‘Mayor inversión en tecnología y educación, clave en la productividad’

Daron Acemoglu, economista y profesor del MIT, explica la ‘fórmula mágica’ para que Colombia avance en esta materia, a largo plazo. 

Daron Acemoglu, economista y profesor del MIT.

Daron Acemoglu, economista y profesor del MIT.

Archivo particular

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Portafolio
noviembre 01 de 2018 - 10:45 p.m.
2018-11-01

‘Por qué fracasan los países’, el libro que cambió la percepción sobre el futuro de las naciones y sus declives, cumplirá en unas semanas ocho años de haber salido a la luz, sin embargo, poco parece haber cambiado desde entonces.

De hecho, según Daron Acemoglu, coautor de este best seller y profesor del MIT, las razones por las que eventualmente fracasan los países siguen siendo las mismas, aunque hoy se acentúan todavía más por cuenta de los nacionalismos y populismos crecientes alrededor del mundo.

El escritor habló con Portafolio luego de dictar una de las conferencias dadas en el marco de la presentación del Informe Nacional de Competitividad 2018 - 2019.

¿Cómo es eso de que la tecnología está desplazando más trabajos de lo imaginado?

Creo que las nuevas tecnologías están sustituyendo el capital humano, es decir, cosas que antes las hacían las personas, lo hacen ahora las máquinas. Y eso significa que hay un cambio en la demanda laboral, que es muy diferente ahora y, de paso, está llevando a que haya más productividad, pero eso ha generado un desplazamiento de más trabajadores de sus trabajos. Ese es el reto de las sociedades actuales.

¿Cómo manejarlo?

El primer punto tiene que ver con la automatización, ya que con esta habrá ganadores y perdedores, como la gente que verá perder sus trabajos.

No obstante, si las máquinas generan más productividad, las personas podrán ser contratados de nuevo, al igual que estas podrían generar empleos que hoy no conocemos y solo serán capaces de hacer los humanos. Igualmente, esta situación creará mucha tensión, rebajará la cohesión social, creará infelicidad en la sociedad, y eso que todo lo anterior no está casi relacionado con la tecnología.

¿Cree, entonces, que estamos en una era de transición?

No sé si es o no una transición, pero lo que sé es que en los últimos años, los cambios tecnológicos han sido muy fuertes, sobre todo en automatización, ya que ha creado más productividad, aunque rara vez le ha aportado al mercado laboral.

Ahora, lo otro que creo y que hay algo de evidencia para asegurarlo, pero no es seguro, es que tenemos mucho control de hacia donde irá la tecnología, a pesar de que hay dos cosas que tenemos por mejorar. Una es crear más crecimiento de la productividad y, segundo, cambiar el balance de la automatización de las tecnologías de modo que la demanda laboral siga creciendo.

En ese sentido, hay gente que dice que las máquinas van a tomarse el mundo y eso es tonto, porque la tecnología no está a ese nivel. Las máquinas no pueden hacer el 80% de las cosas que los humanos sí, y eso es determinante.

Pero también son tontos en otro sentido, porque están dibujando una imagen a futuro de que la tecnología será determinante y que llegará a afectarnos, pero no; nosotros adaptamos la tecnología, la creamos y decidimos cómo es implementada. Entonces, tenemos mucho control allí.

En ese orden de ideas, ¿cómo puede la tecnología ayudar a completar el mercado laboral?

Esta es la naturaleza misma de la tecnología, el hecho de cómo la desarrollamos para ayudarnos. La inteligencia artificial es una plataforma y esta se puede programar para hacer las cosas que hacen los humanos, y algunas cosas la harán bien y podrá reemplazarnos, pero también se puede usar para reestructurar la educación o la salud.

Es decir, hacerla mejor para los estudiantes y la calidad de vida de todos los actores de estos y otros sectores al punto de que, por ejemplo, puede hacerse robótica para que las peronas trabajen con ella.

A propósito, ¿cómo ve el mercado laboral en el mundo y América Latina?


Los patrones de los que hablo aplican para la mayoría de países alrededor del mundo, y acá es igual: en gran parte de las economías la demanda laboral no aumenta a la par del número de personas que están en condición de trabajar.

Además, hay mucha diferencia entre lo que se necesita y las habilidades que tienen las personas, algo que, por ejemplo, aplica mucho para América Latina e incluso para Colombia.

Pero también hay otras tendencias a nivel global. Por ejemplo, en Corea del Sur o Alemania es muy diferente, porque allá se están envejeciendo muy rápido y, por ende, tiene mucho sentido invertir en automatización, puesto que no tienen un número alto de personas jóvenes que puedan trabajar en las empresas.

Pero Colombia no es así y hay mucha gente que puede trabajar, la cuestión es que no hay suficientes puestos y no se usa la tecnología, el país no la importa, y tampoco hay una educación suficiente. Si las personas ni siquiera se pueden graduar del colegio, es imposible aumentar la productividad a largo plazo.

¿Haría falta algo más para mejorar en productividad y el mercado laboral?

Absolutamente; en esa fórmula hace falta un ingrediente más y es que todo lo anterior es completamente impensable si el Estado e instituciones no mejoran.

De este modo, es imposible mejorar en materia de educación, especialmente en los lugares más alejados de Bogotá, si el Estado es incapaz de estar allí y las personas no confían en él. Sobre todo, porque este es muy viable que se corrompa. Pero tampoco podría mejorarse en materia de productividad, a través de las inversiones en tecnología, si no se tienen políticas competitivas y si el Estado es visto como un enemigo, en lugar de un socio.

Creo que Colombia tiene un problema grande en materia de sus instituciones, pero debo ser claro: hay muchos otros países que están igual o peor, como es el caso de Brasil y Filipinas, que en lugar de atacar estos problemas, están desmejorando.

La eficiencia institucional es clave y cada país tiene complejidades propias, pero es más difícil resolver esto si los países giran sus retóricas hacia ideales muy radicales.

Y es claro que los cambios necesarios toman muchos años, es un proceso gradual y lento, pero que es urgente y hoy en día aún más si se tiene en cuenta que ya hemos visto casos como el de Estados Unidos en que las cosas van desmejorando y esto se ven en la atrofia de la capacidad del Estado. De ese resultado es más difícil regresar y construir todo de nuevo.

Sebastián Londoño Vélez
En twitter: @SLondonoV

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