Andrés Espinosa Fenwarth
columnista

Glifosato, herbicida seguro y eficaz

En Colombia, sin glifosato, los cultivos ilícitos seguirán su crecimiento exponencial.

Andrés Espinosa Fenwarth
POR:
Andrés Espinosa Fenwarth
septiembre 18 de 2018
2018-09-18 09:14 p.m.
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El glifosato es el herbicida más usado en 160 países. Desde su introducción en 1974, el glifosato se convirtió en el agroquímico más seguro y eficaz de nuestro tiempo, como consecuencia de su probada capacidad de control de malezas indeseables, sólido perfil de seguridad y beneficios económicos y ambientales. El glifosato es fundamental para el desarrollo sostenible de los cultivos agrícolas en los países tropicales como Colombia.

Tanta belleza y exuberancia ecuatorial tienen un costo social insospechado, relacionado con la abundancia de malezas que ponen en riesgo la agricultura, las vías férreas, puentes, corredores viales y jardines a lo largo y ancho del país.

El glifosato cuenta con un amplio historial de uso seguro no carcinogénico, fruto de 40 años de evaluaciones científicas plasmadas en 800 estudios e investigaciones independientes, incluidas las valoraciones de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, la Agencia Europea de Químicos, la Agencia Regulatoria para el Manejo de Plagas de Canadá, la Comisión Japonesa de Inocuidad Alimentaria, la Administración Coreana de Desarrollo Rural, la Autoridad Australiana de Medicamentos de Uso Veterinario y Plaguicidas y la Agencia de Protección Ambiental de Nueva Zelanda.

Asimismo, tres de los cuatro programas de la Organización Mundial de la Salud determinaron que el glifosato no era cancerígeno. La única publicación atípica proviene de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, que en el 2015 determinó, erróneamente, que el glifosato era un “carcinógeno probable”, cuya opinión resulta inconsistente con casi medio siglo de investigación científica a nivel global.

El fallo del jurado del Tribunal Estatal de California en el juicio del jardinero Dewayne Johnson contra Monsanto, quien sufre de linfoma no hodgkiniano (cáncer originado en los glóbulos blancos de la sangre), revivió la polémica pública sobre la aplicación segura del glifosato. El estudio epidemiológico del Agricultural Health Study 2018 de Estados Unidos, publicado por el Journal of the National Cancer Institute, no encontró vínculo alguno entre los herbicidas a base de glifosato y el linfoma no Hodgkin que padece Johnson. Además, este veredicto no cambia el extenso acervo científico según el cual el uso de glifosato es seguro y no produce cáncer. Bayer –multinacional alemana que adquirió recientemente a Monsanto– anunció que planea desafiar este fallo y confía en que la ciencia finalmente prevalecerá en este caso.

En Colombia, el glifosato se utiliza como madurante de la caña de azúcar y herbicida para el control de malezas en los cultivos de café, palma de aceite, arroz, banano, plátano, papa, maíz, soya, algodón, aguacate y siembras forestales. En Colombia, sin glifosato, no habría agricultura sostenible. Hasta mediados del 2011, el glifosato era asperjado en las zonas cocaleras para la erradicación de esta droga maldita. Desde su errada suspensión, los cultivos de coca se septuplicaron. En Colombia, sin glifosato, los cultivos ilícitos seguirán su crecimiento exponencial. En Colombia, sin glifosato, la Casa Blanca, con sobradas razones, nos descertificará.

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