‘Vivienda prefabricada, solución de $15 millones'

El ingeniero Juan Diego Zuluaga propone que parte de las casas del plan de las 100.000 viviendas de interés prioritario gratis del Gobierno sean prefabricadas, ya que son más rápidas de hacer y saldrían más baratas.

Ingeniero Juan Diego Zuluaga.

Archivo Portafolio.co

Ingeniero Juan Diego Zuluaga.

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septiembre 23 de 2012 - 05:47 p.m.
2012-09-23

“Parte del éxito del Gobierno con el programa de las 100 mil Viviendas de interés prioritario (VIP) gratis para los más pobres, dependerá del tipo de vivienda que escojan. Por eso, debería apostarle a la construcción prefabricada; es más rápida de hacer y por trabajarse en grandes volúmenes, saldría más barata”.
La iniciativa fue planteada por el ingeniero Juan Diego Zuluaga en Cartagena, durante la Reunión del Concreto organizada por la Asociación Colombiana de Productores de Concreto.
El representante de Interpanel S.A. señaló que estas construcciones asociadas a un sistema liviano y en seco, podrían aportar mucho a la política de vivienda, especialmente la que le apunta a atender a los desplazados. Zuluaga habló con Portafolio de los beneficios.
El reciente anuncio del Gobierno dice que en el plan de las viviendas gratis la población desplazada tendrá prioridades, ¿qué opina?
De hecho, el uso de las viviendas prefabricadas o industrializadas le apuesta a atender las necesidades de este grupo y de los damnificados, que en muchos casos se encuentran localizados lejos de las capitales y necesitan soluciones baratas.
¿Cuánto cuesta una vivienda prefabricada?
Una casa tradicional de 36 metros cuadrados podría valer 15 millones; esto, sin incluir el costo del lote, el equipamiento urbano y los servicios. Por eso, la propuesta sugiere que las alcaldías locales se vinculen donando lotes y urbanismo.
¿Y qué hay del eterno problema de la falta de tierra que, precisamente, encarece el precio final de las construcciones?
Eso de que no hay tierra no es tan cierto. Hay mucha, pero las autoridades no la ceden a la gente pobre, sino a los industriales. En muchos casos, es una cuestión de intereses económicos y esa manera de pensar hay que revaluarla.
¿Y los servicios?
Eso forma parte del compromiso. Hay que lograr acuerdos para que no suceda lo de Bogotá, donde el alcalde no está dispuesto a llevarles agua a los proyectos; y, claro, está el aporte de los constructores de darles una casa digna con 15 millones.
Usted habla de flexibilidad en el sistema industrializado que puede llegar a regiones remotas, donde vive la gente más pobre. Sin una infraestructura vial óptima, ¿cómo podrían ser competitivos para transportarlas?
Eso hay que trabajarlo. Aun así, el hecho de que sea un sistema liviano y modular facilita las cosas.
¿Qué ejemplos del sistema existen en Colombia para destacar?
Muchos. Esto no es nuevo; solo que ha vuelto a la discusión a raíz del programa del Gobierno y de la necesidad que existe para atender a los desplazados con realidades, y no con el objetivo único de la rentabilidad.
¿Qué opina de que las viviendas sean regaladas?
Dicen que "lo que no nos cuesta, volvámoslo fiesta", pero lo cierto es que aun regalando el 80 por ciento, no se han hecho las viviendas que se necesitan. Es decir, si no es regalado, no hay otro camino; por algo se debe empezar.
Sin embargo, el Gobierno debería crear estrategias para que hagan un esfuerzo y demuestren que merecen la casa, además de servicios como agua y luz, entre otros.
¿Cómo ve el futuro de Bogotá en materia de vivienda, ahora que hay opiniones encontradas entre el Alcalde y el Gobierno nacional?
Poner a vivir a los pobres en la ciudad es justo, pero ese ideal no me da derecho, por ejemplo, a no darles agua a los proyectos, así sea en la sabana. Incluso, no considero que el empresario privado deba asumir obligaciones que son del Gobierno.
A esto sumémosle incoherencias en las normas. Es el caso del 20 por ciento que se debe aportar para hacer vivienda social por proyecto que desarrollen los constructores; no hay nada claro, no sabemos qué va a pasar, no hay reglamentación ni herramientas.
Estos días se ha hecho mucho ruido con el tema del alza de los precios de la vivienda. ¿Qué lectura le da al tema?
Cierto, están altos, por factores como el costo de tierra, entre otros. Aun así, no hay riesgo alguno de una burbuja inmobiliaria; hoy por hoy, la finca raíz sigue siendo una buena inversión frente a otras como las acciones o papeles, además, la gente que ha asumido el compromiso de compra está cumpliendo.

Gabriel E. Flórez G. / Economía y Negocios

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