La noche de las velitas, un millonario negocio que no se apaga

El consumo de velas en el país aumenta un 60% durante esta celebración.

Noche de las velitas

El mayor comercio de estas velitas se da en el centro de Bogotá y los centros abastos.

El Tiempo

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diciembre 06 de 2018 - 02:55 p.m.
2018-12-06

Al terminar la noche del 7 de diciembre, una de las fechas más tradicionales del país y que marca el inicio de las fiestas navideñas, la industria de la producción de velas en Colombia habrá facturado alrededor de 20.000 millones de pesos. El día de las velitas representa para este sector el pico más importante de ventas en el año, después de la Semana Santa.

Tan solo en Bogotá podrán haber circulado unas 200.000 cajas con bolsas de 20 velas, que en su mayoría son consumidas por los estratos 1, 2, 3 y 4. Yohanna Ávila Tinoco, gerente de Coopfanalvelas, cooperativa que agrupa buena parte de los productores de velas de la capital, comenta que en Colombia el centro de la producción de las también llamadas velitas farol está en Medellín.

“Allá hay dos fábricas muy grandes que son Velas San Jorge y Velas Don Pedro, ellos tiene máquinas y producción a escala muy importantes. Estimamos cada una de ellas puede llegar a producir para esta temporada más de 100 toneladas al mes, muchas veces preparándose para atender el mercado desde Semana Santa”, comenta Ávila.

En el caso de Velas San Jorge, la compañía se aprovisionó de algo más de 70 millones de unidades de velas empacadas en cajas de dos y 20 kilos. Así lo señala Damian Pérez Arroyave, director comercial de la compañía, quien además comenta que la producción para esta temporada se calculó en unas 800 toneladas.

60
%
Llega a subir las ventas respecto a un mes normal.

“Cubrimos todo el país, desde la última punta en La Guajira hasta el Amazonas. Nuestro fuerte principal es llegar a las tiendas de barrio, en distintos sistemas de distribución y, aunque no estamos tan enfocados a las cadenas de grandes superficies, atendemos algunas”, dice Pérez Arroyave.

De acuerdo con el directivo, los primeros días de diciembre las ventas se llegan a incrementar hasta en un 60 por ciento, respecto a un mes normal.

Si bien Ecopetrol, a través de ocho canales de distribución (cuatro en Medellín, tres en Bogotá y uno en Bucaramanga), es el mayor proveedor de la materia prima para la producción de velas en el país, empresas como Velas San Jorge importa parafina de China, Malasia y Sudáfrica para cumplir la meta de producción.

Ubicada en el municipio de Entrerríos (Antioquia) Velas San Jorge tiene una participación del 33 por ciento del mercado nacional y en su conjunto el departamento pueden captar alrededor del 50 por ciento, dado que en Medellín están otras dos grandes fábricas.

“Ya en el caso de Bogotá es un fenómeno diferente. Casi todas las fábricas son pequeñas pero son muchas, entonces la ciudad podría tener más participación que San Jorge”, precisa Pérez.

Al respecto, Yohanna Ávila anota que en la ciudad puede haber más de 1.000 fábricas, que trabajan menos de una tonelada en el mes y “les queda muy difícil competir con las empresas de Medellín”.

Del mismo modo, Ávila explica que el mayor comercio en la capital se da en el centro de la ciudad y las plazas de mercado, donde una caja con 30 paquetes de velas se puede conseguir por unos 22.000 pesos para ser comercializada por los revendedores por 1.000 pesos la bolsa.

Bety Hernádez, presidente de La Cerería, una fábrica mediana en Armenia, comercializa más de 10.000 velas en la ciudad y el Quindío. “Las ventas se incrementan en un 50% de lo que normalmente producimos y casi siempre nos falta producir más”, comenta.

Pese a toda la modernidad y los avances tecnológicos, las tradiciones arraigadas en la sociedad del país hacen que el negocio de las velas en el país para esta época no se apague.

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