‘Hay que darle dignidad a la gente y eso se hace con mejores salarios'

El presidente de Tecnoglass, la empresa reconocida en Estados Unidos por sus ventanas y vidrios, habló con Portafolio.co sobre su empresa y el país.

Ambiente laboral

"Aquí hay más normas que cumplir que en cualquier otro país y se vuelve difícil trabajar", dijo el empresario barranquillero.

Archivo Particular

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Portafolio
febrero 25 de 2020 - 02:33 p.m.
2020-02-25

En una oficina de tamaño normal y sencilla, apenas con lo necesario, Christian Daes, gerente general de Tecnoglass recibió a Portafolio.co en Barranquilla. El hombre que convirtió a la compañía en un referente del vidrio y la ventanería en Estados Unidos viste igual: jean, camiseta, cachucha y tenis.

Lea: (El empresario que convirtió en oro el aluminio y el vidrio)

Daes es un caribeño puro, extrovertido, también sencillo y directo al hablar, para quien lo políticamente correcto poco existe, que ama a Barranquilla, al Junior, los vidrios, las ventanas, Tecnoglass, hacer empresa y ayudar a la gente, porque "aquí hay que darle dignidad a la gente y eso se hace con mejores salarios".

En una entrevista a profundidad con Portafolio.co, Daes habló sobre el pasado, presente y futuro de Tecnoglass, la riqueza, la desigualdad y de la necesidad de compartir porque "esto es bueno cuando todo el mundo recibe".

¿Qué tecnología hay en una ventana y un vidrio?

En los 30 últimos años el vidrio no pasó de ser un vidrio: crudo, templado y de tres colores diferentes. Pero entonces hubo necesidad de meterle tecnología a la ventana por factores de seguridad, por ejemplo, para que cuando se rompiera no cortara, por cuestiones climáticas o de seguridad industrial inclusive.

Entonces hay vidrios que no dejan pasar el calor o el frío y que aíslan acústicamente los espacios. Algunos tienen hasta 21 capas de metales diferentes en un orden específico ya estudiado que dejan pasar la luminosidad pero no la temperatura. Entre más luminosidad y menos temperatura cuesta más. Pasa de ser un vidrio incoloro de 50.000 pesos el metro cuadrado a uno que puede costar hasta dos millones de pesos el metro cuadrado.

¿Cuándo vieron la necesidad de procesar el vidrio de esa manera?

Es un estilo de vida, siempre nos ha gustado ser los mejores. No me gusta vender mucho sino lo mejor. Tenemos casi 1.000 diseños de ventanas exclusivos que nuestros clientes piden en el mundo. Son productos específicos para edificios exclusivos. Cada marco de aluminio es diferente. Cada ventana es diferente.

¿Tienen entonces un departamento de tecnología?

Tenemos 100 personas aquí y en Estados Unidos trabajando en tecnología para vidrios. Gente que todo el tiempo está pensando en cosas nuevas para ofrecer o lo que piden los clientes. Somos líderes en el mercado, nuestro crecimiento ha sido del 20% promedio mensual en los últimos 15 años.

Tenemos ingenieros, químicos, mecánicos estructurales y diseñadores industriales que tienen la creatividad y la mente abierta para crear y experimentar.

Como empresa siempre vamos un paso adelante de todos. El negocio nuestro no es ir copiando lo que salga sino ir un paso adelante. Por ejemplo, somos la única compañía en el mundo que garantizamos cero anisotropía y además la medimos.

¿Qué es eso?

Dependiendo del sol algunas veces ves unas manchas como de tigre en los vidrios. Es algo que no detalla la gente del común. A los arquitectos del mundo no les gusta por cuestión estética y visual y están empeñados en que quieren terminar con eso porque no quieren ver eso en sus edificios y nosotros desde Canadá hasta Argentina somos los únicos que podemos garantizar que no se dé y aparte de eso medirla. Nos demoramos tres años en encontrarle solución al problema.

¿Y cómo lo hacen?

Compramos la única máquina inventada, la desarrolló un proveedor nuestro y somos los únicos que la estamos midiendo. Hicimos un sowfware que la mide y los vidrios nuestros están libres de anisotropía.

Tenemos muchas fórmulas propias y heredadas. Tenemos la línea de productos más completa. Le hacemos productos en el continente americano para la compañía de ventanas más fina del mundo.

¿Cuánto se demoran desarrollando un nuevo producto?

