Andrés Espinosa Fenwarth

Alianza antiagropecuaria

Andrés Espinosa Fenwarth
POR:
Andrés Espinosa Fenwarth
febrero 12 de 2014
2014-02-12 03:01 a.m.
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La Alianza del Pacífico incorpora elementos de interés relacionados con la coordinación política entre sus miembros –Colombia, Chile, México y Perú–, la cooperación internacional, y la libre movilidad de personas y de capitales. Sin embargo, el componente comercial atado a la libre circulación de bienes contiene un alarmante sesgo antiagropecuario, originado en hechos verificados e incontrovertibles.

El Protocolo Adicional de la Alianza del Pacífico, suscrito en Cartagena, es el primer acuerdo comercial negociado por Colombia en los últimos 20 años, sin concertación previa con la sociedad civil. El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo transformó el ‘cuarto de al lado’ en un cuarto oscuro, en el que la transparencia brilló, con luz propia, por su ausencia.

El Protocolo comercial eliminó la protección del sector agropecuario, con la notable excepción de la cadena de azúcar, cuya exclusión fue exigida por México.

Al examinar las listas de concesiones acordadas, se concluye que el único objetivo era negociar el sector agropecuario, como en efecto sucedió. Las mercancías industriales se encontraban liberalizadas anteriormente por otros acuerdos comerciales.

Además de la eliminación de los aranceles y del Sistema Andino de Franjas de Precios, que protegen la agricultura de nuestro país en cumplimiento de la Constitución Nacional y la Ley 101 de 1993, el Capítulo 3 de Acceso a Mercados no contempla las salvaguardias agropecuarias, con lo cual la Alianza del Pacífico se erige como el único tratado internacional de nuestro país sin red de protección para compensar las pérdidas del agro nacional.

La estrategia empleada por los negociadores colombianos se conoce como ‘muerte súbita’. Con esta maniobra se eliminan los aranceles de frutas, hortalizas y preparaciones alimenticias, y se reducen drásticamente –entre 50 y 80 por ciento– los aranceles de cerdo, leche, fríjol, aceites vegetales y cacao, para luego aplicar plazos cortos de liberalización. Las excepciones confirman la regla, con periodos largos para México en maíz y arroz, productos en los cuales no exporta mayores cantidades, sino que importa, respectivamente, entre el 28 y el 80 por ciento de sus necesidades.

Las ilusiones de los exportadores nacionales se esfumaron con la firma del Protocolo de la Alianza del Pacífico. Los principales productos de exportación del agro colombiano –café y banano– fueron castigados por México con plazos de 17 y 12 años de gracia, periodo en el cual mantienen sus aranceles específicos, los cuales fluctúan, según la OMC, entre el 140 y el 245 por ciento. Solo podremos exportar café y banano a partir del 2030. La piña enfrenta, increíblemente, un plazo de desgravación arancelaria de 10 años en México.

Así las cosas, la Alianza del Pacífico llanamente desprotege el campo colombiano y desalienta las exportaciones agropecuarias.

Andrés Espinosa Fenwarth

CEO de Inverdies

andresespinosa@inver10.co

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