VIERNES, 01 DE MARZO DE 2024

Noticias económicas de Colombia y el mundo

Carlos

Nuestra Política de Tratamiento de Datos Personales ha cambiado. Conócela haciendo clic aquí.

close
Carlos Tellez

Caos controlado

Con voluntad para incomodarse, y con las fuentes de preocupación claras, el paso siguiente es pensar.

Carlos Tellez
POR:
Carlos Tellez

La situación del mundo era ya compleja hace algunas semanas y, tal vez apegados a una mezcla de esperanza e ingenuidad, no esperábamos que nuevos eventos relevantes contribuyeran a escalar tal complejidad en forma significativa. Pero sucedieron. Así son los tiempos que vivimos.

Con certeza, y por buenas razones, muchas personas del mundo empresarial experimentan la sensación de estar desarrollando sus negocios en medio de un espiral de caos descontrolado, en el que las sorpresas son la constante e incluso pareciera que la capacidad para gestionarnos como especie en el planeta se quedara corta. La tentación de caer en la desesperanza se eleva entre los empresarios, y no son evidentes las señales que anticipen un entorno mejor en el corto plazo.

Este es el contexto para las conversaciones estratégicas en muchas empresas, de lo cual soy testigo pues a quienes hacemos consultoría en esta área con frecuencia nos invitan precisamente dada la complejidad de la situación que deriva en una mayor dificultad para dialogar.

Lo primero que le sugiero a los equipos ejecutivos sometidos a una alta presión por las circunstancias es que definan si están en disposición de incomodarse. En medio de ese aparente caos externo, es poco probable tener conversaciones estratégicas articuladas, productivas y armónicas de principio a fin.

Lo segundo que les pido, como preparación para las conversaciones, es identificar sus principales fuentes de preocupación sobre el futuro alrededor de las cuales amerita invertir tiempo y esfuerzo. En tiempos de urgencia por mejorar los resultados, y darle la vuelta a lo que sucede, tener conversaciones marcadas por rodeos y superficialidad es absolutamente contraproducente.

Con voluntad para incomodarse, y con las fuentes de preocupación claras, el paso siguiente es pensar. Suelo enviar a los equipos preguntas para motivar su reflexión a fin de que no lleguen a la conversación a aportar en frío. Toda la inversión que hagan los participantes en estos espacios para prepararse a nivel individual es tiempo muy valioso que ahorran en la sesión colectiva.

Finalmente, ya en la conversación, cuatro reglas son claves: confianza, honestidad, síntesis y flexibilidad. La primera para aportar, la segunda para hacerlo con transparencia, la tercera para avanzar productivamente, la cuarta para llegar a acuerdos. Cuando hacemos estrategia, es importante pasar primero por una etapa de divergencia antes de buscar la convergencia.

Así entonces, en estas sesiones creamos entre todos una especie de caos controlado para pasar luego, con todos los insumos en la mesa, a construir las mejores respuestas posibles a las preocupaciones vigentes.

Seguiremos navegando tiempos complejos y fortalecer la capacidad de conversar estratégicamente en las empresas será cada vez más necesario.

CARLOS TÉLLEZ
​carlos@carlostellez.co

Destacados

Más Portales

cerrar pauta

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes