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Andrés Espinosa Fenwarth

Comunismo a la peruana

Pedro Castillo podría enfrentar serios problemas de gobernabilidad ligados a la minoría parlamentaria de su partido, Perú Libre.

Andrés Espinosa Fenwarth
POR:
Andrés Espinosa Fenwarth
julio 20 de 2021
2021-07-20 08:30 p. m.
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Las elecciones presidenciales en Perú fueron las más reñidas e impugnadas de la historia política del vecino país. Tras un mes y medio, se conoció el nombre del nuevo presidente: Pedro Castillo derrotó a Keiko Fujimori y deberá tomar posesión de la Casa de Pizarro el 28 de julio. Independientemente del resultado final, la contienda electoral peruana evidenció una marcada división del voto entre Lima y la costa norte, que favoreció a Fujimori, y los Andes y el sur del país, que apoyó de forma ciega a Castillo.

La polarización y la división política que genera el antifujimorismo son la esencia del Perú actual. El comunismo radical de Castillo ganó en 16 de las 24 regiones del país. En el norte y en el centro de los Andes, Castillo venció en San Martín, Cajamarca, Amazonas, Huánuco, Pasco y Junín. Además, dominó el voto en Áncash, región ubicada al norte de Lima. En la selva,  ganó en la región de Madre de Dios. En los Andes del sur, bloque que suele votar de manera distinta a la capital, Lima, y triunfó en Huancavelica, Arequipa, Moquegua, Tacna, Ayacucho, Apurímac, Cusco y Puno.

En Huancavelica, Ayacucho, Apurímac, Cusco y Puno, arrasó con más del 80% de los votos.

Fujimori ganó en 8 de las 24 regiones: Lima, Ica al sur y las regiones norteñas de Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, y las zonas selváticas Ucayali y Loreto. En cambio, en el sur del país, el peruano promedio rechazó la probada corruptela de la clase política limeña y se fue lanza en ristre contra el establecimiento peruano representado por Fujimori. El voto del norte y de Ica, al sur de Lima, también se explica por factores económicos. Estas zonas agroindustriales de exportación se han beneficiado del apoyo estatal de largo aliento vigente desde el año 2000. La bonanza económica y la generación de empleo resultantes para casi toda la comunidad han contribuido en forma decisiva a la disminución de la pobreza. Por otro lado, la minería en los Andes, pese a que genera exportaciones significativas, emplea poca mano de obra, regiones que favorecieron el comunismo primario de Castillo y sus propuestas de expropiación y nacionalización de la industria extractiva. En estas regiones, el populismo comunista de Castillo hizo de las suyas en materia electoral.

Así las cosas, Perú esta literalmente partido en dos pedazos, circunstancia que sumada a las impugnaciones viscerales de ambos bandos, debilitaron la democracia representativa y golpearon la legitimidad electoral y presidencial de la nación vecina.

Al final de cuentas, Castillo podría enfrentar un fuerte y anunciado ruido de sables en los cuarteles y serios problemas de gobernabilidad ligados a la minoría parlamentaria de su partido, Perú libre.

ANDRÉS ESPINOSA FENWARTH
​Miembro del Consejo Directivo del IC
andresespinosa@inver10.co

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