MARTES, 27 DE FEBRERO DE 2024

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Camilo Herrera Mora

Lo mínimo del mínimo

Los sindicatos saben bien lo que pasa, las empresas lo están sintiendo y el Gobierno sabe que en esta decisión se juega el 2024. 

Camilo Herrera Mora
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Camilo Herrera Mora

La productividad laboral cayó. Lo que no es una sorpresa porque la cantidad de nuevos empleos creció más que el PIB, lo que causa que en 2023 se necesitaran más personas para producir lo mismo, lo que significa que el SMLV en 2024 no deba subir mucho.

Esto es muy técnico y por eso es importante explicárselo a la gente. El salario mínimo aumenta en función de dos cosas: (1) la inflación y (2) la productividad. Es claro que la inflación de 2023 puede acabar cerca del 10% y que la productividad cayó. Según los fallos de la Corte Constitucional, el SMLV debe subir la inflación del año anterior más lo que se haya ganado por productividad laboral, ya que eso busca darles a los empleados, lo que ellos dieron a las empresas. Más en este caso, no aportaron más.

Este salario puede subir más porque se fija de dos maneras: por acuerdo en la Mesa de Concertación Laboral (Gobierno, empresas, sindicatos) o, por un decreto del Gobierno; los fallos dicen que la inflación es “lo mínimo que debe subir el mínimo” y eso pone el aumento del salario mínimo en un numero cercano 10% para 2024, como dijo en una entrevista en EL TIEMPO el Ministro de Hacienda.

Ahora bien, con el fuerte aumento que tuvo el SMLV en 2023 -elevó su valor real casi un 4%- no se ve prudente subirlo mucho más; más aún sabiendo que el Gobierno estará corto de presupuesto y subir los salarios lo afecta directamente.

Más allá del debate ideológico y político entre Gobierno, gremios y sindicatos, hay realidades evidentes que hacen que la mesa de negociación deba pensar en términos de prudencia y no de un acto político: (1) la capacidad de compra del SMLV creció mucho entre 2021 y 2023, (2) el empleo dejó de crecer hace tres meses, (3) el PIB se contrajo en IIIQ de 2023 (y es posible que en el IVQ), (4) la inflación subió por ascensor y va bajando por las escaleras, al mismo ritmo de las tasas de interés (4); a lo que se debe sumar varios indicadores negativos de la banca, del comercio y la industria, que hacen pensar que el primer semestre de 2024 será muy pesado.

Si el salario mínimo sube 10% es más fácil volver a la senda de crecimiento y bajar la inflación. Si sube más, los costos de las empresas subirán y deberán transmitir eso a precios, causando que la inflación baje más despacio y que las tasas se demoren más en bajar.

Los sindicatos saben bien lo que pasa, las empresas lo están sintiendo y el Gobierno sabe que en esta decisión se juega el 2024. “Mesa de Concertación Laboral, ¡salve usted la Patria!”.

Camilo Herrera Mora
Fundador de Raddar

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