Andrés Barreto
Columnista

¡Que viva el empresario!

Si de víctimas se trata, los empresarios y los consumidores también lo son como consecuencia de los bloqueos.

Andrés Barreto
POR:
Andrés Barreto
junio 08 de 2021
2021-06-08 08:30 p. m.
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Una de las peores consecuencias que dejará este paro es el marcado discurso antiempresarial. En un ambiente permeado por la polarización constante de los medios de comunicación, la política y la angustia colectiva generada por la pandemia, y en dónde alcanzamos a soñar con algo de unión en torno al personal de la salud y los empresarios, parecería que ya los hemos olvidado.

El personal de salud tiene el trabajo más importante y que debería gozar del mayor reconocimiento social, salvar vidas; por su parte el empresario tiene un rol fundamental en cualquier sociedad, generar empleo y bienestar.

Estuvimos de acuerdo en salir a aplaudir médicos, para después amenazarlos si eran nuestros vecinos. De forma similar a los empresarios que tuvieron que cerrar sus negocios, ‘reinventarse’ o simplemente aguantar pagando nóminas y tributos para no generar más afectaciones, también dijimos apoyarlos comprando sus productos o accediendo en lo posible a sus servicios.

El gobierno se ‘metió la mano al dril’ con planes, programas y subsidios, haciendo un gran esfuerzo fiscal que bien valía la pena pues salvaba empleos, protegía familias en un momento de dificultad y garantizaba el ingreso digno para comer, vestir y comprar medicinas.

Cuando los empresarios estuvieron dispuestos a sacrificar su ahorro, utilidades y beneficios en favor de sus trabajadores, hoy tenemos al empresario satanizado como si fuera sinónimo de opulencia o ganancias, nada más alejado de lo que significa hacer pequeña y mediana empresa.

Hoy con las vías bloqueadas, no solo violando la ley penal, sino afectando el abastecimiento, la cadena logística, las exportaciones y a los trabajadores que ya no consiguen llegar a sus trabajos, el empresariado ha llevado la peor parte.

Es triste ver a opinadores e ‘influenciadores’ empeñados en caldear el ambiente con comentarios destructivos y peyorativos hacia sus productos, sus empresas, sus diseños y sus logros.

Ya va siendo hora de ponernos la mano en el corazón y reconocer que, si el malestar es contra lo público - que ya es un lugar común en este país -, tal vez en lo privado está el valor de una sociedad, son sus empresarios, sus trabajadores, sus emprendedores, los que pagan los impuestos de los que se quejan los que no los pagan, los que tienen que hacer cada mes ‘gimnasia bancaria’ para pagar la nómina y los créditos, los que hoy están afectados por seis semanas de ataques contra la infraestructura, los puertos, el transporte; los que como su papá, o el mío y los miles de admirables empresarios como Mario Hernández, Arturo Calle o Sergio Mutis siguen apostando por este país.

Si de víctimas se trata, los empresarios y los consumidores también lo son como consecuencia de los bloqueos criminales que tendrán nuevamente que sufragar de sus bolsillos.

Andrés Barreto González
Superintendente de Industria y Comercio
superintendente@sic.gov.co

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