Los mitos alrededor de la ley de insolvencia

Vea cuáles son las falsas creencias que giran en torno a los procesos de reorganización y entérese de la finalidad de este mecanismo. 

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Archivo particular.

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Portafolio
octubre 23 de 2018 - 03:00 p.m.
2018-10-23

Es muy común que frente a la encrucijada de acogerse a un proceso de reorganización, los empresarios se hagan preguntas tales como ¿qué pasa si entro a la ley de insolvencia? ¿La empresa perderá la reputación y estaré dando un paso hacia el abismo?

Aunque estos interrogantes resultan válidos a la hora de tomar una decisión sobre el rumbo de una organización, cabe también preguntarse: “¿qué pasa si no me acojo?”

(Lea: No necesita llegar a la quiebra para acogerse a la ley de insolvencia). 

Para el experto en procesos de reorganización Felipe Bustos, ésta debe ser la pregunta clave a la hora de tomar una determinación, ya que son más los beneficios que obtendrán una empresa o una persona natural cercana a la quiebra al acogerse a la ley de insolvencia, que las consecuencias negativas que podrían acarrear.

Y es que, según Bustos, si una empresa está en mora con sus acreedores, en caso de no acogerse a estos procesos de reorganización, las obligaciones seguirán, mientras que si se utiliza este mecanismo es probable que, por un tiempo, las deudas cesen y sea más fácil ponerse al día y normalizar las obligaciones pendientes.

“La pregunta que deben hacerse los empresarios es ¿qué pasa si no me acojo? Si usted no se acoge, pues de todas formas lo van a reportar en las centrales de riesgo, lo van a embargar y es muy probable que tenga consecuencias peores”, señala el experto.

(Así fue el rescate de Spring Step). 

Para Bustos existen muchos mitos alrededor de la ley de insolvencia que no permiten que las empresas ingresen a procesos de reorganización y que terminan por llevar a la quiebra a una sociedad.

“Lo que vemos es que las empresas tienen mucho desconocimiento de los mecanismos legales con los que cuentan para salvarse de una bancarrota. Además se dejan llevar por los mitos urbanos y esto los lleva a tomar malas decisiones. Por eso es necesario que la gente se informe bien para que puedan dar un buen paso”, afirma el experto.

Señala que uno de los principales mitos es que al entrar en este tipo de procesos, la Dian y la Superintendencia de Sociedades asumirán el control interno de la empresa, algo que no es verdad, ya que las decisiones las sigue tomando la junta directiva o las cabezas de las compañías.

“En algunos casos, cuando se entra a estos procesos, el organigrama cambia, pero esto no es por decisión de las Dian o de la Supersociedades, sino de la propia empresa. Esta sigue siendo autónoma”, advierte Bustos.

Otro de los falsos mitos acerca de la ley de insolvencia es que las empresas que se acojan ya no podrán participar en licitaciones con el Estado o con privados y que sus contratos actuales terminen por la mala reputación que esto podría llegar a representar.

(¿Por qué quiebran las empresas en el país?). 

Esto tampoco es verdad, ya que uno de los fines de la ley es que las empresas se salven, y todo lo que vaya en contravía de este objetivo por definición es contrario a su finalidad.

Y es que no se puede discriminar a una empresa que esté en la ley de insolvencia. Todo lo contrario, el Estado está en la obligación de crear escenarios para que salgan a flote.

Aunque pueden llegar a existir cláusulas de terminaciones de contratos para quienes entran en procesos de reorganización, estas no aplican jurídicamente, ya que son amparadas por la ley de insolvencia.

Un tercer mito es que los procesos pueden tardar años. En la actualidad, por más complejo que sea el caso, sólo se tarda entre un año y año y medio en resolverse y la Superintendencia de Sociedades trabaja muy eficazmente en reducir estos tiempos.

Tampoco es cierto que nadie les preste plata ni que ningún proveedor los va a vender, ya que como se señala anteriormente la finalidad de esta ley no es que las compañías se quiebren sino que salgan de esto, razón por la cual no se puede obstruir o discriminar a una sociedad en estas condiciones.

Así que si está pensando en tomar la decisión de entrar a un proceso de organización, infórmese y no se deje guiar por simples rumores.

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