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Andrés Barreto

Fútbol y competencia

A pesar de haber sido sancionados por la SIC por el cartel de reventa de boletas... los directivos del fútbol  siguen sin ser apartados de sus cargos.

Andrés Barreto
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Andrés Barreto
noviembre 22 de 2022
2022-11-22 09:07 p. m.
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Inició en Qatar el mundial de fútbol 2022. Desde el mundial de Rusia 2018 la FIFA y este torneo han estado permeados por denuncias de corrupción y violaciones, lo que pasa por países que compran o influyen en la sede de los mundiales, hasta los nexos que a veces involucran otros actores.

Para el caso de Catar la escogencia de la sede no estuvo ajena de debate, desde un Estado cerrado del mundo árabe musulmán que debería recibir una pluralidad de culturas, naciones y costumbres, hasta los problemas de derechos humanos asociados a cumplir con la sede del mundial.

Hay denuncias de trabajadores migrantes en condición de esclavitud y explotación provenientes de India, Bangladesh y Nepal, ausencia absoluta de derechos laborales, salariales, de seguridad social, pago de coimas a los contratistas para poder acceder a trabajos, tratos degradantes e inhumanos, y prohibición de abandono del país.

No es responsabilidad de Maluma, ni de los jugadores referirse a esto, es obligación de los Estados y de las organizaciones internacionales evitarlo, denunciarlo y sancionarlo, en especial, ante la permisibilidad que siempre se ha tenido con la FIFA como si fuera una supra organización internacional, y de la que ya hemos visto reprochables actuaciones en el marco del Fifagate, el Mundial de Rusia de 2018, y la complicidad con las federaciones - como la colombiana - que han sido sancionadas y condenadas por violar la ley.

Si algo nos dejó claro Fifagate -tras las acciones de la justicia estadounidense y suiza -, es que la FIFA no está por encima de la ley, ni es inmune ante la ley. El ser la máxima garante del fútbol profesional y de una competencia deportiva de esa naturaleza la debería hacer más responsable y cumplida por las expectativas que genera, los intereses que representa y el impacto de sus actuaciones.

El caso americano es capítulo aparte, no se debe olvidar Concacaf y Conmebol, en la que se vio involucrado Luis Bedoya Giraldo, procesado penalmente en los EE. UU. y suspendido de por vida para participar en cualquier actividad relacionada con el fútbol profesional.

Además de esto, el poco apoyo que tuvo la selección femenina de fútbol sub-17 por parte de las directivas, y que es el único equipo profesional colombiano que nos llena de gloria con su subcampeonato mundial, demuestra el gran valor de las jugadoras y la total desconexión de la Federación Colombiana de Fútbol y su directiva con la equidad de género.

Más que increpar cantantes por temas que no son de su responsabilidad, pensemos por qué a pesar de haber sido sancionados por la Superintendencia de Industria y Comercio por el cartel de reventa de boletas el 6 de julio de 2020, sanción ratificada el pasado 16 de noviembre por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, los directivos del fútbol colombiano siguen tan campantes sin ser apartados de sus cargos, sin perjuicio de las responsabilidades penales y deportivas aún pendientes de decisión.

Andrés Barreto González
Ex Superindustria y Comercio
andresbarretog@gmail.com

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