Sembrar árboles, un negocio que está echando raíces

En el caso de Bogotá, el costo de la contaminación ambiental se ha estimado en cerca de 2 billones de pesos anuales. 

Vichada

La siembra ayudaría a mitigar el deterioro de la calidad de aire de Bogotá.

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abril 24 de 2019 - 10:18 p. m.
2019-04-24

Las alarmantes cifras de deforestación y de contaminación pueden convertirse en gran oportunidad para las organizaciones. A propósito de la crisis ambiental, de las desalentadoras cifras de deforestación en el mundo y en Colombia, y del deterioro en la calidad del aire de las dos principales capitales del país, entrevistamos a Luis Umaña Timms, rector de la Universidad Ean, y a Elsa Matilde Escobar, directora de la Fundación Natura, quienes están liderando un proyecto que busca impactar positivamente a la humanidad y mejorar su calidad de vida.

(Sembrar para restaurar, modelo que gana terreno). 

¿De qué se trata la iniciativa?

Luis Umaña (LU): En el marco de la celebración del mes de la Tierra, la Universidad Ean iniciará la siembra de un bosque, de la mano de la Fundación Natura. Este estará ubicado en la Reserva de Encenillo, en Guasca (Cundinamarca). Serán 8.000 árboles, en 17.500 metros cuadrados, sembrados en un periodo de 5 años. El objetivo es devolverle superficie forestal al planeta y ayudar a mitigar el deterioro de la calidad de aire de Bogotá.

Elsa Escobar (EE): La Fundación Natura lidera un programa denominado ‘Unidos por los bosques’, el cual invita a organizaciones, universidades, empresas y al público en general a que se unan al proceso de restauración de nuestros bosques, de los cuales estamos perdiendo más de 2.890 mil hectáreas anualmente.

El bosque Universidad Ean es el reflejo del compromiso de la educación privada con las especies del planeta. Será un espacio dentro de nuestra Reserva Biológica Encenillo, destinado a la restauración del bosque altoandino, del cual solamente queda el 6%.

¿Es buen negocio sembrar árboles? ¿Por qué?

LU: Por supuesto. Entre muchas razones, los árboles son los pulmones del planeta y absorben el CO2 que arrojamos a la atmósfera y que está provocando grandes transformaciones como el calentamiento global. El costo del cambio climático, según estudios de la Universidad Erasmus, en Holanda, podría alcanzar los US$60 billones en las próximas décadas. En el caso de Bogotá, el costo de la contaminación ambiental se ha estimado en cerca de $2 billones anuales.

EE: Es el mejor negocio que podemos hacer con la vida. La Tierra es el único planeta de la galaxia que tiene la concentración de oxígeno adecuada para la vida, ni más ni menos. Cuando sembramos árboles estamos capturando CO2, acción necesaria para la supervivencia de las especies, incluida la humana.

Sembrar árboles ayuda a la mitigación del cambio climático, contrarresta la deforestación y ayuda a cuidar otro elemento fundamental para la vida: el agua. Ahora, se trata de restaurar no de reforestar. La reforestación se basa en sembrar árboles, sean nativos o no, con algún fin específico dentro de los cuales cabe el financiero. En la restauración ecológica se asiste, se acelera y se direcciona la recuperación de un ecosistema, a tal punto de llevarlo lo más cercano posible a su estado inicial.

¿Y sí es buen negocio, por qué no hay más organizaciones haciéndolo?

LU: Muchos países y empresas tienen una clara voluntad al respecto, pero se les cruzan otras prioridades o intereses económicos que evitan que esas intenciones se concreten. Esto se ha evidenciado en las decisiones macroeconómicas de algunos líderes de la región como Estados Unidos y Brasil. Desde Colombia, el Gobierno nacional ha manifestado su intención de frenar la acelerada deforestación que sufre el país, y como Universidad estamos impulsando esta iniciativa.

EE: Sí hay organizaciones que están haciendo siembras. Además, el país está comprometido con el Plan Nacional de Restauración Ecológica; sin embargo, las metas que están en los planes nacionales de desarrollo, departamentales y de las corporaciones nunca se han cumplido. Necesitamos sensibilizar, concientizar y generar acciones por parte de más empresas y corporaciones.

Pero no todas las siembras son sostenibles…

LU: La sostenibilidad considera factores ambientales, sociales y económicos, por lo cual no se trata simplemente de sembrar árboles. En muchos puntos de la sabana de Bogotá, por ejemplo, se han sembrado cientos de hectáreas con pinos y eucaliptos que ofrecen madera de muy buena calidad pero secan los suelos, afectando a otras especies animales y vegetales.

EE: Depende cuál sea el objetivo de la siembra. Si es para restauración como lo hacemos en Fundación Natura, estamos llevando a cabo un proceso que se mantendrá a perpetuidad. Ahora, muchas plantaciones comerciales son positivas, ya que bajan la presión sobre el bosque nativo. Lo que le falta al país es tomarse más en serio el manejo de los bosques. No tenemos una ley de bosques ya sea para nativos o para plantados. Así mismo, es necesario trabajar en las concesiones madereras así como en la certificación de legalidad de la madera que se comercializa, ya que bien estructuradas y monitoreadas son una muy buena herramienta de ingresos para las comunidades.

¿Cómo le aporta a una marca vincularse a este tipo de actividades?

LU: Yo creo que las marcas que promuevan genuinamente mejoras para la humanidad y para el Planeta siempre saldrán mejor libradas en la carrera por la competitividad. Ahora bien, para que funcione hay que ser consistentes. En nuestro caso, la sostenibilidad es parte de nuestro ADN, y por eso toda nuestra línea de innovación se apalanca en el emprendimiento sostenible.

Un ejemplo de ello es nuestro nuevo edificio Ean Legacy, una construcción de 20.000 metros cuadrados, en la cual reutilizamos el 99,75% de los residuos derivados de la demolición del antiguo Colegio Alvernia, minimizando el impacto en los rellenos sanitarios. Tenemos muchos más ejemplos en investigación, movilidad, incluso en la instauración de políticas organizacionales como el teletrabajo.

EE: Las empresas, al ser más conscientes de su rol en la conservación y restauración de los bosques del país, están siendo aliadas estratégicas de organizaciones como la nuestra. Una de las cosas más importantes es que en la mayoría de siembras participan los equipos de trabajo y esto es parte de la creación de conciencia y de la recreación en la naturaleza.

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