Andrés Espinosa Fenwarth
columnista

Anticorrupción decide presidencia en Brasil

Escándalo de la Operación Lava Jato, inicialmente sumió a los brasileños en la desesperanza, luego provocó la ira electoral y ahora eligió presidente.

Andrés Espinosa Fenwarth
POR:
Andrés Espinosa Fenwarth
noviembre 06 de 2018
2018-11-06 09:27 p.m.
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El escándalo de corrupción de la Operación Lava Jato, penado desde Curitiba por el juez federal, Sergio Moro, inicialmente sumió a los brasileños en la desesperanza, luego provocó la ira electoral contra el establecimiento y ahora eligió presidente a Jair Bolsonaro.

Al examinar lo ocurrido en estas elecciones presidenciales, podemos concluir que el juez Moro incidió en el voto de opinión al levantar, antes de la primera vuelta presidencial, el secreto del sumario aplicado a la delación premiada del exministro Antonio Palocci, condenado a 12 años de prisión por lavado de dinero y corrupción.

Palocci fue declarado culpable por haber acordado millonarios sobornos entre Odebrecht y los representantes de su agrupación política, el Partido de los Trabajdores (PT), que dirigió los destinos de Brasil durante 15 años. La sentencia judicial señala que Palocci participó en el desembolso ilegal y en el lavado de más de 10 millones de dólares para financiar las campañas políticas de su partido, que llevó al poder al presidente Lula da Silva y a su protegida, Dilma Rousseff, de los cuales fue ministro de Hacienda y ministro de la Casa Civil. Palocci fue condenado por ser el “principal administrador de la cuenta de sobornos entre Odebrecht y el PT”.

La confesión de Palocci explica el nauseabundo esquema de sobornos y asignación de cargos estratégicos, según los intereses del PT en Petrobras, acordados en el Palacio de Planalto, sede del Gobierno Federal brasileño. El proceso contra Palocci se refiere también a los ‘supuestos’ pagos de 12,5 millones de reales de Odebrecht al expresidente Lula para la adquisición de un apartamento en São Bernardo do Campo y de un terreno para el Instituto Lula, ‘presuntamente’ financiado por Odebrecht. En septiembre del 2017, Palocci le atribuyó a Lula un ‘pacto de sangre’ de 300 millones de reales con Odebrecht, denuncias que, por fortuna, le pusieron punto final a su pretendida reelección y le aseguraron la presidencia a Jair Bolsonaro.

El exministro Palocci afirmó que el financiamiento de las actividades del PT se perfeccionaba por intermedio de cuatro modalidades delictivas: 1. Los funcionarios de gobierno utilizaban el peso de sus cargos para solicitar donaciones oficiales en épocas electorales –y no electorales–, las cuales incluían transferencias para el PT, a sabiendas de que las mercedes provenían de la denominada ‘caja dos’ (fondos no declarados fiscalmente). Esta actuación era la más común bajo la égida del PT, la cual involucraba a ministros, secretarios, gobernadores y hasta el presidente. 2. Los funcionarios vendían sus actos oficiales directamente. 3. El tráfico de enmiendas legislativas era igualmente una práctica ordinaria bajo el PT, en la cual los congresistas corruptos recibían indicaciones para atender a sus patrocinadores, con la consecuente extensión del ilícito a grupos privados. 4. La desviación directa del dinero público –por medio de entidades fantasma y programas sociales fraudulentos– era común bajo la administración del PT, agrupación política que no podía seguir gobernando en Brasil.

Andrés Espinosa Fenwarth
​CEO de Inverdies / @aespinosafen
andresespinosa@inver10.co

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