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Germán Umaña Mendoza

No más sofismas

Es necesario salir de la trampa del bilateralismo.

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
noviembre 18 de 2021
2021-11-18 01:09 a. m.
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A veces es útil partir de un buen diagnóstico. Por ejemplo en Colombia: es evidente el deterioro sistemático y permanente en las cuentas externas.

Se incrementa el déficit en cuenta corriente como porcentaje del PIB, resultado del deterioro de la balanza comercial, el aumento de la salida de utilidades de las empresas extranjeras y disminución en sus reinversiones. El único factor positivo es el del incremento de las remesas, producto de los servicios, habitualmente de poco valor agregado, prestados por los emigrantes colombianos.

Pero, ¿cómo debería financiarse esta evolución negativa? Con inversión, aumento de la oferta exportable o, en su defecto, sustitución de importaciones.

Desafortunadamente la tendencia es hacia la disminución de la inversión extranjera directa, tanto en calidad como en cantidad, pues esta sigue orientada hacia sectores extractivos que no promueven la integración a cadenas de valor en los circuitos internacionales.

De otra parte, aumenta el endeudamiento externo como porcentaje del PIB y, en consecuencia la demanda creciente de divisas para el pago de intereses y abonos a capital. Se restringe el acceso al endeudamiento externo, tanto por el aumento en las tasas de interés como por la decisión de las calificadoras de bajar el grado de inversión.

¿El modelo de internacionalización colombiano aplicado en las últimas tres décadas nos restringió los mercados externos? Evidentemente no. ¿Desarrollamos una oferta exportable diversificada e integrada a las cadenas de valor? Claramente No. ¿Se deterioraron los mercados internos y la integración andina y latinoamericana? Claro que sí.

La teoría económica nos enseña que la competencia imperfecta crea fallas de mercado si frente a los abusos de posición dominante en los mercados no se ejerce una política pública de competencia transparente.

En lo multilateral y, a partir de la Ronda Uruguay, cuando se creó la OMC, se lanzó una Ronda del Desarrollo para corregir las evidentes desigualdades producto de negociaciones que nos alejaron de competir lealmente en los mercados agropecuarios producto de los subsidios, ayudas internas y otras medidas de efecto equivalente.

Se crearon restricciones al acceso del capital conocimiento y en general a la libre circulación del progreso técnico, aumentando la protección a los monopolios u oligopolios en patentes y derechos de autor. Se otorgó una protección ‘cuasi absoluta’ a la inversión extranjera, eliminando en la práctica cualquier exigencia en requisitos de desempeño.

Los acuerdos bilaterales de libre comercio con los países desarrollados, ante el fracaso de la Ronda del desarrollo, simplemente profundizaron lo acordado en la OMC Plus, fortaleciendo las fallas de mercado descritas y la brecha en la distribución de los beneficios de la internacionalización.

¿No será el momento de evaluar el fracaso en nuestra estrategia y enfrentar las verdaderas causas, sin continuar acentuando la ceguera ante la evidencia de un diagnóstico real y preocupante?

Y, que no se nos ocurra hacer nuevos acuerdos draconianos con la China o el Japón. No más sofismas. Es necesario salir de la trampa del bilateralismo.

GERMÁN UMAÑAN MENDOZA
​Profesor

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