Vivienda de estrato medio, olvidada en Plan de Desarrollo

Concentrar los esfuerzos solo en la población vulnerable deja algunos vacíos para atender a las familias que no hacen parte de este grupo.

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mayo 31 de 2012 - 07:36 p.m.
2012-05-31

Así lo advirtió Martha Moreno, gerente de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), regional Bogotá-Cundinamarca, quien expresó su preocupación por los vacíos en el Plan Distrital de Desarrollo (PDD) aprobado en el Concejo de Bogotá en relación con la vivienda.

Aseguró que la Administración Distrital impone nuevas obligaciones sobre el suelo y trasfiere cargas económicas, que inevitablemente presionarán un incremento en el precio de la vivienda para el comprador final.

La meta contemplada en el PDD es construir 70.000 unidades de Vivienda de Interés Prioritario (VIP) en cuatro años, de las cuales 35.000 se harán en el centro ampliado de la ciudad.

Según Moreno, para cumplirla se exige provisionar hasta 30 por ciento de suelo para su construcción de VIP en toda clase de usos y en cualquier parte de Bogotá, obligación que cobija a los constructores y los ciudadanos del común.

“Aunque esto aporta a la política de vivienda, dado que busca aumentar la oferta de VIP, tiene un impacto negativo sobre el precio para compradores de los estratos 2, 3 y 4, catalogados en los rangos medio-bajo, medio-medio y medio-alto”, aseguró la dirigente, quien agregó que esto deja por fuera una gran parte de la población y lo más grave, desestimula la actividad que genera el segundo reglón de empleos en la ciudad: más de 650.000.

A esto se suma que cada vez habrá menos disponibilidad de suelo para construir Vivienda de Interés Social (VIS) y diferente de esta (No VIS), lo que en el mediano plazo se convertirá en un 'cuello de botella' para detener la caída de la oferta con precios entre 40 y 80 millones de pesos. 

EL IMPACTO SOBRE EL PRECIO

"Si los precios de la vivienda suben como consecuencia de las decisiones establecidas en el Plan Distrital de Desarrollo, las familias necesitarían cada vez más ingresos para adquirir una vivienda, lo que haría inviable para muchos hogares el acceso a la finca raíz", asegura la gerente regional de Camacol.

A esto hay que sumarle, según la encuesta de ingresos y gastos del Dane, que el 47 por ciento de los hogares capitalinos recibe ingresos inferiores a dos salarios mínimos (1,1 millón de pesos) y 28 por ciento tiene entre dos y cuatro salarios (2,5 millones de pesos).

Es decir, una familia promedio cada vez se aleja más del sueño de tener vivienda propia.

"Otro factor que tendrá una incidencia directa en los costos de la vivienda está relacionado con las nuevas cargas a la infraestructura contempladas en el Plan Distrital de Desarrollo para el suministro de agua en los proyectos, con lo cual el valor final de cada vivienda será cada vez mayor", advirtió la dirigente gremial.

Gabriel E. Flórez G.
Redacción de Economía y Negocios
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