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Gonzalo Gallo González

Efecto placebo

No es un medicamento, pero obra como tal por la fe o la sugestión de la persona.

Gonzalo Gallo González
POR:
Gonzalo Gallo González

Emile Coué, 1857-1926 fue un sicólogo francés, poco conocido, pero que abrió caminos para vivir mejor. Fue la primera persona que le dio valor e importancia al tremendo poder de la “sugestión consciente”.


Enseñó a alimentar la mente repitiendo palabras o imágenes como autosugestión positiva. Lo que repites de modo consciente, va a la mente subconsciente y tiene mucho poder. Puedes reprogramar y condicionar tu mente para que sea tu aliada en lograr lo que quieres.

La mente condicionada es capaz de producir una orden para lo que deseas. Emile aprendió hipnosis y es famoso su mantra: Todos los días, en todos los sentidos, me va cada vez mejor. Practica mucho la autosugestión con ese mantra o el que tú quieras crear. Decreta con fe.

Emile, siendo farmaceuta, descubrió el efecto placebo con los pacientes a los que atendía. Comprobó que alguien si se autosugestiona de que algo lo cura, y eso puede hacer que se realice.

Placebo es lo que se da como pastilla de azúcar, líquido, terapia o una buena afirmación. O sea,no es un medicamento, pero obra como tal por la fe o la sugestión de la persona.

El efecto se usa en la medicina con pacientes que no pueden tomar un medicamento por contraindicación. Poner de presente el poder maravilloso de la fe y de la sugestión consciente. Se da información falsa al paciente, pero los efectos son positivos curativos porque él quiere curarse.

Toma consciencia del tremendo poder que tienen estas dos palabas: “Yo quiero”. Dijo un sabio Guía: “La palabra “yo” es la clave que pone en marcha el motor de la creación.
Las palabras “yo quiero” son sumamente poderosas, son órdenes para el Universo.

El secreto es que salgan del corazón, y se repitan mucho con fe para que se hagan realidad. Un pensamiento expresado se convierte en algo exteriorizado, en algo real. Los pensamientos y las palabras son creadores, y también lo son los actos.

Pensamiento, palabra y acción son la energía que termina creando la realidad que vives. Por lo mismo, elige ser bien consciente de cómo piensas, hablas y actúas.
La energía vital se origina en tu forma de pensar, de hablar, de sentir y de actuar. Según como vives, te conectas con frecuencias vibratorias positivas o negativas. Si meditas con frecuencia, percibes diferentes tipos de energía que circulan en tu cuerpo.

Según los Maestros espirituales son más de cien distintos tipos. La energía vital crece con una paz constante que te sube a una zona de luz y conectas con el Espíritu. Tienes un gran potencial que crece si vibras en amor a ti mismo, a Dios y a los demás. Si tu mente está contaminada y no manejas bien tus emociones, la energía vital baja. Sube cuando amas, sirves, meditas, tienes paz interior, y actúas con consciencia y coherencia.

Gonzalo Gallo G.

Escritor y conferencista.

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