Negocios

Los rostros del servicio al cliente en tiempos de la distancia social

Cuatro colombianos narran sus satisfacciones y temores en el día a día, en tiempos de coronavirus. 

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Especial héroes

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Portafolio
abril 14 de 2020 - 10:32 p. m.
2020-04-14

En estos tiempos de incertidumbre, en los cuales los domicilios parecen ser la respuesta al abastecimiento de bienes y servicios, bajo las condiciones de aislamiento que obliga la cuatrentena, hombres y mujeres van por las calles - con tapabocas y guantes- llevando y trayendo productos esenciales que requieren quienes se quedan en sus casas. Saben, que por ahora son la ‘cara’ de las marcas que representan.

(Héroes en tiempos de pandemia). 

Algunos han encontrado una oportunidad en la coyuntura y otros se han dedicado desde hace algún tiempo a esta tarea como una forma de sustento. Otros tienen la misión de coordinar un supermercado para que el punto de venta opere con todas las condiciones de seguridad.

(Héroes que le ponen ruedas al país durante la pandemia). 

Ahora, pese a que siguen en sus labores las cosas hay que hacerlas diferentes para generar confianza y garantizar la propia salud, en medio de la satisfacción por la labor. Como cualquier ser humano, temen al contagio, pero creen que toman las precauciones necesarias y ‘se ponen la camiseta’ de sus empresas para cumplir de la mejor manera porque saben que el servicio es la prioridad.

(Los encargados de seguir conectando a los colombianos). 

1
Es la hora del emprendimiento

Antes de que se prendieran las alarmas sanitarias por la pandemia, Yeimmy Ruiz trabajaba en la calle vendiendo caldo con costilla y tamales, especialmente los fines de semana, y con eso aportaba al sostenimiento de la familia.

Como ahora no puede seguir con esta actividad, aprovecha la oportunidad de ser líder de comunidad de Fresco, una plataforma que permite solicitar frutas, verduras, víveres y abarrotes que ella recibe y distribuye a su red de clientes en el vecindario.

Lleva 15 días y los resultados en ventas son satisfactorios, dice. “Mi comunidad está contenta porque no tiene que desplazarse y el producto que recibe no está manipulado por muchas personas”, asegura.

“Uno tiene que tener precaución al salir y regresar a la casa. Mi recorrido es máximo de cinco cuadras. Hago el pedido y al día siguiente me lo traen para distribuir”, señala.

“Estoy empezando y espero que esto me sirva para suplir las necesidades de la casa. Por lo pronto hay que seguir y me siento contenta”, afirma. Arroz, papa criolla, piña y fresa son productos que piden los vecinos de Yeimmy Ruiz, en Nueva Castilla, un barrio de estratro 2 que está en el occidente de la capital.
Yeimmy Ruiz, de Fresco
2
El trabajo ha estado movido estos días

Ricardo Castro empieza su jornada como rappitendero a las 8 de la mañana, se cuida mucho y sigue todas las instrucciones de prevención porque sabe que su hijo, que tiene más de tres años, lo espera en la casa. Normalmente, trabajaba en una zona específica de Bogotá, pero la coyuntura le ha obligado a cumplir las órdenes como surjan.

Y aunque ha sido una época en la que sus ingresos se han dinamizado por más domicilios, tiene sus propios afanes: los ingresos familiares se han reducido sustancialmente: su esposa trabajaba en un restaurante que ha dejado de operar y lo más probable es que cierre definitivamente. “Se ha afectado mucho el bolsillo y es preocupante”, asegura.

“Pasa uno por varias zonas donde la gente está normal y en otras las calles están solas porque atienden las recomendaciones de aislamiento”, comenta el domiciliario, quien también dice que en estos días los restaurantes que funcionan también han reforzado las condiciones de empaque de los alimentos.

Comenta que son útiles los brigadistas de Rappi que están en los puntos de despacho pendientes de que no exista aglomeración, organizan a los rappitenderos y entregan la dotación sanitaria.
Ricardo Castro, rappitendero.

Archivo particular

3
Se cumple la tarea de llegar al cliente

Diana Rocío Díaz no ha dejado de salir con su camioneta a repartir los productos que comercializa la plataforma Merqueo. “Entrego los domicilios para los hogares y diferentes usuarios”, dice, al tiempo que reconoce que la movilidad ha favorecido los tiempos de entrega y de operación, y que su familia no deja de preocuparse por su salud en una actividad que puede implicar atender más de 25 clientes diarios.

En estos días de aislamiento por el coronavirus, además de reforzar su equipo personal de prevención, tiene que desinfectar su vehículo en la mañana y en la noche con una mezcla especial. Evitar hablar de cerca con las personas ha sido otra medida de precaución al momento de las entregas.

Diana Rocío, de 36 años, madre de un joven de 20 años que está en el Ejército y de una niña de 12, dice que en esta época se ha encontrado todo tipo de clientes: el prevenido que prefiere el menor contacto y comunicación con ella y su compañero auxiliar, hasta aquellos que son generosos y expresan su agradecimiento con propinas. “Me preocupa la situación económica en la que va a quedar todo el mundo. La situación de hoy no es lo complicado, sino lo que va a quedar de todo esto”, afirma.
Diana Rocío Díaz trabaja con Merqueo.
4
Hay que actuar con calma y resiliencia

José Danilo Cadena trabaja como supervisor de punto de venta de la cadena D1 hace 3 años en Bogotá y su consigna ha sido liderar con calma en estos días de incertidumbre. Desde comienzos del aislamiento preventivo tuvo bajo sus hombros la responsabilidad de acoplar el establecimiento - cerca al centro comercial Unicentro- a las nuevas reglas de operación que fijaron las autoridades y el propio comercio para poder prestar el servicio.

“En ese momento, el reto era transmitir entre el equipo de trabajo mucha tranquilidad y resiliencia”, en vista de que los clientes y las ventas aumentaron en medio de los temores iniciales por un posible desabastecimiento.

“Hay que tomar todo con calma y no podemos desesperarnos”, asegura Cadena, quien dice que pese a los horarios preestablecidos por la cadena de tiendas, ha aportado más tiempo del habitual para atender la demanda que se ha presentado.

En su papel de líder, dice que se ha preocupado para que el personal a su cargo siga las instrucciones de la compañía y atienda el uso de la dotación que incluye tapabocas y guantes.
“Se le recalca mucho al personal que en este momento coyuntural de salubridad que estamos viviendo deben tener mucho cuidado”, afirma.
José Danilo Cadena, supervisor en D1.

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