Dependiendo de la complejidad, desde uno hasta tres años. Y eso es lo que más me enorgullece porque yo no trabajo por plata. No hay cosa que más disfrute que ver un producto mío en un edificio exclusivo en Estados Unidos.

¿Y el costo?

Entre 300.000 y un millón de dólares por cada producto que se diseña e inventa. Una sola fórmula de vidrio puede costar 250.000 dólares.

La mayor parte de sus negocios son en Estados Unidos, ¿eso es porque el mercado colombiano no puede costear sus productos?

No necesariamente, hay varios factores, el mercado colombiano probablemente es el 20% de nuestra capacidad completa. Así vendiera todo aquí no alcanzaría a vender todo lo que produzco. Aquí no hay donde vender tanta ventana.

Nosotros tenemos productos para vender en todos los estratos pero la verdad disfrutamos más de vender los productos costosos porque se llena uno más de orgullo con eso.

También por algunas razones de tipo mental. De los proyectos grandes de Colombia solo hacemos la mitad porque la otra mitad, a pesar de que hacemos las mejores ventanas del mundo y tenemos los mejores precios, muchas veces dando 5 o 6 millones de dólares más barato en un presupuesto de 25 millones de dólares, se lo dan a la competencia de España o Italia.

¿Pasa con los privados o los públicos?

Con ambos.

¿Y por qué un privado prefiere gastar más plata?

Porque la gente es así. El éxito trae muchas amistades y mucho enemigos. Hay gente que prefiere gastarse la plata con un extranjero porque… no…

¿Qué producto están desarrollando actualmente?

Ahora mismo estamos desarrollando con una compañía los vidrios que con electricidad se vuelven opacos o transparentes. Siempre estamos trabajando en algo.

Tenemos laboratorios aquí y todas las herramientas. Tengo unas impresoras 3D y todos los productos que creamos nuevos primero los imprimo, hago las ventanas en 3D, los ensamblo y si me gustó como quedó mando a hacer todo.

¿Cuál es el producto estrella de vidrio actualmente?

Todos los recubrimientos térmicos se volvieron el pan y el queso. La competencia mía no hace los vidrios sino que los procesa. Tienen la batalla perdida porque nosotros fabricamos los vidrios de baja emisividad, que no dejan pasar la temperatura exterior. Hoy en día si no tienes esta tecnología y no los fabricas tú mismo, la batalla la tienes pérdida.

¿Cómo visiona una ventana en 15 o 20 años?

Todas van a recoger energía. Todas las ventanas serán paneles solares recibiendo energía y llevándola al edificio. El vidrio va a tener un recubrimiento metálico transparente que va a recoger energía y con dos cables la van a conectan al edificio para su consumo.

¿Ustedes están trabajando en eso?

Ya hay muchos avances.

¿En qué nivel están ustedes?

Eso es muy costoso porque todavía no hay la tecnología suficiente. Ahora tenemos un vidrio que produce muy poca energía pero cuesta mucho. En la fábrica ya lo tenemos.

¿Qué tanto de esa tecnología se desarrolla aquí y qué en Estados Unidos?

Todos los diseños se hacen aquí. Mandamos a fabricar las máquinas y ellos diseñan la formula. Hay que tener encuenta que una sola máquina puede costar hasta 20 millones de dólares.

¿Cuál es el vidrio más costoso que tienen?

Hay vidrios que pueden costar hasta 10 millones de pesos el metro cuadrado. Por ejemplo, una tienda de Apple en Estados Unidos puede costar hasta cinco millones de dólares solo en ventanas y vidrios. Y nosotros hemos hecho varias.

¿Fue difícil abrir el mercado en Estados Unidos?

Difícil porque Colombia no exporta sino café, cacao, petróleo, carbón, flores, otras cosas, y se conoce por eso.

Exportar un producto como la ventana con tecnología es complicado, pero lo hemos ido logrando al punto que cuando hablas de vidrios y aluminio en los edificios, una de las tres principales marcas que menciona un constructor en Estados Unidos es Tecnoglass.

¿Cuánto duraron abriendo ese mercado?

Tenemos 25 años dándole, al principio fue duro. Llegamos a vender vidrios a Miami y nos echaron de la oficina. A los tres meses alguien estaba buscando un vidrio que no conseguía en Estados Unidos y nosotros siempre hemos tenido buen inventario, me llamó y le dije que sí lo tenía y que en una semana lo tendría allá. Así comenzamos y fuimos abriendo el mercado.

¿Por qué se listaron en Wall Street, necesitaban inversión?

No, necesitábamos credibilidad. Cuando llegas a vender a un edificio en Miami es fácil, pero cuando llegas a vender a Nueva York, preguntan ¿Tecnoglass, Colombia, quiénes son? Es difícil.

Pero cuando estás en el mercado de valores le dices al cliente mi compañía está auditada, listada y automáticamente te abren las puertas. Hace seis años que entramos vendíamos 150 millones de dólares al año y seis años después vendemos 450 millones. Triplicamos las ventas.

¿Se ha valorizado la acción?

No se ha valorizado mucho porque el inversionista no ve a Colombia atractiva. Hace seis años se negociaban 2.500 acciones diarias y hoy vamos por 60.000 diarias. Esto es un proceso, nosotros nunca sembramos para recoger mañana. Si hay algo que nos caracteriza es sembrar para recoger en 10 o 15 años. La acción va a valorizarse porque la compañía vale mucho ya.

¿Quiénes son los dueños de las acciones?

Nosotros mismos.

¿Por qué se salieron de la bolsa de Colombia?

Porque nadie compraba. Aquí en Colombia los fondos no compran sino las cuatro mismas acciones. Entonces qué sentido tenía estar listado, cumplir con una cantidad de requisitos, regulaciones, informes que son costosos si nadie compra las acciones aquí.
Más creen en nosotros en Estados Unidos que aquí en Colombia.

¿Y por qué en el Nasdaq, que es el índice tecnológico?

Porque la nuestra es una empresa de tecnología. Aparte de eso es independiente si estás en el Dow Jones o Nasdaq. Lo que necesitábamos era estar en la bolsa de valores para crear credibilidad y poder crecer en ventas. Y lo hemos logrado.

¿Tecnoglass, en el mercado del vidrio y ventana, qué lugar ocupa en el mundo?

Es un líder a nivel mundial. Nosotros no gozamos de mucha fama pero aquí en Colombia.

¿Por qué usted alguna vez dijo que había que ser más justos con los sueldos en Colombia?

Sí claro. Le quiero hacer una pregunta: el gas, la luz, la gasolina son más caros aquí que en Estados Unidos, y la tierra y los seguros son igual de caros. Todo es más caro aquí que en Estados Unidos. Lo único barato que tenemos es la mano de obra y eso no es justo. Nosotros deberíamos ser más equitativos.

¿Para usted el salario mínimo debería ser más alto?

Claro. Lo que pasa es que la gente dice yo no los puedo pagar pero tú sí. Déjame decirte una cosa: yo no considero justo que uno en un almuerzo se gaste lo que un empleado se gana en un mes trabajando. Eso no es equitativo.

¿Cuál sería el salario mínimo justo para usted en Colombia?

Aquí en mi fábrica el mínimo está 20% por encima del mínimo del resto del país.

¿Cuál es su salario mínimo?

Más de un millón de pesos con subsidio de transporte y eso. Porque el día que uno tenga empresa, muchos empleados y no seas sino un masacrador de la mano de obra, un tipo que no le trae ningún beneficio a la gente que trabaja contigo, que se la suda día a día, perdiste el tiempo. La riqueza no puede estar involucrada con la opresión de los demás. Yo soy capitalista, pero un capitalismo responsable, serio, mesurado, con dignidad. Aquí hay mucha gente que insiste en no pagarle el sueldo completo a la gente, en robarle las prestaciones y eso no está bien.

Pero los empresarios argumentan que eso afecta sus finanzas, ¿las suyas no?

No me pregunto nunca eso. Cuando uno tiene un negocio que si le sube el 10% a los empleados se quiebra, es porque el negocio no sirve para nada. Lo que pasa es que es una historia muy triste y es querer ganar, ganar y ganar y que nadie más gane. Y eso así no funciona.

Qué ganas con ser el único que ve en una tierra de tuertos. El único que camina en una tierra de ‘handicaps’. No ganas nada. Esto es bueno si todos avanzamos, si todos nos movemos hacia adelante. Esto no es bueno si se mueve uno solo. No, no, aquí hay que darle dignidad a la gente y dignidad a la gente es con mejores salarios. Somos un país pujante y los empresarios tenemos la responsabilidad de lo que está pasando.

Estados Unidos importa de la China tantos productos que tienen un gran déficit. Resulta que nosotros estamos a tres días de Estados Unidos por mar, a dos horas de vuelo, por qué no montamos industria para suplir a ese rico país con trabajos bien pagos.

