close

MARTES, 16 DE ABRIL DE 2024

Noticias económicas de Colombia y el mundo

Carlos

Nuestra Política de Tratamiento de Datos Personales ha cambiado. Conócela haciendo clic aquí.

close
Camilo Herrera Mora

Sofismas laborales

Estos sofismas laborales que hemos creado hacen que el tema sea penoso y denigrante, porque se aborda desde lo político y no desde lo productivo.

Camilo Herrera Mora
POR:
Camilo Herrera Mora

Así suene incómodo, es bueno recordar que el salario mínimo no es igual al mínimo ingreso mínimo que requiere un hogar. 

Primer sofisma. Un salario mínimo casi nunca es suficiente para mantener una familia y menos en ciudades principales.

En Bogotá la capacidad de compra de un mínimo es menor que en el resto del país, como se evidencia en los límites de pobreza monetaria en Colombia, que en 2022 fue de $386.964 a nivel nacional y de $536.108 en la capital del país.

“El salario mínimo mensual es la remuneración mínima establecida por la ley que los empleadores deben pagar a sus trabajadores por su labor durante un mes de trabajo. El Código Sustantivo del Trabajo define el salario mínimo como aquella remuneración que todo trabajador tiene derecho a percibir para costear sus necesidades normales y las de su familia (artículo 145 del CST)”, según actualícese.com.

Esto implica que el salario mínimo es el menor valor posible que un empresario debe pagar a un empleado, según el valor que aporta al producto final, más no significa que ese sea el valor que le debe pagar.

Para muchos empresarios es normal pagar más del mínimo, incluso para muchas empresas del país es una política interna hacerlo

Segundo sofismaLas normas laborales están pensadas para proteger al trabajador, porque claramente en la historia algunos (no todos) empresarios han abusado de sus colaboradores. Más esto no hace que todos los empresarios abusen continuamente de sus trabajadores. Lo que nos lleva al tema de una parte de la reforma laboral, donde se busca más rigidez para despedir un empleado y que las liquidaciones sean más altas según la cantidad de años que lleve en la empresa.


Si entre más tiempo se tiene a un empleado es más costoso su retiro, eso no hace que se deba despedir o retirar. Si hay un talento en la empresa los empresarios lo cuidan. Quizá sea costoso al final, más el valor presente del empleado es más alto. Lo que se hace es una provisión para el retiro.

Tercer sofisma. Estos sofismas laborales que hemos creado hacen que el tema sea penoso y denigrante, porque se aborda desde lo político y no desde lo productivo.

Es simple: (1) El empleador debe saber desarrollar y cuidar su talento. (2) El empleado debe saber cuándo quedarse a aprender y a aportar y cuándo seguir su camino. (3) La continuidad en la empresa no es un tema del valor de liquidación o del tiempo en la empresa. (4) Si puede, pague más del mínimo porque puede que ese empleado aporte poco por el valor del producto final, más casi siempre da su máximo esfuerzo. La empresa es la que debe crear incentivos para que el empleado cada vez sea mejor y aporte más, no la ley.

Camilo Herrera Mora
Fundador de Raddar.

Destacados

Más Portales

cerrar pauta

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes