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Miguel Gómez Martínez

Política fácil y política difícil

Los que se indignan cuando, desde la oposición, utilizan las mismas estrategias que ellos utilizaron cuando no estaban en el poder.

Miguel Gómez Martínez
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Miguel Gómez Martínez

James Buchanan, premio Nobel de economía en 1986, realizó una importante contribución al análisis económico de los asuntos públicos. Consideró al político como una persona que busca maximizar su actividad obteniendo el máximo de votos. Trabajó aspectos muy interesantes como el papel de los grupos de presión y las organizaciones de cabildeo utilizando conceptos económicos.

Buchanan reconocía que las fuerzas políticas se parecían a las leyes del mercado y por lo tanto encontraban su equilibrio. La democracia también debe tener sus contrapesos internos. La separación de los poderes busca que las funciones públicas no estén concentradas y que neutralicen cualquier exceso de alguna de ellas. La prensa, los partidos políticos, las redes, la opinión pública deben ser contrapoderes que operan para evitar cualquier amenaza de las libertades pública o exceso de poder.

Una democracia requiere el equilibrio entre el gobierno y la oposición.

Hacer oposición es fácil y cómodo. Es la política sin responsabilidad. Basta con identificar los puntos débiles del gobernante para hacerlos evidentes y protuberantes. Se trata de aprovechar cualquier falencia, error o ausencia para resaltar la inconveniencia del que gobierna, su falta de coherencia, transparencia o su ineptitud.

La política difícil es el ejercicio del poder. Los que gobiernan tienen todas las limitaciones encima. Los presupuestos no son suficientes, las expectativas de la población son desmedidas, la presión de la prensa y la opinión es constante. Nada es suficiente, toda acción es demasiado tardía y siempre hay inconformismo. Gobernar no es fácil como lo es ejercer, desde el balcón, la oposición.

Hay políticos que brillan que la oposición, en la política fácil. Tienen la facilidad de encarnar el descontento y expresarlo de manera oportuna. Encuentra los símbolos y mensajes que conectan con el descontento. Su popularidad crece a medida que la del gobierno, los que hacen política difícil, se desgasta.

Por lo general los opositores exitosos ganan las elecciones y deben cambiar de rol. El poder trae ventajas, pero también limitaciones. Les corresponde enfrentar sus duras responsabilidades e ingratitudes. Muchos descubren que las habilidades que les sirvieron en la oposición no son las que se requieren para gobernar con eficiencia. Las realidades del poder son tozudas, las presiones enormes y las frustraciones constantes.

Es fundamental que el antiguo líder de la oposición entienda rápidamente que su papel es diferente. Mientras más rápido lo haga mejor para su gobierno.

Lo que no se puede es gobernar como si se estuviera todavía en la oposición. Pendientes del retrovisor para seguir culpando al anterior gobierno de todos los males, están los que no entienden su nuevo rol. También los que se indignan cuando, desde la oposición, utilizan las mismas estrategias que ellos utilizaron cuando no estaban en el poder.

La oposición es cómoda, gobernar es lo retador.

MIGUEL GÓMEZ MARTÍNEZ
Decano de Economía Universidad del Rosario
migomahu@gmail.com

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