre de 2017, que duró 52 días y que le costó a la compañía más de US$300 millones, el problema volvió a empeorar.

Adicionalmente, como consecuencia del paro, fue evidente que los índices de servicio de la compañía desmejoraron dramáticamente, no solo por las decenas de vuelos cancelados, sino porque se tardaron más de un año en volver a la normalidad.

Una relación rota
Por otro lado, Hernán Rincón, quien fue nombrado presidente de la empresa en 2016, no dejó una buena impresión en la compañía. Ejecutivos que trabajaron con él, comentan que, a pesar de ser colombiano, el choque cultural fue muy grande porque Rincón venía acostumbrado a trabajar en una multinacional como Microsoft y tenía hábitos que no todos toleraban.

Fuentes consultadas comentan que el ejecutivo tenía un temperamento frío, a tal nivel que cuando alguien lo visitaba en su oficina, Rincón ponía un reloj de arena para indicarles que la cita solo iba a demorar un tiempo determinado. En más de una ocasión esa práctica fue considerada como una grosería por sus interlocutores.

Adicionalmente, era sabido que el ejecutivo tenía la costumbre de trabajar en Colombia de lunes a jueves, porque su familia seguía viviendo en Miami. Y esa percepción de que Rincón no estaba todo el tiempo al frente de la operación, o por lo menos no de manera presencial, empezó a agrietar la relación con su jefe, Germán Efromovich.

En paralelo, Efromovich tuvo que enfrentar las problemáticas en las operaciones de Brasil y Argentina, lo que lo habría distraído de sus labores en Colombia. Eso fue evidente cuando, por primera vez en años, el accionista mayoritario de Avianca Holdings no estuvo presente en las juntas directivas de comienzos del 2019.

Sin embargo, cuando volvió y se dio cuenta de que los índices de puntualidad de la aerolínea se habían deteriorado significativamente, la relación con Rincón se complicó aún más.

En ese entonces Efromovich empezó a dar ordenes, las cuales contradecían de alguna manera con las instrucciones del entonces presidente de la compañía, quien renunció hace 33 días argumentando que había cumplido con sus objetivos dentro de la empresa.


La movida

La mezcla de todos los factores de mercado mencionados, el choque de personalidades de los altos mandos de la compañía y la reciente salida del presidente, se sumaron a que hubo un incumplimiento en un contrato de préstamo que firmaron United Airlines y el Grupo Sinergy, propiedad de Efromovich.

De esa manera, United, con una movida jurídica, nombró a Kinsgsland, accionista minoritario de la aerolínea colombiana, como la nueva cabeza de la empresa. Pues a pesar de que Efromovich continúa siendo el socio mayoritario de Avianca, ahora el derecho a votar asociado a la propiedad de esos títulos, fue cedido a Kingsland.

Así, Roberto Kriete, presidente de esta, quien se había convertido en contradictor de Efromovich, al punto de haber emprendido un pleito legal en Nueva York por tener desacuerdos en la manera de administrar Avianca, volverá a su antigua oficina de Bogotá para, muy probablemente, comandar la aerolínea.

Ahora, la nueva junta directiva se enfrenta a numerosos retos, que incluyen seguir ejecutando el plan de desinversión de activos con el que buscan aumentar su liquidez, así como mejorar su imagen frente a los usuarios, pero a nivel interno, también se habla de corregir los presuntos conflictos de intereses que tenía Efromovich.

Dado que, por ejemplo, las tripulaciones de la aerolínea se hospedan en los hoteles Movich, que son de su propiedad, o que algunos de los empleados que trabajaban en el edificio de Avianca, también desempeñan labores en otras de las empresas de Efromovich, sin que haya claridad sobre los horarios.

Quienes conocen a Efromovich dicen que el ejecutivo ha asumido su derrota frente a Kriete, y aunque continúa siendo el accionista mayoritario, existe la posibilidad de que en el futuro haya capitalizaciones que diluyan esa posición, teniendo en cuenta que su capacidad financiera hoy en día está limitada por las circunstancias que atraviesan sus otros negocios.

Sin embargo, el ejecutivo ha manifestado estar satisfecho de cierta manera, pues considera que su legado consiste en haber salvado a la compañía de la bancarrota y haberla heredado como una aerolínea moderna, que hoy en día es una de las más admiradas en América Latina y que ostenta una flota cinco veces superior a la que tenia cuando la compró.

Esta historia fue construida a partir de varias entrevistas realizadas a personas conocedoras de la situación de Avianca, quienes pidieron reserva del nombre.

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