Retos del mercado de autos eléctricos e híbridos usados

Los sectores asegurador y de posventa se enfrentan a estas tecnologías con el riesgo de una electrocución. 

John Suárez, gerente de Cesvi

John Suárez, gerente de Cesvi, entidad que realizó la feria de carros híbridos y eléctricos.

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Portafolio
julio 14 de 2019 - 08:39 p.m.
2019-07-14

Un paseo por las zonas de talleres de las principales capitales del país, da la medida del actual nivel técnico del personal de servicio automotor: si todavía hay problemas de diagnóstico y arreglo de sistemas eléctricos sencillos, ni hablar de lo que significaría la atención de un vehículo híbrido o eléctrico.

Sucede que la tecnología automotriz ha avanzado a un ritmo muy superior al de la capacitación del personal de mantenimiento automotor, aunque es de destacar el esfuerzo que hace el Sena por haber transformado el programa de Mecánica automotriz al de Mecatrónica.

(Colombia lidera el mercado de vehículos eléctricos particulares). 

A esta iniciativa se suma la tarea que hacen las marcas de autos proveedoras de estos equipos, las cuales deben capacitar y certificar sus técnicos según los lineamientos y programas de sus respectivas casas matrices.

Sin embargo, tanto el Sena como las marcas y sus programas de certificación son insuficientes. “La dinámica del mercado automotor colombiano indica que luego de cinco años del inicio de la comercialización al público de los primeros vehículos eléctricos e híbridos, algunos de esos primeros clientes están considerando cambiarlos por nuevas opciones o simplemente por actualizar el equipo y por eso los sectores automotor, asegurador y reparador, además del usuario final, necesitan actualizar sus conocimientos en estas tecnologías para acertar en sus decisiones de mantenimiento y consumo”, dice John Suárez, gerente de Cesvi.

Así, este centro de experimentación y seguridad vial convocó el pasado 12 de julio a BYD, Hyundai, Jac, KIA, Nissan, Mercedes-Benz, Mitsubishi, Renault y Volvo, marcas que están entre los líderes en la comercialización de este tipo de vehículos, a que conformaran una muestra de automóviles y camionetas pertenecientes a la categoría de los movidos por energías alternativas.

En el mismo evento, el ingeniero Tilso Castro, especialista en movilidad alternativa, ofreció una charla sobre el mantenimiento posventa y los retos para marcas, talleres, técnicos y usuarios de este tipo de autos.

(En 20 años, vehículos eléctricos sobrepasarán los convencionales). 


La conferencia del ingeniero Castro dio un vistazo a los aspectos técnicos de ambas tecnologías. Además, hizo énfasis en la importancia de la “toma de conciencia de técnicos y usuarios para que se abstengan de intervenir los componentes eléctricos de este tipo de vehículos sin el equipamiento y las precauciones propias del riesgo de electrocución”.

En caso de que surja la opción de adquirir un usado de estas tecnologías, es importante tener claro que, “si bien las baterías tienen una vida útil de 8 a 10 años, su estado de operatividad depende del cuidado que el primer propietario haya tenido en los ciclos de carga y descarga, pero esto solamente se sabe a través de equipos de diagnóstico especializados”, continuó Castro.

Dentro de los retos para los talleres está la necesidad de conocer y estudiar estas tecnologías, pues si bien hay protocolos comunes de seguridad industrial para el mantenimiento de equipos eléctricos de alto voltaje, cada marca de autos tiene particularidades. Desde luego, la actualización también pasa por la adquisición de equipos de diagnóstico especializados que pueden costar varios millones de pesos.

Por su parte, equipos de rescate y propietarios que se enfrenten a situaciones de anegación, incineración o extricación pueden tener la certeza de que las baterías vienen empaquetadas en contenedores metálicos que las protegen de golpes y del efecto de la intemperie, además de que todos estos vehículos vienen equipados con sensores de temperatura, humedad y desaceleración que, en caso de incendio, anegación o choque violento, cortan el flujo eléctrico y aíslan las baterías para proteger a los ocupantes.

No obstante, una mala manipulación puede ser costosa: Castro puso como ejemplo el daño en el inversor de corriente de un auto eléctrico, cuyo propietario quiso ayudar a un vehículo convencional vecino que tenía su batería de 12 voltios agotada, por medio de la conocida operación de conexión en serio con cables de inicio. El costo de la mala conexión fue de 7 mil dólares. Por ello los expertos recomendaron una permanente actualización en esas tecnologías, pero sobretodo capacitación a los dueños de los carros que ya participan en el pequeño mercado de vehículos eléctricos de segunda y a los talleres especializados en este tipo de máquinas.

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