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Roberto Angulo

Estadísticas oficiales y debate público

El Dane salió con un cuestionario reducido en 155 preguntas de la Encuesta de Calidad de Vida ... ¿por qué las recortó?”.

Roberto Angulo
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Roberto Angulo

Las estadísticas oficiales siempre están en el ojo del huracán, y así debe ser, son los números que alimentan la narrativa oficial, son insumo central de la producción de conocimiento por parte de la academia, de los tanques de pensamiento y de las firmas de consultoría; y son cruciales en los procesos de toma de decisiones del sector público, privado y de las organizaciones civiles.


Hay quienes piensan que las estadísticas oficiales se producen en una urna aislada de los conflictos entre los grupos de interés de la sociedad.

Esta visión, pienso yo, además de ingenua, puede ser nociva, pues no reconoce la naturaleza de los números oficiales que, por su enorme relevancia para la vida de las personas y las comunidades, están sumergidas en el debate político, y no me refiero al riesgo de manipulación política de las estadísticas, esto es apenas una parte, sino al debate político entendido como el espacio donde la ciudadanía se pone de acuerdo sobre los asuntos de interés público.

William Alonso y Paul Starr, de las universidades de Harvard y Princeton respectivamente, en su clásico estudio de 1987 La política de los números, indagaron sobre las fuerzas sociales y políticas que moldean las estadísticas oficiales. El mensaje de Alonso y Starr fue contundente: “las estadísticas oficiales no son simplemente un espejo de la realidad. Reflejan preconcepciones y teorías sobre la naturaleza de la sociedad.

Son el producto de intereses sociales, políticos y económicos que por lo general están en conflicto entre sí”.

Al respecto, las buenas prácticas han llevado a coger el toro por los cuernos y, contrario a promover oficinas estadísticas ombliguistas y aisladas del mundo exterior, se contemplan espacios para tomar decisiones colegiadas y escuchar las demandas sociales, como son los comités de expertos y las consultas a los usuarios para la identificación de necesidades en cada operación estadística.

Esta semana varios usuarios de la Encuesta de Calidad de Vida, una de las principales fuentes de estadísticas sociales del país, supimos que el Dane había salido a campo con un cuestionario reducido en 155 preguntas sin haber surtido el proceso de consulta de necesidades con externos.

La omisión de este proceso, antes de salir a campo, que está definido en los lineamientos del Sistema Estadístico Nacional oficializados por el mismo Dane, generó suspicacias, desinformación y desconfianza en un instrumento que apenas está en recolección, ¿Por qué el Dane recortó la Encuesta de Calidad de Vida sin consultarlo con los usuarios?

Es crucial que el Dane, en aras de mantener la confianza que se ha ganado en muchos años de trabajo, y en virtud de honrar sus procesos con ejemplo de rigor, restaure estos espacios de retroalimentación con usuarios, no hacerlo impide catalizar las tensiones políticas y por esta vía se puede minar la confianza en sus números.

A fin de cuentas, como dice Starr, “los juicios políticos están implícitos en la elección de qué medir, cómo medir, cada cuánto medir y cómo presentar e interpretar los resultados”.

Roberto Angulo
Socio fundador de Inclusión SAS
Rangulo@inclusionsas.com

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