Línea cárnica, nuevo foco de negocios para Ancla & Viento

La empresa reconocida por la comercialización de pescados y mariscos tiene un plan de crecimiento en varios frentes.

Juan Fernando Vélez

Juan Fernando Vélez, socio y gerente general de Ancla & Viento.

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enero 08 de 2020 - 10:00 p.m.
2020-01-08

La compañía Ancla & Viento que por cerca de cuatro décadas se ha enfocado en la comercialización de pescados y mariscos, desarrolla una estrategia de negocios basada en la diversificación y la internacionalización que ha llegado al desarrollo de una línea cárnica.

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Juan Fernando Vélez, socio y gerente de la compañía explica la evolución de la empresa y los pasos que ha dado para exportar a Estados Unidos y también abrir operaciones en Ecuador y Perú.

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¿Cuáles son las perspectivas para este año?

En 2019 logramos un crecimiento de 15% más o menos y lo más interesante es que para este año tenemos una expectativa que esté por encima del 20%, por lo menos.

¿Cómo lo lograrán?

Esta es una empresa que tradicionalmente se ha dedicado a la comercialización de pescados y mariscos. Tuvimos una etapa muy importante de crecimiento hace 20 años, pero llegamos a un punto - hace unos cinco- en el que nos planteamos prosperar y avanzar para atraer el mejor talento. Y, obviamente, para nosotros como inversionistas, era importante tener una compañía sostenible en el largo plazo.

¿Y qué camino tomaron?

Decidimos hacer varias cosas. Una tenía que ver con no ser solo comercializadores, sino también productores. Así fue como empezamos a cultivar tilapia en la represa de Betania, en Huila, en línea con nuestro propósito de sostenibilidad. Teniendo en cuenta que Colombia es el principal exportador de este pescado fresco a Estados Unidos, empezamos a exportar y a atender el mercado nacional.

¿Quiénes son los clientes en Estados Unidos?

Por ahora estamos en la zona de La Florida. Allá recibe la tilapia un distribuidor que la lleva a restaurantes y supermercados. La ventaja es que se da durante todo el año y un chef no tiene que pensar en las temporadas, por lo que hay estabilidad en la oferta al mercado institucional.

¿Qué más les permitirá crecer?

La langosta. Hace dos años entramos a San Andrés a montar una operación de acopio, que antes la manejaba una sola empresa y llegamos a competir. Inmediatamente ingresamos allá, los precios para los pescadores aumentaron y se mejoró para ellos la situación, y nosotros nos hicimos a un producto que, aunque es apetecido a nivel nacional, el consumo es pequeño por el precio.

En cambio, en el mercado externo, la langosta de aguas calientes o tibias es más atractiva que la de México y Estados Unidos que está en aguas frías. Esto también nos ha permitido estar, inicialmente, en Norteamérica.

¿Tiene otras estrategias para avanzar en el mercado?

La carne. Concluimos que en pescado no hay mucho para dónde crecer y entramos al negocio cárnico. El consumo per cápita de pescado es de 6 a 7 kilos, según la fuente, pero el de carne es de 18 kilos. Esto ya es una parte importante de nuestra operación con el 15% de participación en volumen.

Manejamos tres tipos de carne: la nacional, que es la más relevante, y también traemos producto americano y argentino. Respecto a la nacional trabajamos en llave con la Hacienda San José que está en Vichada, y que está muy comprometida con la sostenibilidad en sus prácticas, en línea con nuestros propósitos.

¿Y qué canales manejan para comercializar la carne?

Los supermercados y el institucional con hoteles, restaurantes y clubes. Como el producto maneja la misma red de frío que tenemos para pescados y mariscos, llegamos al cliente con mayor cantidad de producto. Es un beneficio para nosotros porque somos más eficientes en la distribución.

¿Qué infraestructura tienen para la oferta de carne?

Hicimos una inversión de $1.500 millones en una planta de proceso, la cual está certificada por el Invima. La inauguramos el año pasado.

¿En ingresos cuánto representa este negocio y a qué aspiran?

Hoy es más o menos el 15% de los ingresos y el objetivo es que llegue a ser del mismo tamaño del pescado. Y la meta de crecimiento es ambiciosa. Además, porque los clientes ya los tenemos.

¿Solo exportan a Estados Unidos?

Empezamos a exportar a Ecuador y este año tenemos expectativas de crecer en ese mercado y también estamos en proceso de entrar a Perú. El objetivo es montar en esos países una distribuidora como Ancla & Viento para replicar la experiencia que tenemos en Colombia. Lo que hemos visto es que ese mercado, pese a que tiene reconocimiento con su turismo gastronómico, desde el punto de vista empresarial, no es tan profesional el manejo de estos productos.

¿Con esos planes de crecimiento, qué inversiones programan para el año entrante?

La inversión ya está hecha y lo que vamos a hacer es explotarla. Pero en temas de optimización de la operación pueden ser de $1.500 millones.

¿Cuáles fueron los ingresos el año pasado?

Alrededor de $91.000 millones.

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