Análisis

¿Y de la Ocde qué?

Los productores de países como Colombia no encuentran el camino para subsanar sus dificultades.

Alejandro Vélez Goyeneche
POR:
Alejandro Vélez Goyeneche
abril 04 de 2019
2019-04-03 09:10 p.m.

Que si Colombia entra, que si no entra a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), que si es un club de ricos, que si Ocde es o no es vinculante, y todas las posturas que en nuestro país han rodeado la participación del país en esta organización.

Independientemente de todos los planteamientos al respecto, la Ocde continúa y pronto debe salir el ‘Agricultural Policy Monitoring and Evaluation 2019’, mediante el cual la Organización analiza anualmente (en el 2019 para el 2018) las políticas públicas aplicadas a la agricultura por los países miembros y su incidencia en el desempeño del sector.

Revisando el informe 2018, que analizó las políticas de los países miembros en el 2017, y haciendo algunos cálculos del caso, se perciben variaciones sobre la forma de medición o interpretación en torno al Estimativo de Apoyo al Productor, indicador que determina la ayuda dada por los diferentes Estados a sus productores.

En efecto, cuando analizamos los apoyos dados al productor, en términos relativos, en Colombia y en Estados Unidos, y lo que estos representan en comparación con el PIB agropecuario de cada país, se podrá apreciar, como muestra el cuadro, que Estados Unidos destina el 10,6 por ciento de su presupuesto agrícola para ayudar al productor, y que para el apoyo por la vía de soporte a los precios de mercado aplica el 3 por ciento.

Colombia, por su parte, destina el 9,2 por ciento del PIB agrícola a apoyar al productor, menos que el 10,6 por ciento que aplica la primera potencia agropecuaria mundial, pero, a diferencia de Estados Unidos, nuestro país destina el 7,4 por ciento de sus ayudas con respecto al Producto Interno Bruto a apoyar los precios de sus productores, lo que para muchos es reprochable, en la medida en que se quisiera que el productor colombiano compitiera con todo el mundo sin ayuda del Estado, sin vías, ni puertos, ni distritos de riego, ni redes de frío, ni muchos bienes públicos necesarios para garantizar la competitividad y rentabilidad del productor. Lo anterior, así suene un poco a letanía, es una realidad.

Cifras Ocde

La medición de la Ocde en el 2019, que debe estar por ser publicada, y corresponderá al panorama agropecuario del 2018.

Archivo particular.

Lo que plantean las cifras de la Ocde es que los apoyos de unos y otros pueden ser comparables, pueden ser más o menos de un año a otro y que los apoyos al precio son más malos que los demás, lo cual es muy respetable, pero debe complementarse con el hecho de que 1.901 millón de dólares dados como apoyo a los precios en Colombia no son nada cuando se aplican en un país carente de infraestructura, que no forma ni uno solo de los precios internacionales de los productos que produce y comercia, y donde su capacidad de competir está determinada por la formación de los precios de otros.

Para la Ocde, el apoyo a la agricultura como porcentaje del PIB en el 2017 en Estados Unidos representó el 0,5 por ciento del PIB promedio 2015/2017, medición que resulta desproporcionada si se tiene en cuenta el enorme valor de la producción total estadounidense, en el cual el peso relativo de la agricultura es de apenas el 1 por ciento, y si se compara con el 10,6 por ciento que representa la ayuda con respecto al PIB agrícola de ese país.

Con todo, la medición de la Ocde en el 2019, que debe estar cerca de ser publicada, y corresponderá al panorama agropecuario del 2018, servirá de punto de partida para medir los resultados de gestión de la administración del presidente Duque en materia agropecuaria.

Pero en el fondo, la problemática de los efectos del apoyo a la agricultura por parte de los países desarrollados, su impacto en la formación de los precios de los productos versus las condiciones de la producción de las economías en desarrollo y su escasa posibilidad de incidir en los precios, todo ello sumado a la mayor o menor posibilidad de proveer bienes públicos para mejorar o equilibrar la competitividad país, sigue ahí y, lo más preocupante, pareciera ser que a nadie importa las condiciones de inequidad de los compromisos de reducción de ayuda interna en el marco de la Organización Mundial del Comercio, tema que ya poco se discute en el marco multilateral.

Mientras todo esto pasa desapercibido, los productores de los países como Colombia no encuentran el camino para subsanar sus dificultades: mientras las importaciones crecen, la pobreza y la informalidad en el campo aumentan y las perspectivas no lucen alentadoras. ¿Será pesimismo, o realidad?

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