Aquí nadie quiere hacer nada. La gente se sentó a mirar cómo los demás trabajan y a criticar a los que trabajan. Hay que cambiar ese ciclo, fomentar industria, clusters. Eso es lo que hacen los países para avanzar.

¿Está de acuerdo con las protestas sociales que han sucedido en el país desde finales del año pasado?

Me parece que las protestas nunca fueron reales por los motivos que ellos dijeron que eran, sino que lo que no consiguieron en las urnas, lo quieren conseguir protestando. Pero de que sí tenemos que ser un país más equitativo: claro que sí, pero hemos avanzado. No se puede negar, que el país está gastando mucho más en educación y salud. Estamos bien pero tenemos que avanzar más, claro. Cuando hubo paro, la gente dejó de creer porque decían yo que le voy a comprar a un país que anda en paro. Aquí andamos entre festivos y paros y así no se puede vivir.

Luis Alberto Moreno, presidente del BID, dijo que “la clase empresarial en Colombia está ausente y eso hace mucho daño”. Otros empresarios se han referido en los mismos términos. ¿Qué piensa?

El empresario colombiano está distraído. Hay mucha envidia y cizaña. Al país lo hemos complicado a raíz de tanta persecución y de tanta norma que han sacado. Aquí hay más normas que cumplir que en cualquier otro país y se vuelve difícil trabajar. Hay que bajar un poquito las barreras para que la gente pueda trabajar mejor. Lo que queremos es que la plata se invierta mejor y no se vaya.

Una de las políticas del Gobierno es bajarle los impuestos a las empresas para que creen empleo, pero hay analistas que dicen que no sirve porque los empresarios se guardan las ganancias en lugar de crear más empleos. ¿Qué piensa de esas medidas?

Yo no creo que si uno sube los sueldos el empleo cae. Al contrario, pienso que entre más y mejor le paguemos a los empleados más se genera riqueza en el país porque si alguien no tiene cómo comprarse un par de zapatos y con el aumento de sueldo lo puede hacer, el dinero circula y con eso todo mundo gana.

Lo que me parece es que el país está ávido de inversión. En Colombia no hay empresas nuevas. Necesitamos hacer televisores, celulares, traer tecnología y crear empresas para generar empleos bien pagos.

De los 7.000 empleos que tenemos nosotros, 3.000 son de salario mínimo, pero se ganan el 20% más de mínimo que cualquier colombiano. Los otros 4.000 son sueldos de profesionales, que ganan bien.

El día que le pase algo a Tecnoglass, Barranquilla entra en crisis porque hay 3.000 profesionales trabajando con nosotros.

¿Por qué no aprovechan y están en zona franca?

No estamos y tampoco nos acogemos a ningún programa de beneficios tributarios.

¿Por qué?

Porque si uno que puede no paga impuestos, entonces quién los va a pagar. Es que la gente piensa que el país se mueve por arte de magia. La gente piensa que el Gobierno es autónomo y el Gobierno vive de los impuestos de los privados.

¿Qué piensa de la gente que dice que no paga impuestos porque los corruptos se los roban?

Nunca he oído una frase más tonta que esa. Qué diferencia hay entre el privado, el político que se roba la plata y el privado que deja de pagar impuestos. Los tres son iguales. Siempre es más fácil en señalar. Tenemos que volvernos un país más equitativo, tenemos que limpiarnos todos y ser conscientes que entre todos tenemos que sacar esto adelante.

Contó que aquí en Colombia prefieren darle el contrato a los extranjeros así usted sea mejor y más barato. ¿Le duele que suceda eso?

Muchísimo. Sobretodo cuando quieres cobrar en un contrato 30.000 millones de pesos y se lo dan a un español por 38.000 millones de pesos, fue 8.000 millones de pesos más costoso. Te quedas pensando si es corrupción, vagabundería o falta de amor por lo propio porque entre otras vainas no tienen la calidad nuestra, ni la cercanía, y el día que se le revienten unos vidrios tienen que esperar dos meses a que llegue el reemplazo de España.

Uno se queda triste y por eso como compañía nos hemos vuelto como una capsula que nos aislamos del medio ambiente colombiano y navegamos solos en el exterior. La verdad es que el apoyo local en ciertos proyectos grandes ha sido nulo.

¿Ese es uno de nuestros problemas, no creer en lo nuestro?

Es uno de los grandes problemas y tiene que ver con las rencillas internas y envidias. Darle el trabajo a uno es como si lo estuvieran ayudando y no que uno está vendiendo algo de mucha calidad. Hay mucha gente que cree que lo que viene de afuera es lo mejor.

En el aeropuerto El Dorado estuvieron a punto de no comprarnos las ventanas y el otro era 10 veces más caro. Nos tocó insistir, llorar, patalear, decirles las todas las ventajas con nosotros. Ahí está demostrado: las ventajas del aeropuerto tienen 10 años y están intactas. Es difícil.

Es difícil avanzar como país cuando no hay unidad y la envidia no te lo permite.

¿Qué le hace falta a Tecnoglass para llegar a donde ustedes quieren?

No hemos arrancado todavía.

¿Cómo así?

Primero, no nos sentimos que hemos llegado a ninguna parte todavía.

Pero sí son de los primeros en la industria a nivel mundial...

Todavía nos hace falta ser cuatro o cinco veces lo que somos hoy industrialmente para sentirnos satisfechos. Todo esto es como cuando un jugador gana un partido, quiere ganar otro y después, por ejemplo, ir a jugar a Europa. Apenas estamos comenzando.

Pero en toda la entrevista lo he escuchado con un tono de satisfacción por lo que ha hecho...

No. Eso es felicidad y orgullo de lo que hago pero no significa que haya llegado donde quiero, no confundas. Me puedo morir ahora, he hecho todo lo que me he propuesto, con errores, los he tratado de enmendar, generado empleo, tratado a la gente con dignidad, con cariño, darles lo mejor de mí, de ser un empresario de carne y hueso, las personas que trabajan conmigo me pueden tocar, llamar.

No hay una de las 7.000 personas que trabajan conmigo que no se sepa mi teléfono o mi correo electrónico. Me llaman a la una de la mañana para decirme que tienen un dolor de muela u otros problemas, pero no me molesta porque uno vive para generar un cambio alrededor. Pero eso no significa que ya llegué a donde quería llegar. Yo no he llegado a ninguna parte todavía. Hace falta mucho.

¿Y a dónde quiere llegar?

A que cuando se mencione el nombre de Barranquilla se asocie con ventanas, que cuando se hable de buen vidrio se hable de Colombia. Que cuando se hable de tecnología en recubrimiento de fachadas se sepa que en Colombia está el mejor lugar del mundo. Que seamos un referente mundial. Vamos en camino, estamos haciendo la tarea pero también nos hace falta mucho camino por correr.

Vi que la generación que viene está en el negocio (hijos, sobrinos), ¿Confía en que ellos lo puedan hacer?

Ellos aman lo que hacemos. Nuestros hijos y sobrinos están 100% identificados con lo que estamos haciendo y están 100% orgullosos de para donde vamos.

Aparte de monumentos como el de la ventana al mundo y la aleta del Junior, veo que el componente social de la empresa es grande ¿Por qué?

Vamos haciendo a medida que vamos viendo que nuestro impacto puede ser más grande. Tenemos programas por unos 20.000 millones de pesos al año en toda la ciudad con diferentes grupos de personas y también con los trabajadores.

Lo hacemos porque nos interesa el bienestar de la gente y dejarles ver que pueden soñar en ser alguien o hacer algo. Si todos salimos adelante, todos somos más felices.

Admiro de Estados Unidos que la gente que trabaja para uno tiene las mismas comodidades que uno. Es lo que quiero que en Colombia suceda algún día. Que nos demos cuenta que este talento humano que tenemos no lo podemos desperdiciar oprimiéndolo.

¿Cómo se está oprimiendo?

No es lo que estemos oprimiendo... pero sí creo que podemos hacer una mejor labor pagando mejores sueldos. Haciendo más inversión privada. Si haces inversión privada, por ejemplo en tecnología, ese es un trabajo mejor pago. Necesitamos generar empleos que sean mejor pagos para que todo el mundo viva mejor y así poder avanzar como país.

Soy un convencido que si el capitalismo es malo, el socialismo es peor. El socialismo no ha funcionado en ninguna parte. Pero el capitalismo salvaje es muy depredador y a veces los ricos salvajes caen en esa tendencia de no pensar sino solo en ellos. De no querer dar, aportar y esto es bueno cuando todo el mundo recibe.


Pedro Miguel Vargas N.
Editor Portafolio.co

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