Liderazgo que trasciende

Las organizaciones necesitan tener líderes que le den prioridad a trascender en la gestión de su vida.

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septiembre 17 de 2020
2020-09-17 12:30 p. m.

En la encuesta Global del Foro Económico Mundial de 2015, 'Why the World in 2015 Faces a Leadership Crisis', el 86% de los participantes contestó entre otras cosas, que existía una crisis de liderazgo en el mundo, porque como sociedad no habíamos podido encontrar un camino que nos llevara a resolver situaciones como el calentamiento global y el progresivo deterioro de la economía mundial.

El estudio de la Universidad de Harvard, 'The 2018 State of Leadership Development', afirma que la transformación hace parte de la nueva hoja de ruta de las compañías que buscan ser exitosas, en medio de los acelerados cambios y en la dinámica de los negocios en el mundo de hoy. Esto implica desarrollar una nueva clase de líderes, que además de entender y ajustarse a los requerimientos que vienen asociados con la transformación de las organizaciones, también deben ser capaces de alinear a sus equipos con la estrategia corporativa. La conclusión parece lógica y fácil de implementar; desafortunadamente, nada está más alejado de la realidad.

Éste y tantos otros estudios e investigaciones omiten en sus análisis y conclusiones incluir al ser humano detrás de la posición de liderazgo y quizás por no mirar en detalle nuestra naturaleza, es que aún no se terminan de entender las complejidades que están asociadas con liderar a otros. Estoy convencido que la crisis de liderazgo que estamos observando no es causada por falta de líderes, sino porque las personas que actualmente ocupan posiciones de dirección, privilegio, responsabilidad, servicio o influencia, viven sus propias crisis personales y no las saben gestionar de una forma constructiva.

El desempeño de un líder generalmente se mide usando indicadores de gestión, (KPIs por sus siglas en inglés), sin embargo, este tipo de medición lamentablemente no considera que un líder tiene convicciones, una visión de sí mismo, personalidad, ego y otras características que lo definen. Tampoco toma en cuenta que el ser humano tiene una necesidad intrínseca de entender quién es y cuál es su propósito en la vida; eventualmente vamos a perder la vida, el problema es vivirla sin un propósito.

Al vivir sin un propósito, la valía personal está ligada únicamente a lo que se hace y desecha lo que se es. Sin saber quiénes somos, no podremos crecer en lo que hacemos, esto causa una sensación permanente de vacío e insatisfacción y la certeza que siempre “algo” hace falta.

El liderazgo que trasciende se ocupa de volver a lo fundamental, buscando obtener primero victorias privadas antes de anhelar victorias públicas, reconociendo que el verdadero éxito de una persona se determina en el espacio más íntimo de su vida, es decir, en su realidad personal y familiar.

Este escrito es un llamado a hacer una reflexión desde la humildad, para evaluar si estamos simplemente sobreviviendo, llevando una vida que pasa en blanco en negro, o si estamos viviendo una vida abundante, llena de colores y matices; de pequeñas sutilezas que diferencian y destacan el tipo de gestión que hace un líder que trasciende: desea formar a otros en lugar de buscar tener seguidores, procura ser útil más que ser importante, derriba gigantes y no ambiciona ser gigante, genera oportunidades y no sólo aprovecha oportunidades, da frutos que permanecen y no simplemente da resultados, cambia vidas en lugar de cambiar formas de pensar, restaura no reemplaza, compromete en lugar de motivar, encuentra el propósito de la vida y no se conforma con alcanzar la cima, convence no persuade, impacta las tres dimensiones del ser (espíritu, alma y cuerpo) y no busca solamente llegar a la mente y a las emociones de los demás.

El líder que trasciende reconoce que sólo tiene una vida que invertir, que cada persona tiene la capacidad de cuestionarse y decidir conscientemente ser una mejor versión o una peor versión de sí mismo. Con esto en mente, aplica un nuevo modelo de gerencia, que busca ejecutar entre otros los siguientes compromisos:

• Educar: Enseñar desde la autoridad
• Comunicar: Inspirar desde la convicción
• Interpretar las realidades individuales: Ver personas no recursos
• Formar: Impactar con el testimonio de vida
• Compartir: Cultivar el “don de gente”
• Responder: Ofrecer soluciones sin buscar el reconocimiento público

En los últimos meses, la sociedad ha conocido una nueva dimensión de vulnerabilidad, que la tiene sumergida en una especie de ansiedad generalizada, la cual se ha formado a través del temor y de las muchas incertidumbres por lo que pueda pasar.

Para algunos incluso, las circunstancias actuales han significado salir de todo lo conocido, para enfrentarse a una situación personal en la que están como anestesiados, sin poder conectarse con otros y confrontándose respecto a lo que valoran y a lo que quieren hacer de sus vidas. Estas realidades no son ajenas a las organizaciones ni a sus líderes.
Hoy más que nunca, las organizaciones necesitan tener líderes que le den prioridad a trascender en la gestión de su vida, porque esta clase de líderes es la que garantiza el éxito en la gestión del negocio, sin importar lo cambiante de las circunstancias.


Por: Álvaro Muñoz Munar, especialista corporativo de Registros Eléctricos de la Vicepresidencia de Drilling & Completion en Pan American Energy, Buenos Aires - Argentina.
Egresado del Executive MBA de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes.

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