MIÉRCOLES, 17 DE ABRIL DE 2024

Noticias económicas de Colombia y el mundo

Carlos

Nuestra Política de Tratamiento de Datos Personales ha cambiado. Conócela haciendo clic aquí.

close
Jorge Restrepo

Fila para las mayorías

Evitar la aprobación permitiría comenzar a reparar ese daño: comenzando porque el Senado decida no votar las reformas del Gobierno.

Jorge Restrepo
POR:
Jorge Restrepo

El Gobierno durante esta legislatura no ha perdido poder como tantos pronosticaron: las reformas a la salud y las pensiones siguen su trámite, la laboral revive y las de justicia y otra tributaria se incuban.

Empresas de la salud, del sector solidario y del sector privado, han cedido a la presión de las superintendencias y la táctica del desfinanciamiento: ya dos de las grandes no ofrecen seguros complementarios, y otra decidió dejar el negocio del aseguramiento en el sistema público. El gobierno aprovechó la fragilidad del sistema para causar su derrumbe y presionar la reforma con la “crisis explícita”.

Tendremos una separación del cubrimiento en salud en dos con un gran aumento de la inequidad: quienes puedan pagar una póliza privada lo harán, a mucho mayor precio de lo que hoy pagan por la medicina prepagada o por los planes complementarios al plan de beneficios en salud del sistema público. Los demás, estarán servidos por un sistema de salud congestionado, con fila para la gran mayoría y demoras en la atención, acceso mediado por gobernantes locales que cederán a la tentación de asignar cupos, contratos y prioridades. Un “despiporre” del sistema.

¿Por qué un gobierno promueve una reforma a la salud pública regresiva y que daña el único servicio público que en Colombia se presta con universalidad y los mejores estándares a nivel mundial? Porque favorece a grupos de interés representados en el Congreso que apoyan al Gobierno: alcaldes y gobernadores que recibirán multimillonarios recursos -ya se ejecuta desde el año pasado esa plata- para reformar la infraestructura local de salud, asociaciones de trabajadores que prefieren formas de contratación menos flexibles y grupos organizados de médicos y terapeutas que perdieron con la Ley 100 su poder monopólico frente a los pacientes y quieren, legítimamente, recuperar ese poder y ese ingreso.

En pensiones pasa algo similar. La reforma favorece a las clases medias altas urbanas con empleos seguros, cerca de la edad de retiro, a quienes les garantiza el subsidio durante lo que les queda de vida: esas megapensiones megasubsidiadas no se tocan en la reforma.

A las generaciones que con el ahorro de su propiedad tienen hoy una garantía de pensión mínima se les promete una pensión subsidiada de hasta tres salarios mínimos que ellos mismos no tendrán cómo pagar con sus impuestos, según las proyecciones del Comité Autónomo de la Regla Fiscal y del Ministerio de Hacienda. Con razón tantos jóvenes se van y cada vez más se quedan fuera de Colombia.

En salud y pensiones pierden las mayorías. El sólo trámite de las reformas ha causado daño -la desaparición de empresas, la ruptura de contratos, la caída de la inversión, dejar de ahorrar para el retiro. Evitar su aprobación permitiría comenzar a reparar ese daño. Se puede aún salvar lo que tenemos: comenzando porque el Senado decida no votar las reformas.

JORGE RESTREPO
​Profesor de economía de la Universidad Javeriana
X: @jorgearestrepo

Destacados

Más Portales

cerrar pauta

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes