Tramonti celebra 40 años de magia y romanticismo

Ángela Aguirre Peresson, gerente de la firma, tiene listo el relanzamiento del negocio. El nuevo menú fue presentado esta semana.

Beatrice Peresson, Ángela Aguirre Peresson y su hija Daniela, las tres generaciones que han estado al frente del famoso restaurante en la vía a La Calera.

Beatrice Peresson, Ángela Aguirre Peresson y su hija Daniela, las tres generaciones que han estado al frente del famoso restaurante en la vía a La Calera.

Tramonti

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octubre 02 de 2018 - 10:24 p.m.
2018-10-02

La historia del restaurante Tramonti de Bogotá es tan romántica como sus instalaciones y el ambiente campestre del lugar.

El nombre fue tomado del pueblo de la abuela de Beatrice Peresson, la actual dueña del restaurante, una población ubicada en el norte de Italia, y que se deriva de la palabra ‘tramonto’, que en italiano significa atardecer y ‘tramonti’, entre montes.

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Dario, padre de Beatrice, en busca de un mejor futuro, llegó en su momento a Colombia, ya que, después de la guerra, la situación en Italia era insostenible. Un señor italiano que vivía en Colombia y que tenía cultivos de uvas, solicitó a la Universidad de Canelli, donde Darío había estudiado enología y agronomía, el requerimiento de dos técnicos para venir a trabajar cultivando la vid. Dario se embarcó en 1929 rumbo a Colombia, dejando a su novia Teresina, con la promesa de que se volverían a encontrar.

Dario tuvo que buscar a la comunidad Salesiana, con el fin de ubicarse en un trabajo estable. Ellos le ofrecieron los terrenos de las fincas de Usaquén y Mosquera para administrar y cultivar.

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Mientras tanto, su romance con Teresina se sostenía a punta de cartas que demoraban entre tres y cuatro meses en llegar. Así transcurrieron cinco años, cuando ella decidió embarcarse hacia Colombia en busca de su prometido. Lo hizo con las monjas salesianas, vestida de aspirante a misionera.

Al llegar al país empezó la búsqueda de su novio Dario, pensando ingenuamente que lo encontraría en el puerto de Barranquilla justo a su llegada. Al no encontrarlo le tocó navegar 40 días más por el río Magdalena hasta Puerto Salgar, y luego se trasladó por tierra a Bogotá, al Colegio de María Auxiliadora donde siguió esperando.

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Cómo Dario no tenía razón de ella, fue donde un padre, quien le contó donde estaba Teresina. Él se dirigió al colegio para verla y las monjas le dijeron que sin casarse no la dejaban salir de ahí. Con los avales de Monseñor Caicedo y del Padre Bertolla, la dejan salir donde una amiga de Dario para casarse el sábado siguiente, en Mosquera.

Tuvieron cinco hijos, entre ellos Beatrice, quien se casó con Humberto Aguirre, un joven emprendedor de Sevilla (Valle). En unas vacaciones ella viajó a Italia a conocer la familia de sus padres Teresina y Dario, y se enamoró de la arquitectura de las cabañas italianas.

Beatrice y Humberto vivían en el centro de Bogotá, pero a ella le seguía sonando con su cabaña. Un día, a escondidas, Humberto le compró un lote en las afueras de la ciudad y la sorprendió en el cumpleaños entregándole el plano con la imagen de la cabaña que ella quería. Un par de años después compraron un lote de al lado y Humberto construyó una cancha de tenis. Él comenzó a practicar el deporte y a alquilar la cancha, y al finalizar los partidos los jugadores buscaban qué comer. Entonces, Beatrice les ofrecía jugos y algunas cosas más, por lo que el sitio se convirtió en una improvisada cafetería.

El paso siguiente fue montar el restaurante Tramonti. La estructura fue construida por el propio don Humberto. El 26 de octubre de 1978 Tramonti dejó de ser una cancha de tenis con una improvisada cafetería y se convirtió en uno de los restaurantes de moda de la capital del país. Inició con un menú especializado en comida italiana y parrilla.

En 1990 falleció Humberto, víctima de un infarto mientras jugaba un partido de tenis, en un club de la ciudad. Entonces, en 1994 Beatrice hizo realidad el sueño de su esposo de construir un gran centro de eventos. Hoy 40 años después, por la empresa han pasado tres generaciones: Humberto Aguirre y Beatrice Peresson, su hija Ángela (actual gerente) y ya está decididamente vinculada, aunque a distancia, Daniela, una de las dos hijas de Ángela, una prestigiosa chef pastelera que trabajó en Girona (España), con los famosos hermanos Roca, pero quien vive muy atenta a lo que sucede con Tramonti en Bogotá. La otra hija de Beatrice, Giovanna, vive en Estados Unidos y apoya en la parte conceptual y de diseño.

EL NUEVO MENÚ

Con motivo de los 40 años del restaurante, Ángela Aguirre Peresson, su gerente, hará un relanzamiento del negocio. El nuevo menú fue presentado esta semana, con una oferta llamada Tramonti Origen, que incluye todos los platos que han sido un hit. Además, hay productos mediterráneos con toque italiano.

La carta tendrá íconos con platos solidarios para que la gente sepa que al ordenarlo está aportando para la fundación Lovenet, de Ángela Aguirre, que ayuda a la nutrición de los niños de La Guajira.

“La nueva etapa de nuestro servicio estará enmarcada en la palabra ‘magia’, dice Ángela. Ese será nuestro slogan para el relanzamiento del restaurante. Para ello fue creado el Tramonti Lab, un laboratorio de creatividad y alquimia gastronómica, en donde un grupo de personas se dedica a ponerle un toque diferente a los productos. Tendremos opciones para las nuevas generaciones, pues el mercado es muy cambiante. Música en vivo en la montaña, una amplia gama de cocteles, nuevos postres y el bar Colibrí.

Desde el próximo año habrá un servicio de Urban Wellness y Coworking holístico, en el Centro de Eventos. “Será un espacio para el reencuentro, transformación, conexión y bienestar, diseñado por una prestigiosa firma norteamericana. Los expertos en estos temas podrán venir a trabajar acá, enfocados en nichos de terapias alternativas de crecimiento personal, yoga y muchos servicios basados en sanación de la mente, cuerpo y espíritu. Vamos a perfilar los eventos aprovechando la ubicación y las ventajas del sitio”. El Urban Wellness incluye espacios para terapias, medicina alternativa, salas privadas para reuniones, alquiler de espacios por horas, facilidad de conexión, y áreas rodeadas de naturaleza. Nada de lo que se va a hacer implica la construcción de nuevas áreas, sino de un rediseño interno y de reasignación de espacios. Tendremos oficinas móviles en la montaña. “Tramonti será un espacio mágico para que los bogotanos se desintoxiquen sin salir de la ciudad, y un lugar de encuentro de personas dedicados a crear conciencia”, dijo su gerente.

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