VIERNES, 01 DE MARZO DE 2024

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Rodolfo Segovia S.

El hilo conductor

Desvela la eficiencia con que Petro, además de los poderes propios de la presidencia, se va apoderando de otras palancas de poder.

Rodolfo Segovia S.
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Rodolfo Segovia S.

El Estado es de todos y, por lo tanto, bueno. Ese el hilo conductor de la filosofía política de Gustavo Petro. Hasta la desaparición del Estado en la perfección de la sociedad comunista, el que todo sea de él es nirvana de los marxistas. Es posible que el presidente Petro no almacene toda la teoría en la cabeza -a veces da la impresión de deficiencias en su formación económica- pero la ecuación, propiedad del Estado y bienestar, sí que la tiene muy bien resuelta.

Desvela la eficiencia con que Petro, además de los poderes propios de la presidencia, se va apoderando de otras palancas de poder. 

Los ejemplos abundan: las Cámaras de Comercio, las Cajas de Compensación Familiar que están siendo poco a poco intervenidas (sin razón valedera), y que, aparte su propia influencia regional, son escaleras para hacerse al control de la mayoría de las EPS importantes del país. En ese mismo acápite está el afán por interferir la Federación de Cafeteros y la amenaza de debilitar el Fondo Nacional de Café de no lograrlo. Estas y otras manifestaciones apuntan a armar el Estado bueno y paternal. 

Otro frente del Estado bueno es el desmonte de la colaboración del Estado con los privados, en negocios que conlleven la administración de dineros públicos, como los que surgieron de las reformas después de 1990. Ahí caben, entre otros, los Fondos Privados de Pensiones y todo el esquema de aseguramiento de salud por las EPS. Por su parte, la distribución de energía eléctrica pasa por un momento aciago y vulnerable, y con una Creg sin independencia, dada la interinidad de sus miembros.

La verdad es que por los instrumentos regulatorios con que cuenta el Estado colombiano, es mucho lo que un presidente decidido puede hacer para sus fines, apenas sin vulnerar el estado de derecho. En tiempos de don Sancho Jimeno, el enhiesto defensor de Bocachica en 1697, el Estado español regulaba mucho, pero rara vez intervenía en la actividad económica.

La superabundante retórica ‘X’ denigra de aquellas manifestaciones que no son del Estado. A la actividad privada no solo se le ignora, sino que se le condena como indigna y se la tilda de explotadora y “esclavista”. Es un pasaje incómodo para quienes han arriesgado y luchado por sacar adelante empresas y esperan al menos neutralidad, cuando no aplausos en vez de insultos.

Por el momento, sin embargo, y aparte de la ambigua posición respecto a la propiedad de la tierra, el Presidente se ha limitado a los epítetos. Habrá que ver si se llega a situaciones de fuerza después de la Paz Total, ya exhibidas por la minga indígena.

No hay que dejarse distraer por las grandilocuentes ínfulas de salvador del planeta.

Como la tierra es ancha y ajena, eso es para la galería, que al parecer está cada vez menos dispuesta a atender la rebuscada retórica. Por aquí se está apenas a media película, pero ya es muy claro el hilo conductor. 

RODOLFO SEGOVIA S.
Exministro e historiador

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