Crece el negocio de servicios funerarios para mascotas

Varios establecimientos en el país han agregado a su portafolio servicios fúnebres para los animales de compañía. 

Mascotas

Colombia podría ser el país con mayores emprendimientos en cuanto al tema de mascotas en América Latina, seguido por Brasil.

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Portafolio
febrero 09 de 2019 - 04:51 p.m.
2019-02-09

Más allá de las veterinarias, los ‘pet shops’ o spas, las mascotas están llegando a negocios que probablemente nadie se imaginó que estarían. Tal es el caso del sector financiero que ahora cuenta con todo un mercado de seguros para protegerlos, o de las funerarias que se han arriesgado a honrar a los animales de compañía después de su muerte.

En el país ya es común encontrar algunos establecimientos que ofrecen recoger a la mascota y realizar un proceso de cremación – que puede tener incluido el regreso de las cenizas -, otras que brindan servicios de velación y entierro y otras que en su portafolio incluyeron terapias para enfrentar el duelo.

Tal es el caso de las funerarias La Esperanza (Medellín) y Camino al cielo (Bogotá).

Esta última nació en el 2014 a raíz de una experiencia de sus creadores y presta los servicios funerarios únicamente para mascotas. De acuerdo con Iván Leonardo Martin, gerente de la funeraria, diariamente atienden entre tres y cinco servicios.

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“Cuando iniciamos la gente se acercaba a buscar nuestros servicios tan pronto moría la mascota. Ahora, eso ha cambiado en un 60%, tanto que estamos vendiendo planes exequiales en los que la persona puede afiliar a su mascota pensando que ese evento ocurra en un futuro, muy similar al que uno compra para una funeraria común”, asegura Martin.

Camino al cielo ofrece planes que van desde los 98.000 pesos hasta los 733.000 pesos. El valor depende de las características de las mascotas (su peso y tamaño) y de las necesidades que tengan los usuarios. Algunos por ejemplo cuentan con la cremación y la devolución de las cenizas, velación y entierro, así como recordatorios como videos, plantas o fotografías de la mascota.

Por su parte, La Esperanza, con un recorrido de 33 años en el mercado, incursionó desde el 2015 en este segmento y asegura tener un éxito rotundo en el interés y en la prestación de este tipo de servicios para los animales de compañía.

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“En el 2015 hicimos algunos muestreos con nuestros propios clientes. Llamamos a consultarlos si tenían mascotas y si estaban dispuestos a protegerlas y a prestarles el servicio funerario, y los resultados fueron positivos: más del 65% de los clientes estuvieron de acuerdo con esta iniciativa”, aseguró Juan Camilo Tavera, gerente comercial de Funeraria La Esperanza.

De acuerdo con Tavera, al año realizan 2.500 cremaciones de animales entre los clientes que optan por el servicio por necesidad inmediata o por protección (pagando un plan de previsión exequial que tiene un valor de entre $8.000 y $16.000). Esto da un promedio de 6 a 7 servicios diarios.

Adicional a esto, según Tavera por estos servicios la funeraria factura cerca de 750 millones de pesos al año. 

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“Este segmento para nosotros es bastante rentable, hemos crecido mucho, hemos visto otras maneras de prestar servicios y estamos impactando a personas que antes no eran nuestro nicho, como por ejemplo los jóvenes”, aseguró Tavera.

En el país, según la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) existen 1.174 funerarias, de las cuales se desconoce el número de las que prestan este servicio. La Asociación Gremial Latinoamericana de Cementerios y Servicios Funerarios (Alpar) afirma que, aun sin tener estudios que lo confirmen, Colombia podría ser el país con mayores emprendimientos en cuanto al tema de mascotas en América Latina, seguido por Brasil.

LOS CEMENTERIOS 

Otra de las opciones que tienen los colombianos es la de enterrar a su mascota en un lugar que puedan visitar para honrar su memoria. Los cementerios tienen un valor de entre los 800.000 pesos y 1'000.000 de pesos dependiendo del tamaño de la mascota.

Usuarios que han accedido a este servicio, aseguraron a Portafolio.co que funciona igual que un cementerio para humanos. La mascota es recogida, el lote donde se depositará el cuerpo del animal es seleccionado según el tamaño, el ataúd suele ser ecológico y entre cuatro a cinco años se realiza la exhumación. 

"El cementerio es una de los servicios que tenemos pero no es muy rentable. Primero no es ecológico y segundo a la gente ya no le gusta tanto, está perdiendo vigencia. Para ellos, es más fácil la cremación por la disposición, por la forma en la que se hace y nuestra experiencia es que las personas que contratan cementerio van una o dos veces al año y no vuelven", aseguró el gerente de la funeraria Camino al Cielo. 

LOS FACTORES

La creación de estos servicios no solo ha sido impulsada por la tenencia de mascotas en los hogares del país – según Kantar Worldpanel hay 3,5 millones de hogares que tienen animales de compañía – sino también por la necesidad de responder a una problemática de salud pública y de acción después de la muerte de estos seres.

“Se han identificado varios factores como por ejemplo la transformación de las familias y los cambios urbanísticos. Antes los dueños al morir sus mascotas optaban por botarla a la basura o enterrarla en un terreno cercano como los antejardines. Ahora ya no cuentan con esos espacios y llega la angustia de saber qué hacer con la mascota”, asegura María del Pilar Rojas Bustamante, directora de la Corporación Remanso.

De igual manera, según la directiva, al morir una mascota se empieza a dar un proceso de duelo tanto en los niños y los adultos que convivieron con esta, por lo que para este tipo de establecimientos también ha sido una oportunidad prestar un servicio de acompañamiento psicológico para afrontar este tipo de casos.

“Las mascotas y su muerte son una realidad que estamos viviendo y las funerarias somos las llamadas a contribuir en la solución de este tema”, señaló Rojas.

FALTA DE REGULACIÓN

Debido al reciente interés que ha despertado este tipo de servicios, en el país no existe una regulación que especifique a las funerarias de mascotas cómo deben funcionar. “Nos ha tocado trabajar al margen de error, ser proponentes. No sabemos si lo estamos haciendo bien o no, o qué nos falta. Llegan muchas entidades que dan su opinión del tema pero sin tener claridad de lo que es en realidad este servicio”, afirmó el gerente de la funeraria Camino al Cielo.

“Nosotros aunque prestamos el servicio y tratamos de hacerlo de la mejor manera, en el país no existe un marco legal donde nos podamos regir”,
aseguró Juan Camilo Tavera, gerente comercial de Funeraria La Esperanza.

Al respecto, la directora de la Corporación Remanso, mencionó que los funerarios han dado los insumos a las entidades públicas para que hagan la regulación de este tipo de servicios y en la actualidad se está trabajando junto con Fenalco, en la mesa sectorial de servicios funerarios y con Icontec en la normatividad que debe regir para estos establecimientos.

“Ese es un trabajo interinstitucional donde nos involucramos todos los que tenemos que ver con este sector”, aseveró.

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