Johanna Peters

El otro

Johanna Peters
POR:
Johanna Peters
abril 27 de 2012
2012-04-27 02:02 a.m.
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Le era fiel a morir. No me dejaba tentar por otros.

Ni los miraba. Me parecía lo máximo y nuestra relación -de más de cinco años- iba perfecta. Pero me falló. No me habló por varios días y eso me abrió los ojos. Fue un proceso lento y seguí trabajándole al tema, pero hoy confieso que me voy con otro.

Como a Eva, me terminó tentando la manzana y me dejé convencer por los misioneros de la secta Apple.

Ya no quiero a mi Blackberry, así de crudo y simple. Las caídas del sistema iniciaron el proceso de mirar a otros y el golpe de gracia me lo dio mi operador de telefonía, al pedir sumas extravagantes para la reposición del modelo “de gama alta” que tenía (y que lograba sacar en algo la cara por la marca) y rebajarme al teléfono “común”.

Adicionalmente, mi marido se pasó al iPhone y me empezó a aterrar ver cómo él hacía y veía de todo, mientras para mí era un suplicio abrir un vínculo web.

Mi BB me empezó a parecer viejo, lento y feo. No veía las ventajas que este ofrecía contra las de otros teléfonos que avanzaban a pasos agigantados y ofrecían miles de aplicaciones.

Teclado y Messenger se volvieron causas poco sólidas, especialmente viendo cómo desaparecían los contactos de este último que me obligaron a usar Whatsapp.

Todo este proceso de desencanto se ha dado mientras la empresa productora del Blackberry -RIM- ha tenido que reportar lamentables desempeños trimestrales, sacar a sus fundadores de la dirección y ver cómo el precio de su acción ha pasado de 53 a 14,24 dólares en doce meses.

Hoy, la empresa todavía vale 7,3 billones de dólares, que no es despreciable, pero que es un desastre si se mira el precio de 29,4 billones de hace un año.

Pero lo que más me duele de esta empresa que creó un producto revolucionario en su momento, fue que la arrogancia y la ceguera se apoderaron de sus directivos y no quisieron ver cómo destruían un gran producto. Cuando decidieron enfrentar a la competencia ya no pudieron, y los Blackberry se quedaron atrás, convertidos en unos engendros tecnológicos.

Como no soy mujer de decisiones a medias, me pasé no solo al iPhone, sino al Mac, para ver qué es lo que tanto hablan los fanáticos de la marca.

No sé si esta relación será para siempre, pero por ahora cuento con el entusiasmo de mis pequeños hijos, quienes nacieron seguidores de Apple.

A pesar de ello, como toda relación seria, todavía mantengo un lazo con mi BB y no soy capaz de dejarlo del todo.

Con el resultado que ahora no solo tengo otro, sino que tengo dos…celulares, valga la aclaración, y que me hace ver como una maniática tecnológica y no una nostálgica por lo que fue un amor profundo. Quien quita, quizás RIM u otro sea capaz de resucitar al BB que a todos nos enamoró en algún momento.

Johanna Peters

Vicepresidente FD Gravitas

johanna.peters@fticonsulting.com

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