JUEVES, 22 DE FEBRERO DE 2024

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Un paso hacia la equidad económica

Estas cifras subrayan la demanda urgente de hacer un giro en materia de educación, y replantear las prioridades del sistema educativo.

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A medida que el mundo aumenta su complejidad en la economía global, se vuelve fundamental que todas las personas desarrollen habilidades para gestionar de manera efectiva e independiente sus recursos económicos. Estos conocimientos son el punto de partida para alcanzar la salud financiera necesaria para construir un bienestar que integre todos los aspectos de la vida.

Ahora bien, ¿qué entendemos por salud financiera? Se refiere a la capacidad de administrar los recursos de forma eficiente y sostenible a lo largo del tiempo. Implica tanto encontrar un equilibrio entre gastos e ingresos, como tener la capacidad de manejar las propias deudas y trabajar por mantener un nivel estable y adecuado de ahorro e inversión. Mantener una salud financiera favorable es fundamental para entender por qué los contextos de crisis no afectan de igual manera a todas las personas, aunque tengan el mismo poder adquisitivo: quienes tienen un desorden financiero en su vida sufrirán mucho más los efectos de un entorno económico inestable.

Según el último informe del Global Findex, la brecha de género se ha cerrado globalmente desde 2014, pero en A. Latina y el Caribe aumentó alrededor de tres puntos porcentuales. Estudios del Banco CAF en la región muestran brechas de género no solo en el acceso y uso de productos financieros, sino también en conocimientos, habilidades, actitudes y comportamientos financieros. Estas disparidades contribuyen a niveles inferiores de bienestar financiero para las mujeres.

Los datos revelan que en su índice de educación financiera Colombia tiene tan solo 12,5 puntos de un máximo de 21. Estas cifras subrayan la demanda urgente de hacer un giro en materia de educación, y replantear las prioridades del sistema educativo, tanto en la etapa de escolarización como en los años posteriores.

Democratizar la educación financiera significa, a nivel colectivo, impulsar el progreso de la sociedad en su totalidad y, a nivel individual, universalizar el despliegue de la libertad de cada persona. Según The Global Entrepreneurship Monitor, actualmente más del 50% de las mipymes de la región están dirigidas por mujeres. Sin embargo, todavía existen diversas trabas que limitan diariamente la posibilidad de desarrollo de mujeres en materia de finanzas y dificultan el acceso a herramientas que permitan romper de una vez por todas con el techo de cristal. Que existan espacios para divulgar la cultura financiera es un primer paso para impulsar el progreso de la sociedad hacia una mayor equidad económica.

El siguiente debe ser la implementación de prácticas que contribuyan a reducir la brecha de género que todavía no logra escapar del ámbito económico. Si le damos un uso inteligente, la educación financiera puede ser un poderoso igualador con la capacidad de forjar un camino hacia una sociedad más justa y próspera para todos.

Sofía Gancedo
Máster en Economía de Eseade y cofundadora de Bricksave.

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