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Ricardo Ávila
análisis

Efectos colaterales

Estudio encuentra que las decisiones que toman las autoridades monetarias en EE. UU. tienen un fuerte canal de transmisión que opera en América Latina

Ricardo Ávila
Exdirector de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila

A lo largo de las semanas pasadas, los mercados financieros internacionales han vuelto a vivir episodios de turbulencia, por cuenta del alza en los intereses de los bonos más apetecidos por los inversionistas. En Alemania, por ejemplo, la rentabilidad de los papeles emitidos por el gobierno federal llegó a su punto más elevado en 12 años a comienzos de octubre.

Sin embargo, es en Estados Unidos en donde la situación se siente con más fuerza. De tal manera, el rendimiento de los títulos del Tesoro se ubicó en el nivel más alto en 16 años, hace unos días, al acercarse al 4,9 por ciento anual. Si bien la presión disminuyó en las jornadas siguientes, las ramificaciones de lo ocurrido son múltiples.

Para citar un caso, las autoridades miran con inquietud el impacto que una pérdida implícita en el valor de los bonos citados puede tener sobre aquellas instituciones financieras que los tienen en sus balances. Más allá de que las normas permiten que el activo se conserve hasta el vencimiento, evitando su valoración a precios de mercado, los peligros saltan a la vista.

Basta recordar lo sucedido en marzo con el Sillicon Valley Bank, que naufragó tras una corrida de depósitos. En su momento, los cuentahabientes de la entidad optaron por retirar su dinero en forma masiva, tras conocerse cuantiosas pérdidas contables atadas a inversiones en renta fija.

De otro lado, tanto los poseedores de acciones como quienes han recibido créditos con tasa variable en cualquiera de las economías que sintieron el “sacudón” de los bonos, se verán afectados. A fin de cuentas, el panorama de riesgos y costos es muy diferente ahora al de hace un par de años.

Aunque los expertos no dan una sola explicación respecto a lo ocurrido, no hay duda de que el aumento en la inflación y las políticas de los diferentes bancos centrales para contenerla juega un papel central en la historia. En lo que atañe a las naciones industrializadas el mensaje es que la política contraccionista seguirá hasta tanto los índices bajen de manera más decidida.

A primera vista, el dilema sobre aumentar o no tasas de intervención debería importar principalmente a los ciudadanos de aquellos países en donde se toman las decisiones. Pero la verdad es que en un mundo en el que operan los vasos comunicantes, la realidad es otra.

¿Qué puede esperar América Latina, entonces? La respuesta es que el costo de endeudarse tenderá a ser mayor y que aquellas obligaciones atadas a tasas variables serán más onerosas, algo que será un dolor de cabeza para gobiernos y empresas, según sea el caso.

Y las réplicas no se detendrán ahí. Así lo viene de mostrar un artículo de corte académico, escrito por cuatro expertos: Carlos Giraldo, Iader Giraldo, José Gómez y Jorge Uribe. Los dos primeros trabajan para el Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR) en Bogotá, mientras que el tercero está adscrito al Lehman College de Universidad de la Ciudad de Nueva York y el último a la Universidad Abierta de Cataluña en Barcelona.

La investigación examina el impacto de los choques de política monetaria en Estados Unidos sobre el crédito bancario en cinco de las grandes economías de la región (Brasil, México, Colombia, Perú y Chile) donde la presencia de instituciones financieras norteamericanas es limitada. Los datos utilizados vienen del balance de todos los bancos en esas naciones, entre 2000 y 2021.

Contra lo que podría llegar a creerse, el trabajo demuestra que las decisiones tomadas por el Banco de la Reserva Federal causan efectos en el crédito bancario de los países examinados. Puesto de otra manera, no hay aislamiento, sino que aparece un canal que sirve de conducto para que las repercusiones de lo que determinan las autoridades estadounidenses se sienta más al sur.

En concreto, la investigación encontró que, en promedio, un aumento de un punto porcentual en la tasa de los fondos que provee la Reserva Federal resulta en una reducción de 80,6 puntos básicos en el ritmo de crecimiento de los préstamos concedidos por los bancos latinoamericanos, objeto del estudio. No obstante, se advierte que aquellas entidades con perfiles de liquidez y solvencia más elevados tienden a experimentar un efecto mayor en su oferta de créditos”.

Dentro de las posibles interpretaciones para que el canal referido opere aparece la de que “los banqueros comerciales locales desarrollan expectativas de que sus respectivos bancos centrales reaccionarán de manera conmensurada”, asegura el escrito. “En consecuencia, anticipan y responden a esas expectativas restringiendo su actividad crediticia”, añade el documento.

Tales hallazgos son importantes y más aún a la luz de la coyuntura actual. Queda claro que esta también es una faceta particular de la globalización que toca directamente a la región latinoamericana y que merece ser incorporada por los banqueros centrales a la hora de definir sus determinaciones de política.

Ricardo Ávila
Exdirector de Portafolio

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