Inversores chinos ponen sus ojos en Mercedes-Benz

Cuatro advertencias sobre ganancias en más o menos 12 meses han provocado que la mayoría de los inversionistas bursátiles le den la espalda a Daimler.

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Reuters

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Portafolio
julio 23 de 2019 - 04:31 p.m.
2019-07-23

Tras la sorpresa más reciente de este mes, las acciones de la alemana han bajado un 20% en el último año, cerca de su nivel más bajo en casi seis años. Así que debe servir de consuelo al nuevo director ejecutivo, Ola Kallenius de la casa matriz de Mercedes, el hecho de que dos empresas chinas compitan por su afecto.

Beijing Automotive Group, que controla al segundo mayor fabricante de automóviles que cotiza en bolsa del país, BAIC Motor Corp., adquirió el 5% de la firma bávara, según un anunció el martes. La operación complica un triángulo amoroso que Kallenius y su antecesor, Dieter Zetsche, han tenido que negociar con la rival de BAIC Zhejiang Geely Holding Group, que compró el 9,7% de la empresa hace 18 meses.

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Daimler ha colaborado con BAIC durante más de una década a través de su empresa conjunta Beijing Benz y tiene un 30% de las acciones de la compañía china, que se cotizan en Hong Kong. Eso equivale a casi el 10% de la matriz. También mantiene una pequeña empresa conjunta con otro fabricante chino, BYD.

¿Qué ven compradores estratégicos chinos en Daimler que otros inversionistas del mundo no ven? En gran parte tiene que ver con observar el pasado o el futuro. La mala situación actual de Daimler tiene relación con el persistente legado del escándalo de emisiones de diésel. Como escribió Chris Bryant, los costos de esto podrían seguir creciendo mucho después de que la compañía haya arreglado las deficiencias tecnológicas que generaron el problema. Hay menos preocupación si es un inversionista estratégico. A diferencia de los accionistas convencionales que esperan vender sus acciones y obtener ganancias, las adquisiciones de BAIC y Geely son en esencia un costo irrecuperable.

Gracias a la valuación depreciada de Daimler, su rentabilidad de dividendos se sitúa en torno al 6,4%, suficiente para que los pagos compensatorios sean un contribuyente importante a los resultados de las compañías chinas (cerca de un tercio de la ganancia neta a 12 meses de BAIC y un cuarto de la de Geely). Desde luego, eso no se compara con las ganancias por capital invertido de dos dígitos en ambas empresas chinas. Cada centavo gastado para comprar acciones de Daimler es uno que no se destina a inversiones más productivas en casa. Es ahí cuando cuenta mantener la vista puesta en el camino. Mientras los inversionistas europeos se enfocan en el pasado de Daimler, sus pretendientes chinos están mucho más interesados en sus planes para un futuro eléctrico.

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En marzo, Geely formó una empresa de riesgo compartido con Daimler para producir versiones completamente eléctricas de Smart, la marca de automóviles pequeños que la compañía ha impulsado durante dos décadas con resultados para nada espectaculares. La empresa compartida de fabricación de BAIC, Beijing Benz, se centrará en tanto en los SUV eléctricos de mayor tamaño EQC y EQB.

En un contexto en el que los fabricantes chinos están bajo presión para cumplir con mandatos del gobierno sobre la electrificación de sus flotas, pese a que el mal momento del mercado local reduce los márgenes de ganancia, tales asociaciones tienen mucho sentido. Mientras las compañías locales son bastante juiciosas a la hora de invertir en investigación y desarrollo, el presupuesto de Daimler es el segundo mayor de la industria, detrás del de Volkswagen.

Las empresas automotrices extranjeras siempre han sido cautelosas sobre compartir demasiada propiedad intelectual con sus contrapartes chinas, sobre todo en el escenario actual de guerra comercial. Aún así, incluso la experiencia anticuada de Daimler puede ayudar a sus socios del gigante asiático a crear nuevos modelos eléctricos sin gastar mucho efectivo propio. Puede que Kallenius reciba con buenos ojos este voto de confianza, pero no debe dejar que toda esta atención lo distraiga. Estos pretendientes chinos quieren casarse con Daimler solo por dinero.


BLOOMBERG

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