Neurolíderes, estrategas de la nueva era en el mercado

El TLC requiere líderes con misión que promuevan constantemente el potencial de las personas.

POR:
mayo 30 de 2012 - 09:20 p.m.
2012-05-30

¿Cómo salir de la paradoja de invertir en clima organizacional y perder en productividad, y lo contrario?

El neuroliderazgo aprovecha los aportes del conocimiento del cerebro para resolver esta pregunta.

El neurocientífico colombiano Jairo Villegas, quien lleva 33 años estudiando la forma como el cerebro de las personas reacciona frente a los diversos estímulos, creó un método, la Auto Observación Neutro Consciente (AONC), mediante el cual busca ayudar al cerebro a eliminar los bloqueos que le impiden poner en acción su máximo potencial.

El método, patentado en los Estados Unidos, ha sido divulgado y puesto en práctica en empresas chilenas, americanas, colombianas, panameñas, venezolanas y españolas, donde ha demostrado resultados sorprendentes en comunidades empresariales.

Más allá de las tendencias modernas de inversión de las compañías en su clima organizacional, o en reingeniería de las empresas, Villegas propone acudir a las neuroestrategias, que salen del cerebro, a fin de que cada persona halle el sentido de su propia vida, que es, dice, la combinación de la misión y de aquello que le hace feliz y exitoso al mismo tiempo.

Hablando de neuroliderazgo Villegas dice: “Se sigue a un líder que muestra resultados, en él que se confía como en su equipo, pero esto se alcanza cuando un líder logra el entusiasmo al saber para qué nació, el propósito o significado de su vida”.

El creador de la AONC combina tres profesiones en su vida: la sicología, la ingeniería y la filosofía, de la cual hizo un doctorado. Explica que no es lo mismo ser barrendero de pisos que tener la misión de velar por la salud de los que los pisan; ni es lo mismo trabajar solo por el dinero del sueldo que causa estrés y ansiedad en medio de las dificultades.

Revela que su método, la AONC, es como el destilamiento de las mejores técnicas de cambio en la humanidad desde Oriente (con las muy diversas formas de meditación) hasta Occidente (con el manejo científico de los problemas emocionales y mentales) gracias a las cuales se alcanzan cambios radicales en la vida de las personas.

Esta técnica enseña a autoobservarse y desbloquear lo que impide mejorar e ir hacia el máximo potencial de las personas, además de ser una herramienta para recuperar la salud que deteriora al líder en los momentos de estrés y crisis.

“El TLC nos tiene a las puertas de cambios importantes en el liderazgo del potencial oculto de nuestros trabajadores y el nivel de influencia de los líderes requiere de habilidades especiales, entre ellas la transparencia, la pasión y la innovación, que nace de saber cuál es el propósito o la misión en la vida”.

Las habilidades del líder que llevamos dentro se descubren mediante la técnica. Se enseña de manera especializada para que cada cerebro la adapte a sus características únicas.

Los ejercicios adecuados a cada cerebro de manera discreta y confidencial desbloquean los frenos que están impidiendo las habilidades que aumentan la influencia sobre los seguidores.

“Descubrir la misión para la que naciste es una necesidad del liderazgo sostenible y de la autorrealización de la propia felicidad y éxito simultáneos”, sostiene Villegas.

Finalmente, afirma que Colombia y América Latina tienen el privilegio de ser ese punto en el planeta donde finalmente se fusionarán sabiamente los pensamientos de Oriente y Occidente en la historia de la humanidad, y de todo eso, concluye, saldrán nuestros nuevos líderes excepcionales.

MUCHAS PERSONAS LE HACEN CASO AL JEFE EN VEZ DE SEGUIRLO

Villegas afirma que los seguidores dan lo mejor de sí mismos dependiendo del autoconocimiento que tiene el líder de su propio cerebro y de los motivadores y características individuales de los miembros de su equipo.

Frente a ambientes de ausentismo laboral y la caída de productividad, asegura que esto obedece a que muchas veces se tiene que obedecer al jefe en vez de seguirlo.

Se refiere a una Investigación en el Canadá con 1.500 bachilleres, de los cuales 255 eligieron su carrera según su misión de vida y el resto por otras razones.

Ahora, 20 años después, encontraron 101 millonarios. Solo había un adinerado del grupo que no sabía su misión y 100 millonarios entre los 255 que sí sabían su misión.

“La misión tiene mucho de disfrute, y de los valores de cada persona. Se trata de descubrir los condicionamientos que ya trae el cerebro en relación con que funcione como si estuviera jugando mientras trabaja”, puntualiza.

Alejandra Buitrago S.

Especial para Portafolio

Siga bajando para encontrar más contenido